DM Faith
Llanero del brasero
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La noticia se extiende por el bosque, pero ni lo hace por pregón, ni por edicto. Pues no son otras que las propias hadas, entre risillas cantarinas, y tiradas de bellotas, quienes proclaman la llegada de un evento extraordinario.El Mal Amarillo, aún presente, no parece ser óbice para que las criaturas del bosque traten de recuperar la alegría. La Conjunción Planar simplemente ha acelerado el discurrir de los hechos.
Las ninfas del río anuncian la llegada de la Corte. Los sátiros entonan, jubilantes, a ritmo de flauta y silbido, juegos increíbles que serán dirigidos por mortales. Las pixis y las nixis revolotean incesantes, susurrando al oído de los incautos que se topan con ellas, advirtiéndoles que los invitados son exigentes con la comida y la bebida.
La fiesta imposible está a punto de empezar.
Se celebrará en lo más profundo del bosque, allá donde el telar entre el mundo feérico y el Plano Material se debilita. Donde la magia no es tan sólo un poder, sino que forma parte del aire, de las raíces y de las hojas de los árboles. No se tratará, además, de una simple congregación o convite: será un banquete donde la realidad se doblegará a los deseos de los invitados, donde los límites entre el sueño y la vigilia perderán su razón de ser.
¿Y quienes son esos invitados, os preguntaréis? Los habitantes del bosque mencionan compañías ilustres, pero no de reyes ni de duques. Se trata de una Corte, sí, pero no una que posea castillo o hacienda. La nobleza que asistirá gobierna en su mundo bajo reglas ininteligibles para los mortales, pero cuya transgresión se paga muy caro. Los mortales serán los anfitriones, pero sus invitados, las hadas, serán las protagonistas del evento.
Y como dicen las historias, se espera que aquel que no les brinde el entretenimiento que esperan, o que las ofenda de cualquier forma, podría pagar un precio que no se mide en oro.
Estos rumores coinciden con la llegada de otros. En recientes dekhanas, dicen que han aparecido ruinas entre los robles, arcos de piedra cubiertos de enredaderas que nadie recuerda haber visto antes. Hay quienes aseguran que son portales, umbrales hacia otros mundos. Otros dicen que son trampas, puertas que conducen a un lugar del que no se regresa jamás.
Pero de todos los rumores que viajan con el viento, hay uno que nadie se atreve a ignorar:
De entre toda la Corte, una invitada especial ha sido convocada.
La expectación es, por lo tanto, inmensa, y las pocas respuestas que se dan a la rumorología generan más y más preguntas. Y sin embargo, difícilmente se resolverán todas las incertezas si no se acude al evento. Por lo tanto, la conclusión es clara: ¡no hay que perdérselo por nada del mundo!


