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Hueso roído de Loreliel
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El inicio
Juster: ¡Papá! Reimon no deja de tirarme migas de pan.
Reimon: No seas crío Juster, siempre llamando a padre *le tira otra miga con disimulo*
Padre: Terminar de desayunar que hay mucho trabajo en la tienda.
Juster: Yo he quedado con Martos, me va a enseñar a identificar algunos rastros de animales en el bosque.
Madre: No me gusta nada ese hombre, apenas sabemos nada de él.
Clarita: Hermanito, si encuentras una rana ¿me la traerás?
Padre: Dejate de ranas Clara, y tu Juster a la tienda de inmediato, ya está bien de gandulear con ese extraño.
Reimon: *Le saca la lengua a Juster*
<Unas horas después...>
Juster: Papá, ya terminé de ordenar el almacén ¿puedo salir?
Padre: Entrega este pedido al señor Cruman y puedes salir hasta la hora de comer.
Reimon: Yo también quiero salir padre.
Padre: Atiende a la clientela y deja de quejarte Reimon, que todo esto algun día será tuyo y tienes que aprender como funciona.
<Tras entregar el pedido...>
Juster: ¡Hola Martos! siento llegar tan tarde, mis padres no me dejaban escaparme.
Martos: Hola pequeño *Le sonrie* no te preocupes, pero tenemos que ponernos en marcha o se nos hará tarde. Por cierto ¿traes lo que te dije?
Juster: Así es maestro *le enseña una honda que cogió de la tienda*
Martos: ¿Y tu padre no te ha dicho nada?
Juster: No... no... no... *engañándole*
Martos: Bueno, pues en marcha, hoy te enseñaré a usarla, ves cogiendo piedras de *se agacha y recoge una piedra del suelo* este tamaño más o menos, unas diez y te las dejas en el bolsillo.
<Pasaron unas horas, Juster llevaba los dos bolsillos llenos de piedras mientras Martos le iba recitando el dogma y algunos salmos del cléro con los que poder conjurar, si eras aceptado por Shondakul.>
Martos: Detente Juster, mira esto *le señala unas huellas* ¿que me puedes decir de ellas? veamos que has aprendido en estas semanas.
Juster: *se agacha, las observa, las toca con cuidado he incluso las huele* son de ciervo maestro, parece que está perdido, mira, es como si caminara en circulos y debió pasar hace menos de una hora por aquí.
Martos: *ríe* ¿en circulos?
Juster: Claro, mira maestro, todas las huellas que hay.
Martos: Fijate bien, es una pequeña manada, son entre cinco y seis ejemplares, no andan en circulo, son varios, pero por lo demás está muy bien ¿sabes que dirección tomaron?
Juster: *se sonroja ante lo que pensaba que era un solo ciervo perdido pero rápidamente se recompone* Si ¡por ahí! *señala al norte*
Martos: Muy bien, pues sigamos con cuidado, a ver si podemos atrapar a uno.
Pasaron varias horas hasta que dieron con los animales, a lo lejos bebiendo de un río, se acercaron cautelosos con la honda cargada, pero mientrastanto en otro lugar
Madre: Donde se abrá metido, tenía que estar aquí hace más de una hora.
Padre: Andará con ese sacerdote otra vez, no le guardes comida, veremos si escarmienta.
Madre: No digas tonterias, como no le voy a guardar algo, si es un saco de huesos.
Clarita: Un saco de huesos *Ríe*
<En la profundidad del bosque>
Martos: Gran disparo, te dije que podrias, un golpe certero en la sien y el animal no sufrió.
Juster: Gracias maestro.
Martos: Bueno, pues toca cargarlo.
<Anocheciendo el sacerdote y el chaval llegan a casa arrastrando al animal
Juster: Mi madre se va a poner furiosa.
Martos: Normal, se nos hizo un poco tarde al final, por eso te he acompañado a casa, para pedrles perdón.
Madre: *Abre la puerta tras escuchar unas voces* ¡hijo mio donde estabas! *le da un gran abrazo y acto seguido le abofetea con dureza* No te da verguenza, llevarte al niño hasta estas horas, no quiero volverte a ver con él ¿me has entendido?
Reimon: *ríe tras ver entrar a su hermano con la cara roja he ir derecho a su cuarto*
Martos: Le pido disculpas, asumo toda la culpa, su hijo logro cazar este ciervo y lo arrastramos hasta aquí, por eso se nos hizo tan tarde.
Padre: Tranquilo Martos, mi mujer se pone algo histerica, decias que traeis un ciervo.
Madre: ¡HISTERICA! esta noche tu tampoco cenas *se marcha a atender a los otros niños*
Padre: Mujeres, en fin, mete al bicho ese para dentro, que daremos buena cuenta de él.
Martos: *Mete al animal en el interior* Bueno, si me disculpan, yo volveré al refugio del bosque.
Padre: Claro, como quieras, cuidese.
<tras varias semanas le dejaron volver al bosque con su amigo y así permanecieron varios años, hasta el día de cabalgavento>
Martos: *Su cuerpo comienza a transformarse en aire* Juster, parece que para mí ha llegado el momento de partir, Shondakul me reclama en otro lugar, espero que tomes tu propio camino y algun día volvamos a vernos, mucha suerte chico *Le guiña un ojo antes de terminar su transformación en aire y volar por los cielos* Juster: Adiós maestro, ten por seguro que encontraré mi camino, hasta entonces cabalga libre.
<Unos años más tarde y tras poner en práctica todo lo que su maestro le enseño>
Juster: Bueno familia, creo que estoy preparado, gracias por comprenderme y dejarme marchar.
Madre: Hijo mio, ten mucho cuidado y escribe, toma estas pastitas que te he hecho para el camino.
Padre: Mi hijo ya es todo un hombre, me apena que nos dejes, le rezaré a Wauquen para que todo te vaya bien allí donde estes, por cierto, tengo algo para tí *Le entrega una armadura completa y un espadón* No quiero que te pase nada, espero que te sea de utilidad en tu viaje.
Juster: Gracias padre, aunque una armadura completa para viajar no creo que sea lo mejor, creo que voy bien con el cuero que compré.
Madre: Ya te estas poniendo esa armadura o no sales de aquí, prometemelo.
Juster: Te lo prometo madre, os quiero.
Reimon: Cuidate hermanito *Le da un abrazo*
Clarita: Hermanito, ten cuidado ahí fuera y no te olvides de ser feliz, escribenos *Le da un beso en la mejilla*
Juster: Os escribiré, os quiero mucho, hasta pronto.
<y Así Juster emprendió su camino a Amn, pero eso, es otra historia>