duBal
Shevarasita que habla bajito
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El volumen que se abre es un oracional perteneciente a la fe de Torm, conocido por nombres como el Verdadero, el Dios del Deber, la Furia Leal, la Mano de la Justicia y otra serie de títulos deíficos que han ido variando a lo largo de su historia. Está bellamente ornamentado, con relieves tanto en el lomo como en la cubierta, además de un cierre y unas cantoneras hechas en acero damasquino. Aunque predominantemente blanca, la cubierta cuenta, aparte del metal, con gemas incrustadas. En sus páginas aguardan textos e ilustraciones que incluso los no fieles sabrían apreciar.
Palabras de devoción
Revelaciones
Guerra
Luz
+ Incantación del Exaltado +Miles de tierras se desmoronan,
víctimas del soborno y la abjuración.
Los muros están rotos, y los escudos quebrados,
y los agentes del fin campan a sus anchas
para destruir o corromper.
Me mantuve leal.
Solo tomé aire para recobrar.
Solemne es el camino de la rectitud,
aunque no me aguarde recompensa,
aunque ya no pueda vencer.
El hierro se endurece en el temple,
así como el alma en el deber.
He de estar presente y soportar el destino,
porque nada es suficiente,
cuando solo uno puede hacerlo.
+ Salmo de los Rollos modélicos +
Recuérdanos, oh, señor, los tiempos de Chalsembyr,
que su leyenda no sea para nosotros modelo,
que solo represente la lucha por un sueño.
Recuérdanos, oh señor, los hechos de Tantras,
que nuestras fallas se vuelvan cicatrices,
para no olvidar lo que debemos.
Recuérdanos, oh, señor, que en el coraje y el servicio reside nuestra fuerza,
que no encontramos el descanso en ríos, mares o montañas, sino mediante nuestras obras y batallas.
Dichosos sean los que castigan a los impíos
y los que dan aliento y misericordia a los afligidos.
Recuérdanos, oh, señor, los tiempos de Chalsembyr,
que su leyenda no sea para nosotros modelo,
que solo represente la lucha por un sueño.
Recuérdanos, oh señor, los hechos de Tantras,
que nuestras fallas se vuelvan cicatrices,
para no olvidar lo que debemos.
Recuérdanos, oh, señor, que en el coraje y el servicio reside nuestra fuerza,
que no encontramos el descanso en ríos, mares o montañas, sino mediante nuestras obras y batallas.
Dichosos sean los que castigan a los impíos
y los que dan aliento y misericordia a los afligidos.
+ Lectura del Bien hallado +Quien nadie conocía ni nombre alguno dio,
allí hincó su rodilla, y con la palma extendida su cara cubrió. <<Ruega con respeto en la casa de Torm y déjate ver>>, le juzgaron y él respondió: <<En el rostro hay mentiras, pero nunca en la mano que guía. Mi espejo es mi guantelete, con él tiendo la ayuda, con él entrego la muerte>>.
+ Plegaria de Iluminación +
Dame luz para observar,
dame luz para luchar,
dame luz para mostrar,
dame luz para gobernar.
Dame luz para ver en mi alma.
Dame luz, oh, Verdadero, para lo que todo lo que he de hacer,
para desterrar las sombras de la duda,
y condenar a la oscuridad.
+ Salmo de los Redentores +
Nos sentamos juntos en la casa del mañana,
pensamos en lo que fue, y en lo que pudo ser,
en nuestros errores
y decisiones.
Pensamos en Elturel en los días del Compañero,
sin nombrar a quien no merece mención.
Y allí resuena la voz: <<Cede, cede, sí, cede>>.
Pero no existe salvación que se logre por medio de la traición.
Permíteme discernir, tú, el Valiente,
tú, Furia Leal,
y ten clemencia de mí
si en mi juicio erré,
si en mi cometido fallé,
siempre que no me haya consagrado a la traición y a la herejía,
ni abrazado la causa del Mal.
Y yo diré: <<Venid conmigo, hermanos míos, bebamos todos de la misma copa y compartamos el peso en esta sagrada casa>>.
+ Lectura del Legado juicioso +
Y cuanto Impiltur representó iba a estar reforjado en la corona de Narfell,
pero el que estaba por suceder a su maestro le cuestionó: <<¿Por qué recuperar lo que está manchado con la sangre y la inmoralidad? Nada que haya nacido del demonio tiene valor>>. Y el Sumo Sacerdote dio un paso atrás y entregó su parte a su discípulo y le dijo: <<Tú lo harás por mí y al hacerlo lo entenderás. No estoy volviendo a forjar un artefacto de poder, estoy creando un símbolo. Nada es más poderoso que la Verdad, a ella temen los impuros y frente a ella retroceden los cobardes. Verdad, te digo, tendrá esta corona. Quien la asiente sobre su cabeza no sentirá la culpa de las vidas arrebatadas sino la firmeza del bien prevalecido>>.

+ Lectura de Ejalia la Beatificada +
La hermana penitente se hallaba sola, alejada de todo y de todos, y hubo alguien que le preguntó cuál había sido su pecado. <<La complacencia>>, respondió. Era joven y sabia y eso sorprendió al curioso. <<Que no te engañe como a mí lo que hay disfrazado entre la bondad,
porque la arpía parece ofrecer alivio con su canto,
y mientras la hierba verde esconde a la serpiente,
el caos es la puerta por la que el mal entra y se queda>>.
La hermana penitente se hallaba sola, alejada de todo y de todos, y hubo alguien que le preguntó cuál había sido su pecado. <<La complacencia>>, respondió. Era joven y sabia y eso sorprendió al curioso. <<Que no te engañe como a mí lo que hay disfrazado entre la bondad,
porque la arpía parece ofrecer alivio con su canto,
y mientras la hierba verde esconde a la serpiente,
el caos es la puerta por la que el mal entra y se queda>>.
+ Juramento invocador de batalla +
Torm, escucha mi llamada,
Torm, mi faro en las tinieblas,
mi refugio ante la adversidad,
mi ley, mi dios, mi salvador.
Torm, mi honra, mi orgullo elevado,
mi último apoyo.
Cargaré con tu antorcha,
y la arrojaré a la pira donde arden tus enemigos.
Seré la espada de los que sufran indignidades,
y el martillo que derribe los pilares de los indignos.
Llevaré conmigo grabado tu credo,
el primero y el último de tus preceptos,
y no te traicionaré.
Lléname de tu gloria y colma mi espíritu,
mi fuego, mi fuerza, mi verdad,
Torm.
Torm, escucha mi llamada,
Torm, mi faro en las tinieblas,
mi refugio ante la adversidad,
mi ley, mi dios, mi salvador.
Torm, mi honra, mi orgullo elevado,
mi último apoyo.
Cargaré con tu antorcha,
y la arrojaré a la pira donde arden tus enemigos.
Seré la espada de los que sufran indignidades,
y el martillo que derribe los pilares de los indignos.
Llevaré conmigo grabado tu credo,
el primero y el último de tus preceptos,
y no te traicionaré.
Lléname de tu gloria y colma mi espíritu,
mi fuego, mi fuerza, mi verdad,
Torm.

+ Lectura de los Santos mártires +
Él miró, miró la masacre, allá donde los campos no tenían suelo, y él se llamaba Lucenor, el perfecto adalid, que no rechazó lo que veía pues era conocedor del precio de lo inevitable. Lloró herido por los que no tenían que estar e imaginó sus rostros elevados como angelotes de la inocencia. Entonces imploró: <<Guárdalos, Torm, que yo los cubriré. Esta capa que me envuelve será el sudario de los inocentes. Nada injusto merece quien nada pudo ser.>> Y Lucenor lloró lágrimas de sangre, sangre que se convirtió en piedra. Y sus piedras de sangre fueron repartidas entre los vivos, con todas sus riquezas.
Él miró, miró la masacre, allá donde los campos no tenían suelo, y él se llamaba Lucenor, el perfecto adalid, que no rechazó lo que veía pues era conocedor del precio de lo inevitable. Lloró herido por los que no tenían que estar e imaginó sus rostros elevados como angelotes de la inocencia. Entonces imploró: <<Guárdalos, Torm, que yo los cubriré. Esta capa que me envuelve será el sudario de los inocentes. Nada injusto merece quien nada pudo ser.>> Y Lucenor lloró lágrimas de sangre, sangre que se convirtió en piedra. Y sus piedras de sangre fueron repartidas entre los vivos, con todas sus riquezas.
+ Mantra de Koralias +
Deber y orden,
deber y orden,
deber y orden.
Los rituales diarios
+ Letanía del amanecer +
Esperemos el frío o el calor,
aguardemos la calma o la tormenta,
la plenitud o el vacío,
la salud o la afección.
Torm, guíanos.
Tengamos la paz o la guerra,
hallemos el honor o la blasfemia,
la confianza o el engaño,
el éxito o el fracaso.
Torm, protégenos.
De los mentirosos líbranos,
de los embaucadores líbranos,
de los injustos líbranos,
de los infieles líbranos,
señor, líbranos.
Esperemos el frío o el calor,
aguardemos la calma o la tormenta,
la plenitud o el vacío,
la salud o la afección.
Torm, guíanos.
Tengamos la paz o la guerra,
hallemos el honor o la blasfemia,
la confianza o el engaño,
el éxito o el fracaso.
Torm, protégenos.
De los mentirosos líbranos,
de los embaucadores líbranos,
de los injustos líbranos,
de los infieles líbranos,
señor, líbranos.
+ Letanía del mediodía +
Ahora, en la hora de la restauración,
renovamos nuestro juramento
y miramos hacia el corazón.
Torm, bendice el alimento de nuestro cuerpo.
Bendícelo, señor.
Ahora en esta hora reavivamos nuestra convicción
con el ímpetu del guerrero,
o la frugalidad del centinela.
Torm, bendice el alimento de nuestro espíritu.
Bendícelo, señor.
Ahora, en la hora de la restauración,
renovamos nuestro juramento
y miramos hacia el corazón.
Torm, bendice el alimento de nuestro cuerpo.
Bendícelo, señor.
Ahora en esta hora reavivamos nuestra convicción
con el ímpetu del guerrero,
o la frugalidad del centinela.
Torm, bendice el alimento de nuestro espíritu.
Bendícelo, señor.

+ Letanía del crepúsculo +
Henos aquí, descubierta nuestra fe,
puesta a prueba nuestra obediencia,
nuestro compromiso,
nuestra resistencia.
Torm, júzganos.
Henos aquí, habiendo cruzado las llamas de haber sido,
cegados por el sol de haber cumplido,
no probado y ayunado de haber necesitado,
padecido martirio o tomado victoria de haberse dado.
Torm, límpianos,
hazlo señor.
Clarifícanos,
te rogamos.
+ Letanía del anochecer +
Meditemos en la negrura
o caminemos en pesadillas nocturnas.
Luz eterna.
La Penitencia del Deber no concluye,
la exaltación nunca descansa,
nuestro amor por ti jamás se apaga.
Luz eterna.
Durmamos el sueño de los justos,
si así nos corresponda.
Aliviemos nuestras cargas,
sí así nos corresponda.
Despiértanos, Torm, si hemos de continuar,
muévenos, señor, si hemos de dar un paso más.
A los profanadores y pavorosos reprímelos,
derrótalos,
aniquílalos.