DM Sune
Dungeon Master
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El pulso de la primavera latía exultante en la capital, arrancando de su silvosa cuna un vergel de vivos colores y fragantes aromas que parecían despertar el embrujo de Sune, la más hermosa de las Diosas. Un prodigio de arrebatadora hermosura había comenzado a maravillar a las buenas gentes de Athkatla. Desde los cielos descendía una incesante lluvia de pétalos de rosa que, suspendidos en un undívago vaivén, se abandonaban a las caricias de la brisa primaveral. Sus encarnados arreboles alfombraban plazas y avenidas, prendían entre las cabelleras de las doncellas y se arremolinaban a los pies de los transeúntes, como si la propia Sune hubiese deshojado las rosas de sus jardines celestiales para bendecir la Ciudad de la Moneda.
Al dulce arrullo de la brisa y el jubiloso tañido de las campanas, la Ciudad de la Moneda anunciaba el advenimiento del afamado Certamen de Primavera, una celebración donde la música, la poesía y las bellas artes tendrían que florecer en un sublime tributo al amor y la belleza. Una velada en la que las más ínclitas familias de Amn podrían deleitar sus refinados gustos, rendirse al embeleso de tan exquisitos placeres y, por supuesto, hacer ostentación de su abolengo ante el ennoblecido vecindario de la capital.
Ya hacía algunos días quecorrían voces sobre los preparativos de tan insigne celebración, auspiciada por el Gremio de Comerciantes y el Templo de Sune. Entre los rumores que florecían en los salones de la nobleza y serpenteaban por los mentideros de la capital, uno despertaba singular expectación: Fery Kryll, vencedora del concurso de novicias en honor a la más Rutilante, recibiría el distinguido honor de inaugurar el certamen. Lus rumores decían, además, que habría de lucir algo digno para tan inspiradora ocasión. Unos hablaban de un vestido de exquisita hechura, otros, de una joya de fulgor incomparable y, los más devotos, aventuraban algún presente bendecido por la propia diosa. Nadie parecía conocer la verdad, aunque no faltaban lenguas dispuestas a jurar lo contrario. Y cuanto más crecía el misterio, más se encendía el deseo de desvelarlo.Más allá de las murallas, en los llanos que abrazaban la capital, Megara de Sune había dispuesto el nacimiento de un vergel consagrado a la diosa, donde jardineros y artesanos se afanaban en preparar la tierra para que millares de rosales, de fragancias embriagadoras y corolas de mil colores, echaran raíces bajo el sol de Amn.
Así, mientras las campanas desgranaban sus melodías sobre las cúpulas y los pétalos danzaban bajo la luz dorada de la primavera, Athkatla parecía rendirse al dulce hechizo de la más Rutilante. El amor, la belleza y las artes reclamaban su trono entre las gentes, y hasta los corazones más endurecidos parecían invitados a concederles una sonrisa. Pues pocas ocasiones brindaban a los pudientes vecinos de la Gema tan exquisita oportunidad de honrar las virtudes de la diosa y, de paso, exhibir ante el prójimo las muchas bondades de sus abultadas fortunas.
¡Alabada sea Sune y benditos sus cabellos de fuego!
Offtopic :
Este hilo servirá para todos aquellos que decidáis participar en esta trama en la acaudalada capital de Amn, la Ciudad de la Moneda. Podéis escribir vuestros relatos aquí si lo deseáis. En unos días abriré las condiciones para participar en el Certamen de Primavera a los interesados. Como algunos ya sabéis, las ambientaciones al respecto se están llevando casi diariamente. Recordad que hasta la belleza de una rosa puede contener espinas... ¡Bienvenidos!
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