Wotan
Orco del Desolado
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Han pasado ya varios meses desde que Arr, líder de la manada roja, ha desaparecido, muchos son los que han escuchado susurros en el bosque, de lo que ha podido pasar.
He esperado hasta que todo se calmara, han sido unos meses duros, si no fuera por la guía del maestro hubiera caído en desesperación, he perdido amigos, familia, un pilar. Ahora que han dejado de vigilarme con tanto ahínco he podido volver a nuestra antigua casa, Cuello del Dragón, donde tantos buenos momentos pasamos juntos, como manada,
Me acerque a la entrada de la cueva donde habían estado, donde dejaron todo para desaparecer, todo seguía igual, la comida se había podrido o había sido devorada por los animales del bosque, las hogueras ya extintas eran un recuerdo de lo que fueron, las tiendas estaban cubiertas de polvo, rocas, pareciera que aun escuchara a la manada hacer la comida, a las crías jugar, hacer sus quehaceres.
Escudriñe por si hubiera la menor pista de lo que allí sucedió, todo indicaba a que se dirigieron a prisa hacia lo profundo del bosque, poco mas.
No quería rendirme, necesitaba encontrar una respuesta, algo que tranquilizara mi mente y espíritu, a si que decidí acudir a los mas sabios del bosque, los arboles, que llevan años, siglos, vigilando, viendo el tiempo pasar desde sus troncos, ramas y hojas. Busque uno de los mas grandes y viejos de estos sabios y primero le ofrecí mis respetos.
A continuación, para poder tener una larga y tranquila conversación decidí ser uno con la naturaleza, tome forma arbórea (CR Esfera II) y uní mis raíces con las del anciano árbol. Hablamos largo y tendido durante horas (Hablar con las plantas CR Esfera III). Sus historias, inquietantes, interminables e inimaginables para alguien como yo llegaron al culmen cuando me contó lo que quería oír. Arr había sido bendecida por los espíritus del bosque, había sido llamada para ser algo mas, para dar aquello que anhelaba.
Ahora mi espíritu corazón y mente se encontraban en paz y armonía al escuchar la historia que aquel anciano árbol me contaba sobre lo sucedido con la manada, estaban a salvo, estaban vivos, protegidos de aquellos que los perseguían, haciendo lo que mas querían.
Entre tantas historias también se quedo en mi cabeza, la de las ultimas guerras que arrasaron con parte de Cuello del Dragón, siendo esta la que me recordó el principal objetivo que teníamos los Garra Roja y yo, replantar y restablecer el equilibrio de esa zona del bosque, replantando todo lo que se había perdido, ayudando a crecer a un joven bosque que necesitaba volver a ser lo que era. Debía terminar lo que ambos habíamos empezado, por ella, por nosotros, por el bosque, el equilibrio debe restaurarse, como guardián de este es mi prioridad.
He esperado hasta que todo se calmara, han sido unos meses duros, si no fuera por la guía del maestro hubiera caído en desesperación, he perdido amigos, familia, un pilar. Ahora que han dejado de vigilarme con tanto ahínco he podido volver a nuestra antigua casa, Cuello del Dragón, donde tantos buenos momentos pasamos juntos, como manada,
Me acerque a la entrada de la cueva donde habían estado, donde dejaron todo para desaparecer, todo seguía igual, la comida se había podrido o había sido devorada por los animales del bosque, las hogueras ya extintas eran un recuerdo de lo que fueron, las tiendas estaban cubiertas de polvo, rocas, pareciera que aun escuchara a la manada hacer la comida, a las crías jugar, hacer sus quehaceres.
Escudriñe por si hubiera la menor pista de lo que allí sucedió, todo indicaba a que se dirigieron a prisa hacia lo profundo del bosque, poco mas.
No quería rendirme, necesitaba encontrar una respuesta, algo que tranquilizara mi mente y espíritu, a si que decidí acudir a los mas sabios del bosque, los arboles, que llevan años, siglos, vigilando, viendo el tiempo pasar desde sus troncos, ramas y hojas. Busque uno de los mas grandes y viejos de estos sabios y primero le ofrecí mis respetos.
A continuación, para poder tener una larga y tranquila conversación decidí ser uno con la naturaleza, tome forma arbórea (CR Esfera II) y uní mis raíces con las del anciano árbol. Hablamos largo y tendido durante horas (Hablar con las plantas CR Esfera III). Sus historias, inquietantes, interminables e inimaginables para alguien como yo llegaron al culmen cuando me contó lo que quería oír. Arr había sido bendecida por los espíritus del bosque, había sido llamada para ser algo mas, para dar aquello que anhelaba.
Ahora mi espíritu corazón y mente se encontraban en paz y armonía al escuchar la historia que aquel anciano árbol me contaba sobre lo sucedido con la manada, estaban a salvo, estaban vivos, protegidos de aquellos que los perseguían, haciendo lo que mas querían.
Entre tantas historias también se quedo en mi cabeza, la de las ultimas guerras que arrasaron con parte de Cuello del Dragón, siendo esta la que me recordó el principal objetivo que teníamos los Garra Roja y yo, replantar y restablecer el equilibrio de esa zona del bosque, replantando todo lo que se había perdido, ayudando a crecer a un joven bosque que necesitaba volver a ser lo que era. Debía terminar lo que ambos habíamos empezado, por ella, por nosotros, por el bosque, el equilibrio debe restaurarse, como guardián de este es mi prioridad.