DM Kapillo
Sombrero perdido de Astrid
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Por el Portón Este resonó el lamento grave de un cuerno de guerra, anunciando la llegada de dos gigantes de la guardia personal del Destructor Sondakur, que avanzaban con paso pesado portando en brazos el cuerpo destrozado del ogrillón caído, Rukhar.
Aquel que encontró su final ante la temible bestia de las Antípodas, nuevo aprendiz del Destructor.
Rukhar, quien abandonó el sendero de la Luna para retomar el camino primigenio de los gigantes, selló con sangre y hueso su regreso a los orígenes.
El cuerpo fue depositado en una sala fría de los sótanos del palacio del Murkul. Allí yacía, irreconocible, apenas una forma de lo que alguna vez fue un guerrero.
El cráneo estaba fracturado, la mandíbula rota, una cuenca ocular hundida; el cuello aplastado y torcido, signo inequívoco de una mordida brutal o de una sacudida final que le concedió una muerte casi instantánea.
Los brazos, retorcidos en ángulos imposibles, mostraban húmeros y antebrazos quebrados por colmillos y pisotones; los dedos, destrozados o arrancados, aún parecían aferrarse a armas inexistentes, mientras los hombros colgaban vencidos por luxaciones severas.
Las piernas no corrieron mejor suerte: fémures y tibias partidos por impactos despiadados, caderas dislocadas, rodillas aplastadas, negándole toda posibilidad de alzarse una vez más.
Los gigantes aguardaron, inmóviles como estatuas, las órdenes del Destructor sobre el destino del caído. Bastará un gran sanador o maestro de la lividez que, con manos sabias y paciencia, recomponga cada hueso y costure cada fragmento, para concederle un entierro y homenaje digno, devolviendo al cuerpo una postura estoica, tal como fue Rukhar en vida, para el último adiós.
Será necesario también un artesano del metal, digno de su nombre, que vuelva a forjar sus armas, para que el ogrillón repose junto a ellas y cruce al otro mundo acompañado de sus obsequios, como dicta la ley antigua de los gigantes.
El sacerdote de Vaprak el Destructor, Ilihak Zarpa Negra, concederá su altar para que, si así lo desea el Destructor Sondakur, se celebre una misa de sangre y piedra y sus camaradas le digan el último adiós o dediquen unas palabras. El clérigo bendecirá el cuerpo y el espíritu, para que el alma de Rukhar encuentre su camino hacia Piedraquebrada, junto al resto de los gigantes, pues abandonó el sendero de la Luna y reclamó su lugar entre los suyos.
Offtopic :
El cuerpo de Rukhar ha sido recuperado aunque sin vida, su cuerpo se encuentra en muy malas condiciones debido al derrumbe de las minas. Podéis rendirle un homenaje y celebrar una misa en honor al caído, pero para que su cuerpo sea digno de ello deberá pasar primero por manos de un artesano.
Será necesaria una tirada de Sanar para restaurar su cuerpo. La CD dependerá del rol que se dedique a esta tarea. Posteriormente, para forjar de nuevo sus armas, se requerirá una tirada de Artesanía, la CD también dependerá del rol. A mayor dedicación al rol a los detalles menor será la CD. O también una tirada de "disfrazar" para maquillar al cuerpo debido a los hematomas y el estado en el que se encuentra.
Estas escenas se llevarán a cabo con un DM presente (Nazgul o yo).
Para la misa, podéis organizarla libremente. Zarpa Negra cederá su espacio y pronunciará unas últimas palabras en honor a Rukhar.
Sino siempre se pueden obviar estos roles y el cuerpo irá a la fosa común. De fecha dado que hay fiestas de por medio, dejo un mes. Hasta el 23 de enero.
Saludos.