unhearted
Restos de un PJ de Aharadad
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Algunos de los suyos opinaban que las ensoñaciones espontáneas que padecía ese joven y apuesto elfo eran un signo de anormalidad y que en algo debían afectar a su cerebro y capacidad. Otras personas más amables y diplomáticas le defendían diciendo que cada cabeza funciona a su manera y que en la diversidad está lo bueno. Pero lo cierto es que el elfo debía pensar de forma algo distinta al resto, porque cuando vió aquella carretilla descapotable aparcada junto al puesto del frutero, visionó un montón de posibilidades. Se imaginó, cabellos al viento, empujando la carretilla directo hacia el éxito. Le brillaron los ojos al visualizarse entreteniendo e ilustrando a la gente, rodeado de multitudes, aclamado por el público, vitoreado por sus fans… Y en el espectáculo que según su parecer le catapultaría hacia la fama, la carretilla realizaba una función muy importante.
Así que compró la carretilla y le cambió las ruedas por unas de acero que resistieran más peso. Él mismo diseñó el pequeño escenario de títeres y marionetas que debía transportar.
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Hizo el encargo de la elaboración y el ensamblaje de las piezas del teatrillo móvil a un reputado carpintero. A su amigo Anhol, gran artesano de la madera, encargó la construcción de las marionetas.
Véase proceso de construcción de los títeres, que quedaron muy bonitos:
download/file.php?id=1449
Contrató a una laboriosa modista para crear sus vestimentas y, finalmente, buscó un buen pintor paisajista que decorara los maderos intercambiables del fondo del escenario del teatrillo.
El Teatro de los Títeres se inauguró en Agujas de Oro durante las festividades en honor a Laira, con la colaboración de la afamada artista Madeleine Sweeny. Aunque el elfo se arrepintió de haber escogido una obra tan larga para cerrar el festival, no cesó en su intento de llevar el teatrillo y los mejores cuentos al pueblo. Para las siguientes actuaciones ampliaría su repertorio de títeres, prepararía caramelos de miel para los niños del público y practicaría su habilidad ventrílocua para dar más vidilla a las marionetas.
Ahora se pueden ver nuevos carteles en los tablones de anuncios de la Ciudad de la Moneda:
La historia del teatrillo
Algunos de los suyos opinaban que las ensoñaciones espontáneas que padecía ese joven y apuesto elfo eran un signo de anormalidad y que en algo debían afectar a su cerebro y capacidad. Otras personas más amables y diplomáticas le defendían diciendo que cada cabeza funciona a su manera y que en la diversidad está lo bueno. Pero lo cierto es que el elfo debía pensar de forma algo distinta al resto, porque cuando vió aquella carretilla descapotable aparcada junto al puesto del frutero, visionó un montón de posibilidades. Se imaginó, cabellos al viento, empujando la carretilla directo hacia el éxito. Le brillaron los ojos al visualizarse entreteniendo e ilustrando a la gente, rodeado de multitudes, aclamado por el público, vitoreado por sus fans… Y en el espectáculo que según su parecer le catapultaría hacia la fama, la carretilla realizaba una función muy importante.
Así que compró la carretilla y le cambió las ruedas por unas de acero que resistieran más peso. Él mismo diseñó el pequeño escenario de títeres y marionetas que debía transportar.
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Hizo el encargo de la elaboración y el ensamblaje de las piezas del teatrillo móvil a un reputado carpintero. A su amigo Anhol, gran artesano de la madera, encargó la construcción de las marionetas.
Véase proceso de construcción de los títeres, que quedaron muy bonitos:
download/file.php?id=1449
Contrató a una laboriosa modista para crear sus vestimentas y, finalmente, buscó un buen pintor paisajista que decorara los maderos intercambiables del fondo del escenario del teatrillo.
El Teatro de los Títeres se inauguró en Agujas de Oro durante las festividades en honor a Laira, con la colaboración de la afamada artista Madeleine Sweeny. Aunque el elfo se arrepintió de haber escogido una obra tan larga para cerrar el festival, no cesó en su intento de llevar el teatrillo y los mejores cuentos al pueblo. Para las siguientes actuaciones ampliaría su repertorio de títeres, prepararía caramelos de miel para los niños del público y practicaría su habilidad ventrílocua para dar más vidilla a las marionetas.
Ahora se pueden ver nuevos carteles en los tablones de anuncios de la Ciudad de la Moneda:
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El viernes noche si pillo a alguien. ¡Un saludo!