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Entrevista con el Diablillo

johnywalker

Lican gato mamadísimo
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8/4/08
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La gélida corriente la hizo dar un respingo. Tanto tiempo allí, y aún no terminaba de acostumbrarse a esa brisa helada, que lamía cada corredor y esquina de la profunda Cripta en la que se encontraba, de manera continua e infatigable .
Su existencia en un lugar tan aparentemente hérmetico , había sido ,en varias ocasiones, el origen de largas cavilaciones sin respuesta en la mente de la elfa. ¿ Quizá eran las almas atormentadas de todos aquellos que habían caído en su camino, que intentaban sembrar el remordimiento en su conciencia?.Nada más que campo yermo era el que encontrarián para hacerla germinar!.
Aún así, la hizo levantar la vista de su libro de notas. Observó con satisfacción , las anotaciones sobre la temperatura del agua, el instante en el que había que avivar el fuego, y las veces que eran necesarias remover cada ingrediente para obtener el compuesto necesario con el que seguir avanzando en sus estudios. Largas horas y maldiciones de toda índole, le habían costado alcanzar el éxito, pero sabía que el esfuerzo merecería la pena...
Cerró con mimo el libro, antes de levantarse y desperezarse por el tiempo que había permanecido sentada, y recorrió con ritmo sosegado el camino de vuelta al Laboratorio.
El gorgoteo que oyó antes de cruzar el dintel de la entrada, hizo que una sonrisa colgara de sus labios.

- (Perfecto...parece que ya está listo para echar el siguiente ingrediente)

Echó un rápido vistazo, para cerciorarse de que era el momento y se encaminó al arcón donde guardaba todos sus útiles, mientras se ajustaba los guantes. Revolvió en su contenido, hasta que encontró lo que buscaba... o no...
Algo que permanecía allí durante años olvidado, fue el causante de que la mujer olvidará por completo la labor que se traía entre manos. Cogió la desvencijada y maltrecha bola de trapos de lo que antaño fue su túnica. La alzó y contempló a la tenue luz que emitía el fuego que alimentaba la cocción del interior del caldero.
Allí estaba, la túnica de un arcano varón, propia de una persona alta y desgarbada, hecha casi jirones por los rasguños de algún felino.

-(Mythera... y pensar que casi lograste acabar conmigo)

El recuerdo de anteriores escenas, hizo que los oscuros ojos de la elfa adquirieran un brillo bucólico.

-(No te gustó el camino que tomaron las cosas...)*rie entre dientes*(Y así lo demostasrte!)*hace pasar la mano por una de las aberturas, trasnpsando la túnica de lado a lado*.(Pero creo que es la hora de dejar las cosas en su sitio).

La túnica danza en el aire de camino a su hogar, al arcón, mientras de la boca de la fémina salen palabras casi ya olvidadas, por su desuso.

- " Ligadura de dos, a través de la magia. Conexión imperturbable.Trae a mí a aquel , que hace latir el corazón en sincronía...Mythera, yo te reclamo".

Sólo esa maldita brisa helada por respuesta.

La elfa mira a su alrededor, aturdida. Nunca antes había desoído su Mythera la llamada, ni siquiera en los preludios en los que el camino de ambos se bifurcaba, se había negado a acudir. No obstante, volvió a repetir....

- " Ligadura de dos, a través de la magia. Conexión imperturbable.Trae a mí a aquel , que hace latir el corazón en sincronía...Mythera, yo te reclamo".

La nada... otra vez.
 

johnywalker

Lican gato mamadísimo
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El aturdimiento inicial, dió paso a la frustración y al enfado.
Las manos se crisparon , sus facciones se afilaron, y sus grandes ojos quedaron reducidos a dos rendijas bajo los párpados entre cerrados, que destilaban ira.

- Como osas!*bramó, haciendo resonar el eco de sus palabras por cada recocveco de la Cripta* Yo soy tu dueño!!!

El pase de manos sutil , que empleó en la llamada en las dos primeras ocasiones , se conviritó en una caótica y rápida danza de manos que se entrecruzan.

- " Ligadura de dos, a través de la magia. Conexión imperturbable.Trae a mí a aquel , que hace latir el corazón en sincronía...YO …!"

Un fogonazo y un fuerte sónido metálico la hizo enmudecer, y darse la vuelta. El caldero en el que antes, se estaba preparando la cocción, yacia en el suelo, a tres pasos de su ubicación inicial, y todo el contenido volcado en el camino, pero eso no era nada, el fuego…
La tenue llama que antes alimentaba la cocción, se había convertido en un fuego vivo y crepitante, que lanzaba brasas por doquier. La llama fluctuaba del rojo al azul, pasando por todos los colores de la gama crómatica en rápida sucesión, mientras que una sombra al principio diminuta , parecía cobrar forma en el corazón del fuego.
Ya había visto en alguna ocasión, cómo venían a este Plano criaturas extraplanares, pero en todas ellas el arcano siempre habísa seguido algún tipo de ritual para ello , y ella simplemente había ordenado la aparición de su familiar.

-Mi familiar…*logró llegar a murmurar, cuando cayó en la cuenta, apesadumbrada por la sucesión de acontecimientos que había porvocado*.

La sombra seguía creciendo de manera inexorable, y ya había alcanzado el tamaño de un niño pequeño.

-Quizá pueda y deba deternerlo…sí.*masculló volviendo en sí* Si se aparece justo aquí, una de esas bestias Infernales, atraerá demasiado la atención de los indeseables*escupió a un lado, al recordar la sensibilidad de los clérigos y los paladines y la celerdidad con la que podrían averiguar la ubicación de una criatura de semejante poder y aura maligna*

Levantó la mano, con los dedos extendidos, dispuesta a acabar con todo aquello. Gritó las palabras que desatarían el conjuro, y de su palma emergío un potente chorro de nieve y escarcha que se abría paso hacia el fuego.
Un chisporroteo, seguido de un intenso siseo, hizo sonreír a la mujer.Aunque mantenía los ojos cerrados, pudo sentir la pesadez del ambiente a causa del humo producida por la llama extinta.

-Por los Nueve Señores de los Nueve Infiernos!*graznó una aguda y chirriante voz desconocida*

La elfa, abrió los ojos de par en par,al escuchar la voz. Esperaba haber cortado la conexión, pero , sin embargo, ahí estaba.
Encima de una d las estructuras que soportaban el peso del caldero, se encontraba … Un diablillo!
De rugosa piel,rojiza oscura, casi negra y unos 80 centrímetros de altura. Palmeaba sus coriaceas alas,con unas manos pequeñas rematadas enuñas afiladas de aspecto venensoso, desprendiedo el hollín que se había depositado en ellas.

-¡¡Qué poco ha faltado!*volvió a graznar*Y así me agradeces haber acudidio a tu llamada…

Giró la cabeza despacio, hacia la elfa, marcando con el movimineto las finos tendones de su cuello. Su ojos ámbarinos, aunque fríos, brillaban con la luz de la malicia.
El diabillo sonrió.
 
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