Starkiller
Minsorrano sin caminos
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[tab=30]Desde la habitación contigua, donde dormía su familia se escuchaban los fuertes ronquidos de sus vástagos y al escucharlos el viejo enano no pudo evitar sonreír con tristeza. Añoraba a su mujer. A ella le hubiera gustado estar allí, rodeada de la familia y con tantas aventuras por delante. Cuando la recordaba sentía que su lugar estaba con ella, en el Hogar Enano. Donde podría descansar en un lecho de piedra junto al cálido fuego de una forja y quizás olvidar el dolor de sus huesos y su rodilla.
[tab=30]Sacudió la cabeza quitándose esos pensamientos de la cabeza. Sino fuera por estas pequeñas cosas olvidaría que aún tenía mucho por hacer. Había sido un egoísta al pensar de esa manera. Sus hijos y sobrinos aún lo necesitaban. Diantres, si lo que tanto había predicado era correcto los enanos también lo necesitaban. A él, y a todos los demás. Con determinación abrió el tomo y se dispuso a trabajar.
El Libro del Clan Fuegoscuro
[tab=30]De entre todos los objetos que pudiera tener un enano, su viejo tomo familiar es probablemente el que guarda con más celo. No se trata de un poderoso artefacto mágico o una gema de incalculable valor. El tomo familiar a menudo es rústico y frío y de escaso valor para un no enano.
[tab=30] De tapas de metal engarzadas con anillos y candados que impiden a cualquier otro que no sea de su clan leer en su interior el tomo es un reflejo de lo que ha sido y es la familia.
[tab=30]Pero lo importante no es la forma. Sino su contenido. La historia de los Fuegoscuro, de todo el Clan y de todos sus antepasados. De aquellos que honraron su apellido y también de los que lo deshonraron. Nada elude las páginas del tomo familiar. También incluye su enorme árbol genealógico, de dónde los ancianos del Clan acuden siempre para nombrar sus retoños y buscar alianzas pasadas y futuras.
[tab=30]Sus hijos y sobrinos habían cumplido la mayoría de Edad. Hacía ya más de diez lustros de la Bendición del Trueno. Y se avecinaban grandes acontecimientos para su raza. Quién sabe, quizás sus hijos escribieran las siguientes en polvo de oro y diamantes.