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El Precio de la Victoria

Necio

Copia sin mente de un convocado
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CAPITULO 1: “Un Solitario Despertar”​



Una enfermiza tos retumbaba en uno de los multiples claros ocultos del bosque, un carraspeo de unos pulmones dañados por la edad y la ceniza parecieron despertar a su propietario que estaba malamente tumbado sobre la hierba entre unos arbustos. La figura termino incorporandose con un doloroso quejido, un viejo enano cubierto por una gruesa costra de barro y suciedad a la que ultimamente se habia añadido el negro de la sangre demoniaca reseca mezclada con la suya propia. Su vieja armadura de la extraña maderaferra casi apenas se mantenia sobre su cuerpo, derretida y fundida por aquí y por alla, con agujeros y marcas de monstruosas garras y golpes de hacha. El resto de pertenencias estaban igualmente sucias, una ropa que el enano utilizaba bajo la armadura mostraba jirones a traves de los agujeros de esta , una mochila repleta de artilugios, pergaminos y pociones, un baston viejo y casi quebrado y una mascara de madera con un horrible rostro.



El enano parecia confuso mientras se levantaba perezoso y dolorido, la tos seguia brotando de su garganta mientras buscaba el resto de pertenencias cerca de el. No tardo en encontrar una de sus cantimploras de las que bebio hasta atragantarse y vomitar a un lado el mero aire que tenia en el estomago. Cada movimiento era un verdadero sufrimiento, cada parte de su cuerpo parecia querer recordarle el lugar del que habia venido, los sufrimientos a los que habia sido sometido y los sacrificios que habia hecho.



Cuando la tos le dejo respirar, el enano tomo una gran bocanada de aire y sonrio levemente cerrando los ojos, pero a los pocos segundos les abrio presa del terror. Miro a su alrededor buscando algo desesperadamente, observando los arboles que le rodeaban y las rocas esparcidas por el claro, fruncio el ceño y cerro los ojos de nuevo para concentrarse mientras su respiracion volvia a calmarse... pero a los pocos minutos abrio los ojos confuso y abatido.



El enano se levanto y camino por el claro mirando los arboles, sentia un vacio en su interior como nunca lo habia sentido, siempre acompañado de mil voces y mil sensaciones, protegido y cuidado por el frondoso bosque ahora apenas notaba su presencia, apenas escuchaba su canto y sus susurros por mucho que se concentrara, apenas notaba su fuerza y su energia recorriendo sus venas y lo unico que podia notar era frio, frio helado... desolador y solitario.



Los enanos no son una raza que se rinda ante las primeras dificultades, el enano arrastro su enorme mochila y comenzo a sacar algunos objetos, una rama de espino, una hoja de roble y un pequeño cuenco de barro hecho a mano por sus enormes manazas. Se cruzo de piernas sentandose frente al recipiente y coloco en el la rama espinosa y la hoja seca, por alguna razon el estado de esa hoja le resulto alarmante pero simplemente gruño y termino con su tarea.



El ritual personal de comunion con el bosque era sencillo de realizar, cada druida tenia su manera de intensificar su nexo con la naturaleza, sus manias propias en su realizacion al igual que sus ingredientes. Algunos druidas usaban su sangre, cosa que el viejo enano odiaba, otros usaban huesos de animales, conchas marinas, plumas y pelo o incluso miel. El enano simplemente estiro ambos brazos y junto las manos mientras murmuraba un suave cantico:



-
Corriente y cascada, brota hija de las montañas y del manantial – Alzo la voz el enano con los ojos aun cerrados.



Como usualmente ocurria, noto como sus manos se venian recompensadas por el liquido que caia sobre el cuenco, pero un aroma alerto al enano que notaba un viscoso elemento entre sus dedos. Cuando abrio los ojos soprendido pudo ver como entre sus manos la sangra hirviente brotaba sobre el cueno, con un movimiento reflejo sacudio sus manos salpicando a los lados con esa sangre hirviente que se evaporaba con un nauseabundo aroma. El enano se miro las manos asustado, pero no vio heridas o rasguños, cortes o magulladuras... la sangre broto a su llamada aunque el esperaba agua.



El enano se lanzo sobre su mochila y comenzo a rebuscar entre sus pergaminos, encontro uno en concreto que le parecio correcto y rompio el sello abriendolo con una mano y diciendo las palabras alla escritas que ya conocia bien, el estallido recomenso sus esfuerzos haciendo aparecer el enorme tigre terrible ante el, usual convocacion de combate en sus aventuras algo grande, algo gordo y algo torpe pero le habia visto arrollar a un sinfin de enemigos troceandolos con sus afiladas garras.



Solo pudo relajarse un instante, cuando el convocado empezo a combulsionar, rugia de dolor y angustia mientras su cuerpo se retorcia en horrible sufrimiento, las costillas crecian y desgarraban su carne y su piel, el craneo se deformaba triturando el cerebro que desde siempre habia protegido y sus fuertes garras ahora se quebraban y retorcian como putrefactas enredaderas de hueso que sangraban abundantemente. No duro mas de 30 segundos, la criatura convocada fue retorciendose hasta transformarse en un espantoso monticulo de huesos sangrantes antes de que su muerte obligara a sus restos a desaparecer de este mundo con un nuevo estallido ante la mirada del atonito enano que temblaba en el suelo ante la horrible escena.



Sacudio la cabeza confuso y tomo rapidamente sus pertenencias echandoselas a la espalda. Cogio su baston y se coloco su horrible mascara esperando escuchar los gritos de queja de los ratones que habitaban su barba, pero nada se escucho. Palpo su pelambrera buscando pero ni rastro de los dos pequeños amigos ni de los multiples insectos que recorrian pacificamente su sucia barba. Habian salido de alli estaba seguro... pero no estaban por ningun lado, busco durante horas por el claro silbando como solia hacer para llamarles pero no encontro respuesta alguna... ninguna... ni pajaros, ni roedores, ni pequeños o grandes mamiferos parecian estar cerca... muchos habian abandonado sus nidos y sus madrigueras ante la presencia del enano, por un instante incluso sintio el deseo de los arboles de darse la vuelta y salir huyendo de su presencia. Nisiquiera las polillas se agolpaban como siempre hacian en su baston. El Bosque, en su totalidad... le daba la espalda.



Con un gruñido se ajusto la mochila a la espalda, retomo su baton y se ajusto la mascara



-
Maddy, vamonos pequeña... tenemos que ir al enclave – dijo el enano hacia un lado del bosque.



De entre la espesura salio una pesada osa, en un principio el enano sonrio al notar la presencia de su fiel amiga pero sus ojos vieron con horror como la osa le miraba con temor, que avanzaba a temblorosos pasos hacia el, como si una cadena tirara de ella hacia un lugar que la causaba pavor.



-
Maddy, puedes... - La voz del enano se quebro un instante, su garganta atenazada de dolor por la tristeza apenas le dejaba hablar – Puedes irte... grandullona... anda, ve...



Como si las palabras rompieran los eslabones de la inexistente cadena, la osa salio corriendo a la espesura del bosque huyendo de la presencia del anciano enano que de nuevo quedaba solo en el claro.



Durante unos minutos se quedo pensando inmovil, habia perdido su vinculo con la naturaleza... estaba debil y las bestias del bosque tal y como el mismo bosque le daban la espalda. Su compañera osa no habia ido con el en su aventura, era peligroso y el prefirio que se quedara al margen.



Pero algo habia cambiado, algo habia perdido en ese lugar... algo le habian arrebatado y el bosque era un lugar extraño y peligroso para el. El enano se arropo con la capa y se encamino cojeando hacia el enclave con paso lento mientras tiritaba...



Hacia mucho que no sentia este frio en un bosque.
 
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