Robert Cole
Adorador del Gordo
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- 16/9/09
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- 36
Dudo que alguién lo lea xD pero bueno, por si alguién lo hace. La primera parte esta redactada en presente y la segunda en pasado. Como las escribí en días diferentes pues no me dí cuenta, que todos somos humanos. Ale que disfruteis. :twisted:
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Preston
Robert
Anciano
Acciones
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He seleccionado canciones del Music Box para que pongais mientras leeis, para que se haga un poco más amena la lectura. Asi que abridlo aquí: http://www.puertadebaldur.net/musicbox/musicbox.html o en el acceso directo de la izquierda y poned el número de canción que os vaya diciendo :wink:
Music Box: Canción 123
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-Veo que habeis acudido raudo, eso me alegra*Preston de Argluna recibe a Robert Van de Cole en los terrenos de la Orden*
- *Asiente* No estaba lejos de aquí cuando me encontraron los escuderos Lord.
*Sonrie levemente* Vereis sir… ha ocurrido algo, acompañadme
Preston gira sobre sus pies y comienza a caminar hacia la residencia de los embajadores. Robert algo preocupado le sigue.-
-A todos nos llega un momento en nuestra vida en el cual somos puestos a prueba. Un anciano ha acudido a esta sagrada orden y precisa ayuda, una ayuda... especial.
´
- *Asiente* ¿Es serio señor?
-Es algo que debeis atender vos mismo me temo.
*Robert camina tras Preston y entran en la residencia con paso calmado hasta llegar a la puerta de uno de los dormitorios*
-Es aquí ,entrad. Yo aguardare fuera.
*Robert asiente y se lleva de nuevo el puño al pecho, entra en la habitación cerrando la puerta tras el. El anciano, de pies junto a su cama, viste harapos y empuña un báculo nacarado bastante viejo, de su cuello pende un hermoso medallón el cual parece relucir con luz propia, se reconoce el puño de Torm en él*
-Buen dia caballero *sonrie*
*Su voz suena rasgada, cansada* Buen día jo..joven. *Rie levemente, se puede ver su sonrisa en el rostro apergaminado y desgastado por el sol y la intemperie*
-Me han comunicado que necesita ayuda, todo en lo que pueda servir a otro hijo del Leal...
-Si… me dijeron que… seriais vos el Elegido… ¿Cuál es vuestro nombre, joven caballero?
-Robert Van de Cole, caballero, para servirle.
-Es un …placer, Robert… mi nombre es Angus… Angus de Carcassone... Seguramente conozcais a mis hermanos menores.
*Inmediatamente a la cabeza de Robert vienen las imágenes del bibliotecario de la orden y del custodio de los maestres*
-*Asiente* Desde luego, es un honor señor de Carcassone.
-Como mis hermanos… otrora yo inicié mis andanzas en esta sagrada Orden… aunque de eso hace ya mucho, mucho tiempo…Un dia como hoy un anciano vino a verme, tal como este día habeis hecho… *Hace agitarse el medallón* Y me entregó esto. Además… de hacerme participe de una vieja profecía, leyenda podría llamarse… aunque no cabe duda de que… forma parte de la historia de la creación.
*Robert dirige su mirada de nuevo al medallón y luego al anciano mientras escucha*
- Desde entonces, peregriné en busca de lo que me fue sagradamente encomendado. Pero… mis dias aquí pronto verán su final. Y he de relegar mi sagrada mision… a otro hijo del Leal. ¿Estais preparado, Robert… para escuchar lo que he de deciros?
- Por supuesto caballero *Rompe su silencio y asiente con firmeza*
*El anciano carraspea y se acerca al aparador, en el cual hay una jarra con agua, se sirve y bebe un poco. Robert de mientras, espera con paciencia, atento a lo que el anciano tenga que decir*
- Desde tiempos inmemoriales, los siervos de los dioses han velado, protegido y luchado por sus Adalides… siempre fue así aunque… hubo un breve período de tiempo, una epoca ya olvidada en la que los cimientos del curso natural de las cosas se tambalearon. Apenas duró unos instantes en todo el espacio de la eternidad… pero las consecuencias aún perduran escondidas como una vieja herida jamás curada… perdura… hasta nuestros días.
*Hace una leve pausa y tras dar otro trago de agua sigue hablando*
-Tres seres, los padres de los Solares… la estirpe primigenia de los Celestiales… Esos seres se rebelaron con la llegada de los nuevos dioses, e intentaron cambiar el rumbo de lo que sucederia, querian destronar a los que ahora… son los dioses de la Triada. Pero no lo lograron, no formaba parte de su destino.
*Robert permanece en silencio, atento, su ceño se frunce tras las ultimas palabras*
-Fueron expulsados... y condenados. Cada uno a un plano de existencia. Torm expulsó a uno de ellos aquí, a Faerun.
*Robert alza ambas cejas* ¿Y ha estado en estas tierras todo este tiempo?
-Aun esta perdido… Aunque, en mi larga busqueda, creo haber encontrado la forma de dar con él.
*Hace una leve pausa y mira a Robert a los ojos*
-La misión divina que nos ha sido encomendada es la de liberar el alma torturada que lleva demasiado tiempo sufriendo, y concederle por fin el descanso eterno, purificar sus pecados para que finalmente logre descansar en paz.
*Coloca el baston cerca de él y lleva las manos al medallón el cual saca y muestra*
-Tomad esto. Aquí esta el resultado de la busqueda de toda mi vida.
*Robert extiende la mano derecha para sujetar el medallón cuidadosamente* ¿Qué es exactamente caballero? *observa el medallón de cerca. Cuando lo toca, una sensación de calidez le inunda… un nuevo valor llena su corazon y no puede evitar que una sonrisa debil y tranquila se dibuje en su rostro*
- Es la llave… eso creo al menos, la llave de la prisión de aquel que sufre. Tendreis que continuar con ello… buscad en el medallón, pues la respuesta está en él.
-Pero… ¿Cómo encontrar una prision con una llave? *levanta la mirada del medallón hacia el anciano*
-Si yo lo supiesese *Sonrie* Hubiera concluido mi busqueda largo tiempo atrás… Que Torm os conduzca a la Luz, joven caballero… es todo lo que puedo deciros… *Se acerca al camastro, algo cansado… y feliz de haber terminado finalmente su peregrinación*
- Será un honor continuar su eterna busqueda.
-Estaré aquí hasta que sea llamado *Se tumba en la cama y entrecierra los ojos*
- Si desea cualquier cosa… no dude en llamarnos, será un honor atenderle *Da un paso hacia atrás y colgandose el medallón del cuello sale de la habitación*
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Preston
Robert
Anciano
Acciones
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He seleccionado canciones del Music Box para que pongais mientras leeis, para que se haga un poco más amena la lectura. Asi que abridlo aquí: http://www.puertadebaldur.net/musicbox/musicbox.html o en el acceso directo de la izquierda y poned el número de canción que os vaya diciendo :wink:
Music Box: Canción 123
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-Veo que habeis acudido raudo, eso me alegra*Preston de Argluna recibe a Robert Van de Cole en los terrenos de la Orden*
- *Asiente* No estaba lejos de aquí cuando me encontraron los escuderos Lord.
*Sonrie levemente* Vereis sir… ha ocurrido algo, acompañadme
Preston gira sobre sus pies y comienza a caminar hacia la residencia de los embajadores. Robert algo preocupado le sigue.-
-A todos nos llega un momento en nuestra vida en el cual somos puestos a prueba. Un anciano ha acudido a esta sagrada orden y precisa ayuda, una ayuda... especial.
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- *Asiente* ¿Es serio señor?
-Es algo que debeis atender vos mismo me temo.
*Robert camina tras Preston y entran en la residencia con paso calmado hasta llegar a la puerta de uno de los dormitorios*
-Es aquí ,entrad. Yo aguardare fuera.
*Robert asiente y se lleva de nuevo el puño al pecho, entra en la habitación cerrando la puerta tras el. El anciano, de pies junto a su cama, viste harapos y empuña un báculo nacarado bastante viejo, de su cuello pende un hermoso medallón el cual parece relucir con luz propia, se reconoce el puño de Torm en él*
-Buen dia caballero *sonrie*
*Su voz suena rasgada, cansada* Buen día jo..joven. *Rie levemente, se puede ver su sonrisa en el rostro apergaminado y desgastado por el sol y la intemperie*
-Me han comunicado que necesita ayuda, todo en lo que pueda servir a otro hijo del Leal...
-Si… me dijeron que… seriais vos el Elegido… ¿Cuál es vuestro nombre, joven caballero?
-Robert Van de Cole, caballero, para servirle.
-Es un …placer, Robert… mi nombre es Angus… Angus de Carcassone... Seguramente conozcais a mis hermanos menores.
*Inmediatamente a la cabeza de Robert vienen las imágenes del bibliotecario de la orden y del custodio de los maestres*
-*Asiente* Desde luego, es un honor señor de Carcassone.
-Como mis hermanos… otrora yo inicié mis andanzas en esta sagrada Orden… aunque de eso hace ya mucho, mucho tiempo…Un dia como hoy un anciano vino a verme, tal como este día habeis hecho… *Hace agitarse el medallón* Y me entregó esto. Además… de hacerme participe de una vieja profecía, leyenda podría llamarse… aunque no cabe duda de que… forma parte de la historia de la creación.
*Robert dirige su mirada de nuevo al medallón y luego al anciano mientras escucha*
- Desde entonces, peregriné en busca de lo que me fue sagradamente encomendado. Pero… mis dias aquí pronto verán su final. Y he de relegar mi sagrada mision… a otro hijo del Leal. ¿Estais preparado, Robert… para escuchar lo que he de deciros?
- Por supuesto caballero *Rompe su silencio y asiente con firmeza*
*El anciano carraspea y se acerca al aparador, en el cual hay una jarra con agua, se sirve y bebe un poco. Robert de mientras, espera con paciencia, atento a lo que el anciano tenga que decir*
- Desde tiempos inmemoriales, los siervos de los dioses han velado, protegido y luchado por sus Adalides… siempre fue así aunque… hubo un breve período de tiempo, una epoca ya olvidada en la que los cimientos del curso natural de las cosas se tambalearon. Apenas duró unos instantes en todo el espacio de la eternidad… pero las consecuencias aún perduran escondidas como una vieja herida jamás curada… perdura… hasta nuestros días.
*Hace una leve pausa y tras dar otro trago de agua sigue hablando*
-Tres seres, los padres de los Solares… la estirpe primigenia de los Celestiales… Esos seres se rebelaron con la llegada de los nuevos dioses, e intentaron cambiar el rumbo de lo que sucederia, querian destronar a los que ahora… son los dioses de la Triada. Pero no lo lograron, no formaba parte de su destino.
*Robert permanece en silencio, atento, su ceño se frunce tras las ultimas palabras*
-Fueron expulsados... y condenados. Cada uno a un plano de existencia. Torm expulsó a uno de ellos aquí, a Faerun.
*Robert alza ambas cejas* ¿Y ha estado en estas tierras todo este tiempo?
-Aun esta perdido… Aunque, en mi larga busqueda, creo haber encontrado la forma de dar con él.
*Hace una leve pausa y mira a Robert a los ojos*
-La misión divina que nos ha sido encomendada es la de liberar el alma torturada que lleva demasiado tiempo sufriendo, y concederle por fin el descanso eterno, purificar sus pecados para que finalmente logre descansar en paz.
*Coloca el baston cerca de él y lleva las manos al medallón el cual saca y muestra*
-Tomad esto. Aquí esta el resultado de la busqueda de toda mi vida.
*Robert extiende la mano derecha para sujetar el medallón cuidadosamente* ¿Qué es exactamente caballero? *observa el medallón de cerca. Cuando lo toca, una sensación de calidez le inunda… un nuevo valor llena su corazon y no puede evitar que una sonrisa debil y tranquila se dibuje en su rostro*
- Es la llave… eso creo al menos, la llave de la prisión de aquel que sufre. Tendreis que continuar con ello… buscad en el medallón, pues la respuesta está en él.
-Pero… ¿Cómo encontrar una prision con una llave? *levanta la mirada del medallón hacia el anciano*
-Si yo lo supiesese *Sonrie* Hubiera concluido mi busqueda largo tiempo atrás… Que Torm os conduzca a la Luz, joven caballero… es todo lo que puedo deciros… *Se acerca al camastro, algo cansado… y feliz de haber terminado finalmente su peregrinación*
- Será un honor continuar su eterna busqueda.
-Estaré aquí hasta que sea llamado *Se tumba en la cama y entrecierra los ojos*
- Si desea cualquier cosa… no dude en llamarnos, será un honor atenderle *Da un paso hacia atrás y colgandose el medallón del cuello sale de la habitación*