Loreliel
Pirata sin barco
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1471 - Terrible helada en nashkel y un mal augurio
La guerra contra las hordas de muertos vivientes en Nashkel había terminado a favor de la ciudad y sus habitantes, gracias a los esfuerzos unidos de todos los que la defendieron ese día, el plan de Eomer allí fue frustrado sin embargo su alianza con las brujas malignas de Auril seguía en pie y la terrible nevada, el terrible frio seguía consumiendo a Nashkel y luego de la búsqueda, los elfos sabían que todavía faltaba una bruja más.
Un día, Eowade se encontraba con su fiel compañero de fe Dartus el guerrero arcano, se encontraban rezando en una noche de luna llena al lado de una fogata y en ese momento, un mal presagio se postró ante ellos en el fuego de la fogata que mostraba a un horroroso ser de grandes fauces y aspecto lupino, no sabían que significaba pero habría que tenerlo en cuenta.
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Dartus llegó y reclamó mi presencia cerca del Eldat, al parecer tuvieron algún que otro problema días antes con unos seres fantasmales, así que decidimos ir con Erendell, otros dos y Eowade.
Unos vez reunidos en las cercanías del Eldat planeamos la subida a los Picos de las Nubes en busca de "algo" que tenía a la naturaleza de esas montañas alteradas. Así que comenzamos la caminata.
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El ascenso, como siempre, estaba habituado por algunos que otros trasgos de la escarcha, además de alguna que otra araña. Erendell miraba la zona buscando rastro de algún ser raro, pero nada.
Seguimos avanzando hasta que... en lo alto de los picos nos encontramos, como era habitual, algunos yetis, gigantes y lobos hibernales, expantamos los lobos que pudimos y eliminamos a los gigantes y yetis.
Al acabar todo se llenó de una terrible e inmensa niebla. El grupo de partida nos separamos y de la nada aparecieron unos seres... uno gritaba y sus gritos provocaban un terrible dolor que te dejaban en el suelo mareado. A mi una ráfaga de viento casi me arroja al vacío del abismo pero pude alejarme del borde del alcantilado para luchar.
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Dartus y Erendell cayeron, aguanté y eliminé a uno, después a otro pero el último me dejó con la misma suerte que a los demás. Pero aún los otros dos que nos acompañaban estaban bien y al parecer nos separamos en dos el grupo.
Al parecer estos seres nos arrastraron mientras estábamos insconcientes y nos llevaron al lado de una entrada a una cueva, pero los dos compañeros que se habían separado de nosotros nos siguió el rastro y pudieron encontrarnos y ayudarnos.[/font]
Tras la ayuda del druida (creo que es druida), decidimos si entrar o salir... Pero venimos a arreglar el mal que asolaba el lugar y para ello sentíamos que debiamos entrar así que sin más entramos en aquel lugar.
Aquel lugar era como un nido de antiguas arañas que ya no estaban, se mantenían intactas las telarañas aunque sin uso recientes y varios cadáveres putrefactos colgaban del techo de la cueva enredados en sus telarañas.
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Erendell y el "druida" analizaron la entrada, el druida para ello se trasnformo en una enorme araña. La verdad que no me inspiraba mucha confianza tal trasnformación. Tras la observación inicial, los "hijos del bosque" sentían una presencia oscura poderosa que estaba alterando el lugar.
Avanzamos, pero al poco de avanzar se nos abalanzaron algunos insectos hambrientos, agresivos y bastante resistentes. Pero conseguimos darles muerte y a algunos espantarlos. Conforme mas avanzábamos más fuertes eran los insectos que aparecían, que ya pasaron de escarabajos a enormes arañas.
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Avanzábamos por aquel lugar a paso lento retenidos por la inseguridad y el cuidado. Hasta llegar a las cercanías de una conversación. Allí estaba aquella presencia que alteraba el lugar pero no estaba sola.
Un enorme Wendingo se postraba detrás de ella en un piso de la cueva superior, al acercarnos la hechicera nos dijo que íbamos a morir e intentó conjurar para irse, pero pudimos retenerla. Cuando la tiré al suelo y la empezé a atar, el Wendingo desapareció de su lugar.
Apareció detrás de Eowade y de un bocado le arrancó el hombro entero. Pedí al druida que mantuviera silenciada y bien agarrada a la arcana, este se poliformó en serpiente y la mantuvo agarrada. Mientras los demás luchaban pero todos cayeron, hasta mi hermano Delarwyn, que se unió al grupo tras alcanzarnos en la entrada de la cueva. Dartus cayó por unos instantes pero se levantó. Yo me enfrenté al Wendingo y con la ayuda de Dartus que antes se sanó sus heridas mientras yo luchaba contra ese ser. Conseguí matarlo con ayuda de Dartus, caí exausto, pero Eowade estaba a punto de morir.
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No podía pararme ahora, me arrodillé ante ella y rezé a Shevarash para regenerarle el hombro a la elfa, así lo hice, aunque la pobre tuvo que pasar un dolor terrible. Más de uno hubiera caido desmayado del dolor. Aunque ella ya estaba desmayada por la perdida de sangre, pero pude regenerarle el hombro que ya no existía. También pude reclamar a Shevarash otra oportunidad para Delarwyn.
Eowade al recobrar el sentido gritó de dolor, no me extraña, estaba regenerando un hombro que no tenía y aunque estaba mal, pudo tambien rezar a su diosa para devolver la vida a Erendell. Tras eso capturamos bien a la arcana y salimos del lugar, para ir a descansar a un lugar seguro.
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Cuando la última bruja había sido capturada siendo apresada por Noril en su forma de serpiente, Eowade había dado la situación por terminada, pero sucedió lo inesperado con aquel ser de terribles fauces las cuales aprisionaron su hombro y fue arrancado de un solo bocado, dejando el brazo casi colgando de un hilo.
Ella nada pudo hacer, sus ojos perdieron brillo, su escudo y espada cayeron al suelo, la sangre bajaba por su brazo empapando su rosario de piedras lunares el cual también cayó al suelo, ni siquiera le dio tiempo de gritar, ella iba cayendo mientras se daba cuenta de que era su final y observaba a la terrible criatura ahora comprendiendo aquel presagio que Sehanine le reveló y también caía mientras todo se apagaba veía como los demás gritaban desesperados Erendell, Dartus, Elorin, Delarwyn y cargaban contra la criatura, pronto todo fue oscuridad la elfa cayó inconsciente tendida en un mar de su propia sangre
Abrió los ojos confundida, mareada y lo peor sintiendo un dolor insoportable como nunca antes había sentido, contempló con horror como su hombro que ya no estaba, se regeneraba lentamente gritó desesperada sufriendo de una manera indescriptible y miró hacia los demás, viendo como Elorin el sacerdote de Shevarash levantaba a Delarwyn y sabiendo que él la había salvado a ella, y allí tambien observó con impresión como Erendell yacía en el suelo sin vida con mordeduras y arañazos de gran calibre y su espada de doble hoja a un lado en el suelo, la noble elfa Arcolunar no tenía tiempo para sufrir, no tenía tiempo que perder ignoró la gravedad de su estado de salud para acercarse al elfo montaraz y poner su rosario de piedras lunares en su pecho y alzar una plegaria hacia Sehanine, aguantando de manera impensable su agudo dolor, pronto la gracia divina del Seldarine se expresó para devolverle la vida al montaraz.
A pesar de estar sumida en una ola de intenso dolor, dio su último aliento y ahora a pesar de ello, sonreía al ver como respiraba de nuevo su amado elfo, pero físicamente no pudo aguantar más y terminó desmayándose sabiendo al menos que todos estaban bien.
Luego, pudo despertar ya sana su hombro estaba completo, aunque le dolía el rostro, parece que estaban en una cueva Elorin, Erendell y ella con la bruja atrapada la cual había pateado la el rostro de Eowade en su inconsciencia, los varones elfos intentaron sacarle información pero la bruja no cedía, finalmente Elorin terminó clavando su espada luz de luna en el pecho de la bruja y la giró para sesgar su vida, ahora la terrible nevada de Nashkel menguaba y el equilibrio de la ciudad fría volvía completamente.
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