Crossus
Zapatillas de osito de Shama
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-(Porque diablos se me tuvo que ocurrir la genial idea de poner a prueba a los iniciados..., como si no hubiera ya bastante con todo lo ocurrido una marca mas que tendré que llevar como una herida de guerra)-Mientras dirigía su mirada a la fea herida que había producido las garras del monstruo y sentía como el golpe que había parado su vuelo en seco se repercutía, haciéndole sentir que golpeaba una vez y otra contra la dichosa pared del mausoleo.
Bufón y Trinquilla, ambos en el suelo de la habitación en este momento, casi al mismo nivel que una culebra ya que si fuera por los tres hombres se arrastrarían hasta el primer lugar que le ofrecieran una muerte rápida para escapar del dolor.
Una simple acción parecida a esas que realizan los magos más vanidosos había comenzado todo, y justamente parecía que Tymora no había escuchado nada, de no haber sido por haberle permitido perder el sentido cuando la bestia lo abatió para no seguir sufriendo.
-¡Chicos!, los muertos del cementerio andan muchas noches e intentan probar la carne de los vivos...-Hablaba el encapuchado mientras mantenía los brazos abiertos en cruz y un poco alzados-En esta noche, entraremos a su santuario y nos encargaremos de ellos. A cambio, conseguiréis demostrarme que valéis, ya que sus puertas se guardan celosas a los visitantes con complicados mecanismos. Hermanos, preparaos para la lucha de esta noche.-Soltó una risotada y tras ello empezaron a encaminarse a al distrito del cementerio.
Al principio todo fue sencillo, nada que un buen batallón de arqueros no pudiera solventar, con Tormenta al frente aguantando las líneas y el resto acabando con los circundantes, todo sencillo, demasiado sencillo incluso.
Pero cuando llegaron a las criptas, todo acabo truncado, la tranquilidad se rompió cuado habían asegurado la zona, de repente la zona se hizo oscura y tétrica. Una oscuridad, que ni con la magia de su capucha podía ver.
El grupo, no pudo mas que darse cuenta del ruido de arañazos que desprendía una de las puertas que habían abierto y cerrado ya.
-Maldita sea, ¿que es eso?-Dijo uno de los encapuchados.
-¡Sea lo que sea lo quiero muerto!
-Pero si esta aquí, ¡ya debe de estarlo!-Replico otro a las palabras del danzarín.
-Entonces, dejadlo mas muerto de lo que este, si se mueve aun puede hacérsele algo-Lastima que no contaran con lo que salio de allí.
El danzarín a una orden suya convoco a un pequeño elemental para que abriera la puerta y poder abatirlo desde la seguridad de sus posiciones, pero pareció inútil ya que el ajeno fue introducido de forma veloz al interior de la cripta.
-Me cago en los muertos de los de ese mausoleo-Replico Bufón en el momento de desesperación-Vámonos de aquí ya…
-Estamos al lado de los barrios, ¿cuanto crees que tardaría en llegar allí y cazarnos cuando nos estemos batiendo en retirada?, ¡entonces intentad retroceder poco a poco y ya veremos como lo hacemos!-Los gritos inundaban la sala inusualmente oscura.
La mano de la criatura apareció por la puerta al fin, y una saeta silbo el cielo acertando de lleno en ella, pero para asombro de todos la atravesó como si siguiera cortando el aire.
-Sea lo que sea es mierda vámonos, ¡retroceded!-Antes de que pudieran decir nada más la criatura apareció por la puerta.
Acto seguido, se lanzo hacia el grupo de arqueros soltando una feroz lluvia de flechas que pareció atravesarlo como la primera. Antes de tener tiempo para que las manos alcanzaran el carcaj de nuevo, la bestia había cargado contra el danzarín enviándolo contra la pared, con un garrazo y el consiguiente golpe del muro.
Segundos antes de perder la vista, vio que la criatura giraba de lleno hacia otro, tumbándolo y agrupando cadáveres de forma rápida en el suelo.
El tiempo paso, y cuando volvió en si, se encontraba con la boca con un saber a hierro debido a la sangre, y con el grupo de dos de sus compañeros tendidos junto a el. Aun hubo que dar suerte a los dioses, que dos de la comitiva habían salido indemnes, Tormenta y el Lothita, los responsables que aun siguieran vivos los tres heridos.
Aun cojeando, las cinco figuras se dirigían a la entrada de la Corona, buscando algo para descansar, y un amparo que el sol no brindaba.
Bufón y Trinquilla, ambos en el suelo de la habitación en este momento, casi al mismo nivel que una culebra ya que si fuera por los tres hombres se arrastrarían hasta el primer lugar que le ofrecieran una muerte rápida para escapar del dolor.
Una simple acción parecida a esas que realizan los magos más vanidosos había comenzado todo, y justamente parecía que Tymora no había escuchado nada, de no haber sido por haberle permitido perder el sentido cuando la bestia lo abatió para no seguir sufriendo.
-¡Chicos!, los muertos del cementerio andan muchas noches e intentan probar la carne de los vivos...-Hablaba el encapuchado mientras mantenía los brazos abiertos en cruz y un poco alzados-En esta noche, entraremos a su santuario y nos encargaremos de ellos. A cambio, conseguiréis demostrarme que valéis, ya que sus puertas se guardan celosas a los visitantes con complicados mecanismos. Hermanos, preparaos para la lucha de esta noche.-Soltó una risotada y tras ello empezaron a encaminarse a al distrito del cementerio.
Al principio todo fue sencillo, nada que un buen batallón de arqueros no pudiera solventar, con Tormenta al frente aguantando las líneas y el resto acabando con los circundantes, todo sencillo, demasiado sencillo incluso.
Pero cuando llegaron a las criptas, todo acabo truncado, la tranquilidad se rompió cuado habían asegurado la zona, de repente la zona se hizo oscura y tétrica. Una oscuridad, que ni con la magia de su capucha podía ver.
El grupo, no pudo mas que darse cuenta del ruido de arañazos que desprendía una de las puertas que habían abierto y cerrado ya.
-Maldita sea, ¿que es eso?-Dijo uno de los encapuchados.
-¡Sea lo que sea lo quiero muerto!
-Pero si esta aquí, ¡ya debe de estarlo!-Replico otro a las palabras del danzarín.
-Entonces, dejadlo mas muerto de lo que este, si se mueve aun puede hacérsele algo-Lastima que no contaran con lo que salio de allí.
El danzarín a una orden suya convoco a un pequeño elemental para que abriera la puerta y poder abatirlo desde la seguridad de sus posiciones, pero pareció inútil ya que el ajeno fue introducido de forma veloz al interior de la cripta.
-Me cago en los muertos de los de ese mausoleo-Replico Bufón en el momento de desesperación-Vámonos de aquí ya…
-Estamos al lado de los barrios, ¿cuanto crees que tardaría en llegar allí y cazarnos cuando nos estemos batiendo en retirada?, ¡entonces intentad retroceder poco a poco y ya veremos como lo hacemos!-Los gritos inundaban la sala inusualmente oscura.
La mano de la criatura apareció por la puerta al fin, y una saeta silbo el cielo acertando de lleno en ella, pero para asombro de todos la atravesó como si siguiera cortando el aire.
-Sea lo que sea es mierda vámonos, ¡retroceded!-Antes de que pudieran decir nada más la criatura apareció por la puerta.
Acto seguido, se lanzo hacia el grupo de arqueros soltando una feroz lluvia de flechas que pareció atravesarlo como la primera. Antes de tener tiempo para que las manos alcanzaran el carcaj de nuevo, la bestia había cargado contra el danzarín enviándolo contra la pared, con un garrazo y el consiguiente golpe del muro.
Segundos antes de perder la vista, vio que la criatura giraba de lleno hacia otro, tumbándolo y agrupando cadáveres de forma rápida en el suelo.
El tiempo paso, y cuando volvió en si, se encontraba con la boca con un saber a hierro debido a la sangre, y con el grupo de dos de sus compañeros tendidos junto a el. Aun hubo que dar suerte a los dioses, que dos de la comitiva habían salido indemnes, Tormenta y el Lothita, los responsables que aun siguieran vivos los tres heridos.
Aun cojeando, las cinco figuras se dirigían a la entrada de la Corona, buscando algo para descansar, y un amparo que el sol no brindaba.