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El Ultimo Sacrificio

Nimrra

Copia sin mente de un convocado
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18/10/09
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La joven hembra estaba sentada en el Gran Salón del clan, en sus manos endurecidas tenía un cuerno del que casi no había bebido. El pelo negro como la noche recogido sobre la nuca, los ojos, grises como la vida de los suyos, grises como el acero por el que sus hermanos viven y mueren, mirando al vacio. Esa mirada que siempre intrigaba a los suyos pero que nadie se atrevía a preguntar a que venía… y mucho menos que veía.

Siempre había sido pequeña, si se la comparaba con sus hermanos. Pero nadie podía dejar de ver las cicatrices y tatuajes de guerra que llenaban su cuerpo. Un oso azul en el pecho y otro en el brazo. Guías de su corazón y su fuerza. Un tigre rojo en los muslos, los cuervos de su brazo izquierdo, un alce en su hombro y la sierpe en su cuello.

Todas las Bestias que habían escuchado a la pequeña chaman de los osos. Incluso la Gran Sierpe, la más anciana y sabia de ellas, había accedido a presentarse a la mujer. Algo que no había ocurrió en generaciones.

Recibió los brazales, no siendo más que una cachorra tímida. Brazales de plata, cadenas que la ataban a su pueblo. Su vida a ellos le pertenecía. La vida del Chaman.

No fueron pocos los sacrificios y pactos; su salud, su primer cachorro, su libertad como hembra, la muerte de los que amaba… su Rey y su esposo.
Pero en eso consistía su vida, una vida que no había decidido pero que no cambiaria. La vida de una chaman y una guerrera del Oso Azul, dama de Minsorran, amiga de los druidas duendes de los páramos. La joven con mirada de anciana como la llamaba el mestizo.

Los gritos la trajeron de vuelta al mundo de los mortales. Un guerrero entro corriendo llamándola a gritos. Al instante supo que algo iba mal y el hombre se lo confirmo. El Rey, la joven chaman del Árbol Fantasmal y su hermano estaban mal heridos, o algo peor.

Cogió su bolsa y entre maldiciones para ocultar su miedo corrió fuera del salón, al lado de los que la necesitaban. Allí tendido estaba Ardeil, destrozado por las heridas, el joven Árbol estaba también mal herido, pero vivo, y Aneirin, herida y de parto.

Aun no era el momento, era demasiado pronto. Ella lo sabía. Comenzó a dar órdenes a todo el mundo, el enorme corpachón de Ardeil fue llevado frente al tótem y la joven chaman bajo el Andore.

Mäda, con una oración curo a los heridos que no necesitaban más atención y corrió junto a Aneirin. No había manera de detener al cachorro que ya estaba en camino. Si lo sacaba moriría, si no lo sacaba también y mataría a la madre. Maldiciendo por lo bajo se arrodillo junto a la joven y entono unas oraciones, que esperaba, le diesen unos minutos más, pues los iba a necesitar.

A la carrera fue hacia el tótem de la aldea. Intento no mirar el cuerpo de Ardeil, sabía lo que debía hacer. Saco el puñal de la caña de la bota y corto el pecho del inmenso bárbaro, empapo sus manos con la sangre que manaba, sangre de un Rey, la sangre que había traído de nuevo al Oso, y con la sangre como pintura comenzó a trazar las runas que despertarían a la Gran Bestia.

Sangre de reyes y voluntad de chaman, algo que el Oso no podría negar.
El Tótem despertó, el suelo se estremeció por su poder, los ojos de piedra se iluminaron y miro a los presentes, Mäda, Derdian y por último a Ardeil, muerto ante él.

-Oso, necesito tu poder y tu permiso, un rey ha muerto, y no es su momento. Los Salones pueden esperar, pero tú y tu pueblo lo necesitáis. Estáis unidos por sangre.

El Tótem miro a la chaman y unos segundos más tarde al Rey que le había devuelto la vida.

-RAZON NO TE FALTA CHAMAN, EL REY VIVIRA.
-Oso Azul, el cachorro del rey está en camino, es pronto aun, no vivirá si no me ayudas.

Esta vez el enorme Tótem clavo su mirada en la chaman y espero de nuevo unos segundos antes de contestar.

-EL REY VIVIRA PARA VER SU ÚLTIMA VICTORIA. SU HIJO CRECERA, DEBERA HACERLO SEGÚN NUESTRAS TRADICIONES, SEGÚN MI VOLUNTAD.

Bien… ese era el trato pues. Ardeil viviría para ver a su retoño. Pero él lo había dicho, solo podía haber un Rey de los Osos.

En ese momento el enorme bárbaro abrió los ojos y lleno sus pulmones, y casi al instante le envolvió una luz. La chaman le miro, reteniendo las lagrimas que pugnaban por salir, había condenado de nuevo al hombre que le dio la vida, que la acogió y que siempre amo.

Sin una palabra más volvió corriendo junto a la mujer que seguía tumbada junto al Andore, ya casi había llegado el momento. De nuevo la chaman repartió ordenes, las mujeres, con Yuliett a la cabeza consiguieron agua caliente y pieles. Mientras tanto llegaba Ardeil. Aneirin abrió los ojos, unas palabras cruzaron entre ambos, pero Mäda solo estaba pendiente del niño que venía.

Solo una mirada pudo dedicar a Ardeil antes de morderse la lengua hasta sangrar para que no se escapasen las lágrimas por lo que iba a hacer.
-Derdian, Ender… llevaros al Rey, que no vea a su cachorro.
Con las Bestias todo eran dobles sentidos, Ardeil moriría al verle, solo debía conseguir que no sucediese.

-No me iré de su lado. – Bramo el hombrón, como siempre cabezota incluso en la muerte.

Sabiendo que no le sacaría de su decisión la chaman negó con la cabeza y siguió con el parto. Un niño, fuerte y sano. En cuanto salió, entre Mäda y Yuliet lo limpiaron y se lo entregaron a su padre. Con una sonrisa radiante lo recibió, pero la debilidad se apodero de sus miembros, las fuerzas se le escapaban como arena entre los dedos, Derdian atento a su lado para coger al cachorro en cuanto el Rey bárbaro cayese al suelo.
De nuevo palabras de amor entre la joven chaman del Árbol y el guerrero más grande del clan.

Y de nuevo el dolor de Aneirin. Otro cachorro venia de camino.
Mäda miro a la pareja, el Rey perdía fuerzas mientras el llanto del niño crecía en intensidad, la fuerza del hombre pasaba al niño, la joven madre le miraba sin entender que le pasaba al padre de sus hijos.
La niña nació muerta, como esperaba la chaman. Lo veía todo claro. Envolviendo a la niña en una de las pieles la miro unos segundos y de nuevo miro la escena ante sus ojos.

Un Rey que muere, otro que nace, una mujer destrozada por el dolor, un clan perdido sin su guía, un Tótem al que le esperaba un destino incierto.
Trago saliva y también se trago el miedo. Y tomo la decisión más difícil de su vida.

Con la cachorra en brazos y sin una palabra corrió hacia el Tótem, su poder aun era palpable en la tierra que le rodeaba.
Dejo el cuerpo sin vida ante él y cerró los ojos. Esta vez no invocaría al Oso, o al Tigre, ni siquiera a la Sierpe.
Dejo escapar todo su poder, y las llamo a todas, las once Bestias sagradas de Uthgar.

Y todas acudieron a su llamada.

Recogió su puñal que seguía en el sitio donde había caído, lo miro unos instantes, aun manchado con la sangre del hombre que se lo había dado todo. Había llegado la hora de devolverle el favor.
Con lentitud, mientras su poder escapaba y las Bestias acudían corto su carne, un tajo que recorría todo el antebrazo de la mujer, con el otro brazo hizo lo mismo.

Las Bestias la escuchaban, solo a ella. Las veía, la rodeaban pendientes de sus palabras, de sus actos. La mujer sonrió con tristeza. Su gran victoria, el poder sobre las Bestias. Al final se convirtió en la más poderosa de los chamanes de los Uthgar.

Y apelando a las antiguas tradiciones dio palabras al pacto.
-Mi poder y mi vida para vosotros, mi servicio eterno a vuestro lado, a cambio de que le deis la vida al Rey del clan del Oso Azul, y si sois magnánimos a su cachorra que yace muerta aquí.
Las once hablaron a la vez.

-¿SABES LO QUE PIDES CHAMAN?
-Si.

La estatua del Tótem comenzó a llorar. Las nubes descargaron su pena y su furia sobre la tierra de los mortales, el silencio solo era roto por los sonidos de los truenos que reverberaban en la lejanía. La hija de las Bestias marchaba para servir eternamente a su Dios, caminaría eternamente junto a ellas, cumpliendo sus mandatos y aconsejándolas como había hecho con los mortales cuando vivía.

-SEA.

Fue todo lo que hacía falta, al segundo siguiente la niña comenzó a llorar, la recogió del suelo y se giro a la única mortal que presencio su sacrificio, el último y más grande de ellos.

-Yuliett, lleva a la niña con sus padres.

La semielfa asintió sin palabras mientras cogía a la criatura y miraba con infinita tristeza a la chaman que se desangraba lentamente mientras una luz tenue escaba de su cuerpo.

Mäda saco su espada y su escudo rúnico y los dejo en el suelo, miro a la semielfa y sonrió contenta.

Y tras un espasmo se derrumbo entre sus armas, muerta. La luz que escapaba de la mujer se hizo más intensa y con un último estallido su cuerpo y sus cosas desaparecieron.

Ardeil y Aneirin estaban arrodillados frente al tótem, sobre la sangre de la niña con mirada de anciana, descansaban los dos retoños, rodeados de flores rojas, del mismo color que la sabia vital. Más atrás Derdian dedicaba una silenciosa despedida a la mujer. Erik a su lado miraba al Tótem, también en silenciosa despedida. Aryadna, Ender, Yuliett… Toda la familia y amigos de la chaman rendían el ultimo y silencioso homenaje.

-¿POR QUE LO HICISTE JOVEN MÄDA?

Pregunto el Oso a la figura que había a su lado, una figura pequeña, con una armadura blanca y una capa azul, cubierta con la capucha, los tatuajes habían desparecido de su cuerpo, ahora las runas sagradas que despedían brillos del color de la sangre y el acero relucían tenuemente.
La mujer sonrió y miro al Oso.

-Por ti, por ellos, por Uthgar… viví por ellos y por ellos muero. No se puede pedir una mejor muerte que dando la vida a los que amas. ¿No crees?

El Oso no contesto, pero en sus ojos bailaba la expresión que ella conocía bien, orgullo por la niña que tantas otras veces le había hecho enfadar y le había desafiado, al final la niña se había hecho mujer.

El enorme Oso y la pequeña chaman miraron unos minutos más a los silenciosos barbaros, después, en silencio giraron y desaparecieron en la bruma que separa ambos mundos, el de los mortales y el de las Bestias, aquel que solo los chamanes pueden pisar. Y allí viviría ella eternamente, cuidando en silencio de los suyos.


//Bueno, nunca se me dio bien escribir historias, solo espero ser fiel a lo que paso. Me tome una libertad al final, espero ke no te moleste Nevan.
Como toda buena historia, esta tiene un final, y creo que es un gran final para un pj que vivio como lo hizo Mäda.
Queria dar las gracias a todos los ke hicieron de ese pj un gran pj pues esta historia no es solo la mia. Ardeil, Erik, Aryadna/Niennor, Arneirin, Derdian, Yuliett, Ender, Elistar y todos los leones, Xanos, a los druidas de los paramos con los que hable, ke no fueron pocos, ni pocas veces y sobre todo a Fionn por ke me ayudo a hacer un pj con el ke pase muy buenos y muy malos ratos (en el buen sentido^^)
Y tambien a Nevan, ke aunke fue el ke llevo el final de la historia fue un final precioso y muy epico.
Sin mas, gracias a todos de corazon.
 

Nym

Campero de tiendas
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//Olé, olé y olé.

¿Qué quieres que te diga nena? No tengo palabras.
 

Orpheo

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//Me ha gustado mucho como lo has relatado, y desde luego Mäda será para siempre un modelo a seguir para mi pj Tylse.

Un saludote.
 

konstantin

Sexta identidad de ladrón cofrade
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T_T

Algo me ha entrado en el ojo....ahora vuelvo....
 

Unairg

Cuenta secreta de Kronos
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// Qué relato más genial. Muchas gracias a ti por plasmarlo, es muy emotivo.

¡Un saludo!
 

Niennor

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:_( juuurr!!! a lagrima grande estoy ahora :__(

Precioso... si duda precioso
 

Urian

Bug oculto de Darth
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Una figura de oscura túnica ribeteada de dorado apareció en las puertas del poblado bárbaro con una niña y un niño pequeño de la mano. Los bárbaros se apartan a su paso algunos recelosos y otros asintiendo respetuosos al paso del trío que lenta pero inexorablemente se encamina hacia la estatua del tótem del poblado.

Al llegar hasta el tótem, el arcano de oscura túnica le dice algo al oído del pequeño y este suelta la mano de su padre encaminándose hacia la estatua donde deja a sus pies una flor que llevaba en la manita.
Los bárbaros contemplan en silencio el último adiós de estas tres figuras.
Después de unos minutos en silencio las figuras se retiran siendo los pequeños llevados por el adulto por donde habían venido.
Algunos bárbaros comentan la expresión que portaba el León tan fría y pétrea como la misma estatua del tótem del Oso Azul.
 

Tripiyon

Pornorroleador oldschool
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//Impactante relato, me ha gustado mucho.
 

LoboRojo

Aventurero que viajó solo y sigue vivo
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Yo le daba un 12 :roll:
 

_NagaShadow_

Restos de un PJ de Aharadad
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//Lo siento por Mada, cuando Ayu se entere tendrá que ponerse niveles de druida para ir a por ti ;_
Muy chulo el relato y...que sepais que van a comenzar a rondar rumores sobre el desdichado final de todas las mujeres del León de Minsor XD
 

Skotos

Copia defectuosa de Kronobot
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Gran relato. No puedo decir mucho más. :)
 

Niennor

Pornorroleador en sequía
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Es el "Viudo Negro"... al menos perpetua la especie que es lo importante
 

Ragna

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Ojalá escribieses más Nim

Me alegra que te haya parecido chula la escena y la continuación de la escena en la historia me ha encantado.
 
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