EL ECO DE ULG-ZYNNATH
Una nueva sección del Rugido de la Caverna se inagura el 6 de Mirtul de 1499. Así se titula: El Eco de Ulg-zynnath. Desde la gran fortaleza duérgar de la Infraoscuridad se reporta la actividad del frente, los movimientos y victorias de las tropas murannís. Estad atentos para haceros con las noticias de nuestros guerreros y fieles al Murkul. No sólo eso, el debate intelectual, el comentario desde lo profundo del alma, también tiene cabida en esta sección. ¡Sangre y gloria! El imperio: desde la Infraoscuridad hasta los Cielos.
ENTRE CARRUAJES
Las diferentes plazas de armas de nuestra gloriosa capital imperial se vieron llenas de numerosas carrozas, carromatos y carruajes. Diferentes estandartes marcaban los grupos expedicinarios, entre otros: Afeitabarbas, Hijos de Laduguer, Rod Hjerte, Carro de Asedio y la Legión del Hierro. Entre los sonidos de los cuernos de guerra, los tambores y los gritos de los guardianes y otros líderes de escuadrón, resonaba el siseo de las Legiones de Kurtulmak. Miles de kóbold preparados y con una especial sed de sangre. Digno de verlo. Un gran día para este nuestro Imperio. Marcharon a la defensa de Ulg-zynnath, y tal y como se reporta, el paso está asegurado y las tropas descansan entre piedras duérgar.
LA GRUESA COLUMNA DE UN GUARDIÁN
"Os puedo decir, ciudadanos y camaradas, compañeros de guerra, comerciantes rundeen, alquimistas de la Cofradía, estudiosos de la Torre Negra, miembros de los numerosos y poderosos clanes de la horda, piratas de las Nézhanler, y todos aquellos que tenéis el honor de formar parte de nuestras tierras, que nos hemos adentramos en la oscuridad, nos ha engullido por completo. Pero el Imperio brilla con fuerza, y nadie ni nada nos detendrá aquí abajo.
Ya pueden legiones de miles de sucios enanos azer cuestionar nuestro poder. El clan Durraugh prepara armas mucho más afiladas que ellos. Y ya se ha demostrado.
Ya pueden asaltarnos centenares de moles sombrías y otros súbditos de los ílicidos. Nuestros magos de la Torre Negra devolverán multiplicados por centenares de veces todos los conjuros que osen usar contra nosotros. Y ya se ha demostrado.
Ya pueden distanciarnos miles de leguas bajo tierra. Las redes y la logística Rundeen son inmejorables.
Y ya se ha demostrado.
El Ejército avanza impertérrito. Estamos más que nunca preparados. Las mismas tropas lo saben y disfrutan en el campo de batalla.
Ulg-zynnath se mantiene a salvo gracias al esfuerzo de todos nosotros. Nos encargaremos de que sus muros perduren en la infinitud del tiempo.
La campaña será larga pero os adelanto que nos reportará riquezas incontables.Con guerra se tomó Muranndin de manos de los sucios Amnianos, y con guerra Murannheim será grande."
Escrito por Braulio Carnassa.
Crónica de Nabil En-Nesyri
Alzamos la copa. Cristal de Murann, vino de nuestras bodegas Rundeen, el lujo hecho líquido. ¿Cuál es la respuesta del duergar? Un paso atrás, casi imperceptible, el mismo que daría cualquier criatura sensata ante una cobra que se yergue. Pánico contenido.
Porque el duergar no teme al hierro frío del enemigo, ni a las fauces que aguardan en cada túnel, ni siquiera a la propia muerte, que aquí abajo nos es compañera. Pero ante el vino retrocede, pues sabe que esa copa supone la primera grieta por la que se cuela la molicie, la charla ociosa, la sonrisa fácil que nos hace bajar la guardia. El duergar ha debido notar, en algún pliegue de su memoria tallada en piedra, lo que el vino hace a los pueblos.
Y luego está el rostro. Esa piel gris mate, recorrida de vetas púrpura cual mármol viejo de catacumba. Un rostro que espera el golpe que está por llegar. Y cuando ese golpe llega, la sangre que lo cubre no desfigura: perfecciona. Negro contra el gris, rojo contra el púrpura, un contraste que cualquier pintor del imperio apreciaría.
He visto a soldados de Murann mirar esas caras con una mezcla de incomodidad y algo parecido a la envidia. Porque saben, en el fondo, que ellos también sangrarán. Pero pocos sangrarán con tal dignidad.
La superficie llama a esto frialdad. Yo prefiero llamarlo memoria. El duergar recuerda, en cada fibra, lo que cuesta una sola noche de indulgencia. Y por eso aquí, en la fortaleza, mientras arriba se brinda por victorias que aún no han llegado, abajo simplemente se sigue trabajando. Sin copas. Sin sonrisas.
Escrito por Nabil En-Nesyri
Edición #1 del Eco de Ulg-zynnath.