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El encontro con el dolor.

Guty

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Pesadilla - Acto I

Una noche como cualquier otra, el calor del verano me hacia sudar, mi habitación con solo una ventana pequeña, era como una sauna. Por toda la noche tuve escalofríos, a veces yo despertaba, pero buena parte de este pesadilla era muy real, aún me recuerdo de los momentos horribles que … - Se callo el joven muchacho. Con una voz temeraria lo narro a su familiar Elendor.

Nono día de la segunda dekhana de Eleint de 1469, una noche caliente de verano, con fuertes emociones para Gaius.
Acerca del ocaso, el joven muchacho se dirigía a la Posada La luz de Alandor, donde ya tenia reservada una habitación, y un bueno contacto con Kosmos, la camarera. Llegando en la posada hizo el mismo de siempre, compro dos pasteles de manzana y un refresco de naranja, y subió hacia su pobre habitación. Tras su breve cena, comienzo a estudiar sus conjuros, un poco despacio por el cansancio de un largo día de trabajo.
Sus ojos ya cansados de tanto leer, su cuerpo débil de tanto trabajar, fue si un día agotador, seria mejor cosa dormirse, pero esta no has sido la mejor idea, esta noche no, esta noche marcaría la vida de Gaius para todo siempre.


Gaius adormeció, pero no has sido solamente eso que has hecho, has viajado hacia dentro de si, una viajen donde conocería su verdadero interior, donde se había guardado rabia, dolor, angustia, sufrimientos pasados. La época ahora era su infancia, donde un pequeño y molesto niño escondió todo el sufrimiento y dolor de una infancia difícil.
El pesadilla empieza con Gaius viendo al día que has visto a los hijos vecinos jugando de esconderse un de los otros. Gaius como siempre, un niño divertido y amoroso se acerco con una sonrisa amplia, diciendo – Hola, hola... ¿Puedo jugar con ustedes? - Los otros niños viendo a aquel niño orejudo, todo tuerto lo dejaron jugar, pero siempre hacían bromas con sus grandes orejas, y con sus piernas arqueadas, una broma de mal gusto, pero eran solamente niño, decían lo que venia a la cabeza. Gaius se entristecía mucho a cada nueva broma, pero seguía jugando de esconderse con los otros, mismo con actos tan fríos y dolorosos para el peque Gaius. Una tarde esos vecinos de Gaius han combinado de decir que el tenia que esconderse y solamente saldría del escondrijo cuando los otros le encontrasen. El pequeño Gaius todo contento salió corriendo y fue esconderse en la foresta, con una alegría de dar pena. Los otros salieron a jugar solos, sin Gaius, y al terminar se fueron a sus casas, pero Gaius todavía seguía escondido en un cuenco en el grande árbol acerca de Amnagua, estaba muy feliz por nadie tener encontrado a el. La noche cayó, y nadie había ido contestar al peque, nadie dijo nada, la madre de Gaius le buscaba por todos lugares, pero no tenia idea de donde podría estar. Se hizo madrugada, el peque Gaius adormeció allí mismo, esperando que una buena alma le encontrase, pero nada lo ha hecho, y su madre se sufrida en lagrimas de preocupación.

Al amanecer Gaius despierto, mirando por los huecos del árbol viendo se alguien le había ido buscar, pero nada has encontrado, su madre en contrapartida esta desesperada, salia en busca de los vecinos, y nadie sabia donde estaba el peque, la ultima opción has sido buscar a la guardia y dar como desaparecido al peque. Dos días más pasaran, la comida de Gaius has sido frutas del grande árbol, los aldeanos ya sabían en su totalidad del desaparecimiento de el, todos estaban en alerta, pero no lograban descubrir donde estaba al peque.

En el cuarto día al ocaso, Gaius volvía a la ciudad, demasiado contento por nadie haber logrado tal hecho. Gaius se acercó a los hijos de los vecinos y dijo – Uds ni de lejos son guapos como yo... No han logrado encontrarme por cuatro días – Una grande sonrisa se abrió en su rostro con un cierto aire de superioridad, los otros niños reían de Gaius, exclamando - ¡Orejudo! ¡Tonto! ¡Lisiado! Hemos hecho de propósito, no te queremos con nosotros, eres un Lunático eso si – Llorando el peque Gaius salió corriendo hacia su casa, su padre estaba en una silla comiendo algo cuando Gaius llego, pero por el estrés ni ha escuchado al peque, ya has comenzado a darle una paliza, enfurecido gritando y hablando cosas horribles... En esta hora Gaius despertó y volviendo a su época, con escalofríos y sudando como un cerdo...
 

Guty

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Pesadilla – Capitulo II
Acto II​

En los días de hoy, Gaius ya empieza a trillar el camino de los grandes, es conocido en los pasillos de la Arcanum Scholla como uno de los magos más brillantes de esta generación. Pero en su interior aún hay algo a ser expulsado, quizás un tirano o un malvado y caótico hombre. Parece que hay algo escondido en el corazón de este pequeño grande hombre.

Gaius como un hombre de grande poder adquisitivo se fue a su nueva habitación lujosa y con el conforto que nadie en el reino rechazaría.
Tras un día de diversos avances mágicos y experimentos complejos en los interiores de la Arcanum Scholla, Gaius hizo lo mismo que siempre. Sentado en su cama, invoco a su fiel compañero Elendor y empezó a hablar de sus avances mágicos y sobre el día genial que había tenido.
Sin darse cuenta, el joven y promisor arcano durmió, tenía un fuerte dolor en la cabeza, pero es algo que los magos enfrentan a diario. Junto con ese descanso, el alma de Gaius viajaba en el tiempo, viajaba a una época que los halagos de los días de hoy, eran sólo sueños de un pequeño y orejudo crio.
Una noche dura venia por adelante, el encuentro con el dolor de su vieja infancia, algo que estaba reprimido en su alma, en sus memorias, en su interior.


Allí estaba el alma de Gaius, veía a sus vecinos burlones, a sus padres impacientes, veía a las surras diarias por no haber hecho nada, pero luego Gaius viajó al más profundo miedo de su alma, la soledad, la época en que fue abandonado en las cercanías de campo de cultivo de un pequeño pueblo de Amnagua. Gaius se veía en una canasta de madera lujosa, en la cual hallaras varios perteneces de oro y gemas de alta calidad. Gaius no entendió nada, pues para él sólo era un crio pobrecito de un pueblo al norte de Amnagua.
El alma de Gaius veía el pasado volviendo, las imágenes aparecían en su frente de la nada y siempre caminaba hacia antaño.
Los segundos se arrastraban, el miedo corroía el alma de Gaius, pues ahora veía a la más temible y dolorosa visión que podría tener, la posesión de su real madre en el exacto momento de su concepción. El demonio que había concedido el privilegio de la concepción de un hijo, venía a buscar su pago, el alma de su madre.


Gaius sin saber el que hacer, intentaba se mover, pero eso era sólo un recuerdo de un pasado doloroso, una escena dolorosa guardada en el fondo de un alma.
De este momento en adelante, Gaius veía su vida pasar delante de sus ojos, segundo a segundo, recuerdos de cada momento, pensamientos que estaban reprimidos en su cabeza.
De aquí en delante Gaius entra en un trance espiritual, un sueño profundo y vos narraré cada paso de la vida del arcano.
 
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