DM Arioch
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Desde las alturas de las Agujas de Oro, donde los picos esculpidos en obsidiana y cristal dorado reclaman el cielo, se alza un anuncio que brillará como faro en las crónicas del mañana. Bajo la vigilia de Selûne, cuya luna plateada tiñe de magia el horizonte, y la prosperidad de Waukeen, cuyos campos de oro resuenan con la esperanza del comercio, varios carruajes han comenzado a congregarse. La brisa nocturna trae el lejano retumbar de tambores y el bramido de los vientos del norte, como si los mismos elementos celebraran la nueva era que se avecina. Es el momento de sellar la paz tras la larga guerra mundial: unirse en fuerza y alegría para demostrar que la luz ha vencido a las sombras. Con solemne júbilo, las Sagradas Iglesias de Selûne y de Waukeen se complacen en anunciar un grandioso torneo benéfico de Balón Volea en Amn, una justa deportiva llamada Torneo del Balón Celeste, que congregará a héroes y campeones de todas partes bajo la bendición de los dioses.
La alianza entre la luz de la luna y el brillo de la fortuna dará lugar a un certamen sin parangón. No será una mera competición terrenal, sino un acto sagrado de renovación y esperanza. Las fieles vasijas de incienso humean mientras los oradores, envueltos en ropajes plateados y dorados, declaran que este Torneo es el emblema del renacimiento común. Tras la tormenta causada por la Guerra de la Lanza este torneo levanta la antorcha de la concordia, invitando a olvidarse de odios pasados y a celebrar la vuelta a la normalidad con el esfuerzo colectivo de atletas y magos, comerciantes y soldados, nobles y campesinos. Será un puente dorado tendido entre pueblos antes distantes, simbolizando que el comercio de la paz y la luz compartida han de prevalecer.
La convocatoria se extiende ya a las tierras más lejanas e Amn y más allá. Se anuncia mediante pregoneros y carteles en las ciudades de Nashkel y Crimmor, en la Ciudad de la Moneda; en Caravassar, la ciudad de los genios; en Púrskul, la capital del Grano. Sendas misivas han llegado también a los Enclaves del Norte, hogar de Elfos, hin y Robustos. E incluso las hermandades de aventureros y gremios mercantiles que lo deseen podrán unirse, representando la bandera de la ciudad que elijan. No figura entre los convocados la nefaria Murann, pues los dioses aún recuerdan las sombras que envolvieron su pasado, y esta fiesta busca la luz.
Los vencedores verán sus nombres inscritos en tablillas de oro conmemorativas en los templos de Selûne y Waukeen. Se les coronará como Campeones del Balón Celeste, recibiendo no solo la admiración de su pueblo, sino también los dones de las divinidades: la bendición lunar de Selûne para proteger sus noches y la prosperidad mercantil de Waukeen para engrosar sus cofres. Cada campeón recibirá una corona forjada con filamentos de oro lunar y gemas de coral, símbolo eterno de honor y renacimiento, que simboliza la unión de la luna plateada y la opulencia dorada. Además, a la ciudad representada por el equipo ganador se le permitirá adornar su templo mayor con un trofeo hecho de la más fina artesanía orfebre, repleto de diamantes incrustados en un ejemplo de divina opulencia digno de la Aurísima. Será, por lo tanto, un evento singular para que las futuras generaciones beban de este ejemplo de fraternidad.
Así pues, que suenen las trompetas de aurora y retumben los tambores en las montañas lejanas. Que las voces de los heraldos y el canto de los bardos alcen al viento la historia por venir. El Torneo del Balón Celeste está por comenzar, y en Agujas de Oro, bajo las bendiciones de Selûne y Waukeen, se escribe la promesa de un futuro más brillante. ¡Que la paz perdure, que los juegos triunfen, y que cada saque y remate anuncien la redención del mundo en este nuevo amanecer!
La alianza entre la luz de la luna y el brillo de la fortuna dará lugar a un certamen sin parangón. No será una mera competición terrenal, sino un acto sagrado de renovación y esperanza. Las fieles vasijas de incienso humean mientras los oradores, envueltos en ropajes plateados y dorados, declaran que este Torneo es el emblema del renacimiento común. Tras la tormenta causada por la Guerra de la Lanza este torneo levanta la antorcha de la concordia, invitando a olvidarse de odios pasados y a celebrar la vuelta a la normalidad con el esfuerzo colectivo de atletas y magos, comerciantes y soldados, nobles y campesinos. Será un puente dorado tendido entre pueblos antes distantes, simbolizando que el comercio de la paz y la luz compartida han de prevalecer.
La convocatoria se extiende ya a las tierras más lejanas e Amn y más allá. Se anuncia mediante pregoneros y carteles en las ciudades de Nashkel y Crimmor, en la Ciudad de la Moneda; en Caravassar, la ciudad de los genios; en Púrskul, la capital del Grano. Sendas misivas han llegado también a los Enclaves del Norte, hogar de Elfos, hin y Robustos. E incluso las hermandades de aventureros y gremios mercantiles que lo deseen podrán unirse, representando la bandera de la ciudad que elijan. No figura entre los convocados la nefaria Murann, pues los dioses aún recuerdan las sombras que envolvieron su pasado, y esta fiesta busca la luz.Los vencedores verán sus nombres inscritos en tablillas de oro conmemorativas en los templos de Selûne y Waukeen. Se les coronará como Campeones del Balón Celeste, recibiendo no solo la admiración de su pueblo, sino también los dones de las divinidades: la bendición lunar de Selûne para proteger sus noches y la prosperidad mercantil de Waukeen para engrosar sus cofres. Cada campeón recibirá una corona forjada con filamentos de oro lunar y gemas de coral, símbolo eterno de honor y renacimiento, que simboliza la unión de la luna plateada y la opulencia dorada. Además, a la ciudad representada por el equipo ganador se le permitirá adornar su templo mayor con un trofeo hecho de la más fina artesanía orfebre, repleto de diamantes incrustados en un ejemplo de divina opulencia digno de la Aurísima. Será, por lo tanto, un evento singular para que las futuras generaciones beban de este ejemplo de fraternidad.
Así pues, que suenen las trompetas de aurora y retumben los tambores en las montañas lejanas. Que las voces de los heraldos y el canto de los bardos alcen al viento la historia por venir. El Torneo del Balón Celeste está por comenzar, y en Agujas de Oro, bajo las bendiciones de Selûne y Waukeen, se escribe la promesa de un futuro más brillante. ¡Que la paz perdure, que los juegos triunfen, y que cada saque y remate anuncien la redención del mundo en este nuevo amanecer!
Offtopic :
Propuesta de rol para hacer en un fin de semana de principios de noviembre. Los PJs participantes deberán elegir una ciudad a la que representar y formar equipos de 4 PJs. No hay coste de participación y los premios consistirán en:
- 1.000.000 po a repartir entre los miembros del equipo ganador.
- 500.000 para los finalistas.
El equipo ganador se llevará además, como trofeo copa de oro y diamantes que será entregada a la ciudad a la que representan, para su exposición.
No hay límite de equipos, pero todos deberán estar inscrito para la fecha de celebración del torneo.
- 1.000.000 po a repartir entre los miembros del equipo ganador.
- 500.000 para los finalistas.
El equipo ganador se llevará además, como trofeo copa de oro y diamantes que será entregada a la ciudad a la que representan, para su exposición.
No hay límite de equipos, pero todos deberán estar inscrito para la fecha de celebración del torneo.