Una magus apareció, materializándose en la ciudad de Púrskul donde estaban otros lugareños y magos de la Arcanum Schola trabajando y preparándo las defensas. Llevaba elaborados y refinados ropajes negros como la noche, y su mirada, fría y penetrante, estaba tan desprovista de emociones siempre. La coronaba un sombrero en punta de tono azabache, que cubría su rostro con una sombría oscuridad.
Muchos la miraron sorprendidos, tanto los lugareños como sus compañeros, pues aún portaba algunos vendajes visibles en el cuello, así como algunas heridas, secuelas de la última batalla en la que se internaron en una peligrosa mansión repleta de los más poderosos vampiros. Se dice que esta misma maga también fue vista en el enfrentamiento contra la infame criatura conocida como el murciélago del terror, donde incluso la propia Iryklathagra tuvo que hacer acto de presencia.
Al notar la atención que despertó, dedicó unas breves palabras a quienes allí estaban:
No-muertos... criaturas creadas a partir del sufrimiento y el desgarro de la vida. Ellos, junto a muchos otros horrores indecibles, esperan alimentarse y masacrar todo cuanto encuentren a su paso, aprovechándose de la debilidad de la nación. Pero aún más importante: atacan al amniano más indefenso, aquel que vive y trabaja por su pueblo. ¿Quién protegerá al débil?, os preguntaréis. ¿Unos selunitas idealistas que, por desafiar a sus enemigos, dejan tras su paso los cuerpos de cientos de inocentes? Por supuesto que no.
Os Protegerán las fuerzas amnianas, los Testigos de la Tormenta y, por supuesto, la Arcanum Schola.