Vashard
Jugador de fichas de rol
- Registrado
- 18/1/09
- Mensajes
- 386
//Hala... ahí va el relato, lo he fragmentado un poco para que sea más fácil de digerir! Por si alguien prefiriera la versión deluxe con acompañamiento musical, pongo un paquete de megaupload con el texto y las canciones: http://www.megaupload.com/?d=2LBI34RD
¡Espero os guste y mi enhorabuena a todos los presentes en la escena!
---------------------------------------------------------------------------
El Enclave rebosaba una sobrecogedora calma con la llegada del atardecer. El viento soplaba suavemente, meciendo ramas y haciendo danzar hojas en el aire, efímeras aves de tonos verdes y castaños. En el corazón del claro, allá donde se encontraba el nodo había un numeroso grupo congregado. Diversas luces se encontraban diseminadas en torno al gran árbol. Suaves tonos verdosos y amarillentos poblaban la zona mientras pequeñas fatas revoloteaban por los alrededores, inquietas y expectantes. Vashard observó con la mirada atenta en torno a él. Amigos y desconocidos, camaradas de armas, seres queridos, extraños rostros que veía por primera vez también. Por una vez… el Enclave de los Páramos solicitaba la presencia de sus defensores y no había ninguna desgracia de por medio. Este iba a ser el primer paso para alzar el vuelo, el primer nombramiento iba a conocerse esa noche.
Niennor carraspeó junto al gran árbol, apenas un paso por delante del monolito de piedra. Sus ropajes verdes ondeaban con el viento, crujiendo suavemente. En su mano portaba su bastón de madera, tan habitual en ella que ya resultaba extraño verla sin él.
-Hermanos… druidas y exploradores de la Arboleda de los Páramos…- con el comienzo de sus palabras reinó un silencio sobrecogedor- amigos… que en esta hora habéis sido llamados para acudir a este acto… invitados a presenciar algo importante para nosotros.
Con esa larga presentación dio tiempo a los rezagados que terminaban por llegar, tomando asiento en respetuoso silencio.
-El Enclave de los Páramos, tantas veces atacado, transformado en una arboleda por sus habitantes y aliados… crece ahora fuertemente… se alza y reclama un lugar- la voz de la druida reflejaba un vasto pasado vivido.
Algunos de los presentes mantenían la mirada fija en Niennor, algunos la bajaban con gesto pensativo mientras que otros sentían que se les empañaba la vista. Muchas historias se habían dado bajo esas ramas como para no remover multitud de recuerdos.
-El Nodo despierto espera que los hijos del bosque sean más fuertes en sus lazos, pues su fuerza no radica en un único árbol- hizo una breve pausa para retomar aire- Estáis aquí porque uno de vosotros… hoy dejará de ser druida para convertirse en un alto guardián… por sus actos… sus acciones… su sabiduría y conocimiento.
Poco a poco, todos los presentes se habían ido sumergiendo en las palabras de la druida, fascinados por aquello que estaban viviendo, inmersos en sus propios sentimientos.
-Así fue como el bosque lo deseó… y así fue lo que nos encomendó. Yo… como Senescala de este lugar tengo un candidato para este puesto, el Alto Druida del Lobo Errante. Aquí… con todos vosotros ante mí… os lo presento, para que el círculo decida, pues no es decisión mía sino vuestra.
¡Espero os guste y mi enhorabuena a todos los presentes en la escena!
---------------------------------------------------------------------------
El Enclave rebosaba una sobrecogedora calma con la llegada del atardecer. El viento soplaba suavemente, meciendo ramas y haciendo danzar hojas en el aire, efímeras aves de tonos verdes y castaños. En el corazón del claro, allá donde se encontraba el nodo había un numeroso grupo congregado. Diversas luces se encontraban diseminadas en torno al gran árbol. Suaves tonos verdosos y amarillentos poblaban la zona mientras pequeñas fatas revoloteaban por los alrededores, inquietas y expectantes. Vashard observó con la mirada atenta en torno a él. Amigos y desconocidos, camaradas de armas, seres queridos, extraños rostros que veía por primera vez también. Por una vez… el Enclave de los Páramos solicitaba la presencia de sus defensores y no había ninguna desgracia de por medio. Este iba a ser el primer paso para alzar el vuelo, el primer nombramiento iba a conocerse esa noche.
Niennor carraspeó junto al gran árbol, apenas un paso por delante del monolito de piedra. Sus ropajes verdes ondeaban con el viento, crujiendo suavemente. En su mano portaba su bastón de madera, tan habitual en ella que ya resultaba extraño verla sin él.
-Hermanos… druidas y exploradores de la Arboleda de los Páramos…- con el comienzo de sus palabras reinó un silencio sobrecogedor- amigos… que en esta hora habéis sido llamados para acudir a este acto… invitados a presenciar algo importante para nosotros.
Con esa larga presentación dio tiempo a los rezagados que terminaban por llegar, tomando asiento en respetuoso silencio.
-El Enclave de los Páramos, tantas veces atacado, transformado en una arboleda por sus habitantes y aliados… crece ahora fuertemente… se alza y reclama un lugar- la voz de la druida reflejaba un vasto pasado vivido.
Algunos de los presentes mantenían la mirada fija en Niennor, algunos la bajaban con gesto pensativo mientras que otros sentían que se les empañaba la vista. Muchas historias se habían dado bajo esas ramas como para no remover multitud de recuerdos.
-El Nodo despierto espera que los hijos del bosque sean más fuertes en sus lazos, pues su fuerza no radica en un único árbol- hizo una breve pausa para retomar aire- Estáis aquí porque uno de vosotros… hoy dejará de ser druida para convertirse en un alto guardián… por sus actos… sus acciones… su sabiduría y conocimiento.
Poco a poco, todos los presentes se habían ido sumergiendo en las palabras de la druida, fascinados por aquello que estaban viviendo, inmersos en sus propios sentimientos.
-Así fue como el bosque lo deseó… y así fue lo que nos encomendó. Yo… como Senescala de este lugar tengo un candidato para este puesto, el Alto Druida del Lobo Errante. Aquí… con todos vosotros ante mí… os lo presento, para que el círculo decida, pues no es decisión mía sino vuestra.