- Si muero, que sea junto a una de mis hermanas... – murmuró alguien, ubicada junto a Kestal, quien dirigiéndole una sonrisa cálida, habló en un susurró calmado.
- Hay más hermanos con nosotros, querida. – Le corrigió sin malicia alguna, sin poder evitar sonreír ante tales palabras pues, cuanta verdad había en ellas.