Novedades

-Epitafios más famosos de Amn-

sinsajo

Excrecencia plúmbea de prosapia prodigalidad
Registrado
26/4/13
Mensajes
3,292
140918065558948921.png



Cualquier habitante de los más cálidos valles amnianos pensaría que el frío norteño alimenta el carácter de las gentes de Nashkel, convirtiéndolas en personas tristes o ariscas. La nieve cubre de manera perpetua las suaves lomas que conforman su cementerio, pero no logra ocultar que esa idea es totalmente errónea. Las lápidas funerarias emergen de ese mar de blancura como muestra de la ironía y del humor que reside en los corazones de los nashkelitas, que recuerdan a sus seres queridos con una pizca de fino humor negro.

Desde la esposa que guarda un lugar en él para su seguramente no tan amado esposo, hasta aquellos cuyas muertes resultaron peculiares como la de Falis Ray, los hermanos Steiner o la del capitán Skaven, por no mencionar que un dolor de barriga inoportuno puede provocar la muerte, hubiera sido mejor dejarlo fluir públicamente y sólo haber provocado risas (o angustias).

Otras destacan obviedades, como la de Brand puesto que, es evidente que “ya” no es capitán. Incluso imprudencias: no se debe tomar pociones a la ligera ni jugar a elaborarlas sin precauciones, como nos advierten dos de estas lápidas. La del capitán Valín que claramente si desaparece (por no decir muere) en un combate no tiene otro lugar en el que aparecer. O fallos técnicos, como el ocupar una tumba que no encaja con el lugar que indica la lápida.

Incluso ironías de la vida, como el haber sido un pregonero “a viva voz” o el curioso nombre del barrendero de Kara tur, tan adecuado a su profesión.

Seguro que con tal muestra los nashkelitas comienzan a parecer a ojos de los demás mucho más alegres.


Por Madeleine y Azalea​
 

_Dayne_

El que aplaude en los discursos Zhent
Registrado
15/4/13
Mensajes
198
150221102950197320.png



Imnescar, una ciudad rodeada de peligros y su cementerio no es menos peligroso, un lugar en el que la no muerte parece haberse concentrado a base de bien. ¡Qué equivocado el señor Iulius Mach, al poner en su lápida ese “perdonen que no me levante”! Seguramente será uno de esos muchos esqueletos o espectros que vagan sin descanso por el Camposanto.

De Eugene Mirelé no sabemos realmente si hace de muerto o de no-muerto, pero no nos cabe duda de que fue un gran actor, ni de que sus allegados tenían un gran sentido del humor. También podrían haberlo escrito para, según opina el epitafio de Reginald Gaunter, elogiar póstumamente, ya que es una práctica muy habitual el considerar de lo mejorcito a alguien que ha muerto y que en vida no tenía ni para calzones.

El sentido del humor de los ciudadanos de Imnescar también se deja sentir en el grabado de la lápida de Marisa Clark, que finalmente encontró una buena fórmula para perder peso, morirse, aunque a cambio se convirtió en un “peso muerto”.

Para cerrar este capítulo sobre tan pintoresca ciudad, nos referiremos a la frase lapidaria de Clare Simmons. Y es que ¿cuántas veces no hemos creído a alguien que decía estar enfermo o no sentirse bien? Pues parece que ella lo estaba de verdad y bien recalcado quedó para sus allegados y quedará para la eternidad.

Por Alec​
 

LoboRojo

Aventurero que viajó solo y sigue vivo
Registrado
14/9/09
Mensajes
1,659
Edad
52
*Brand sonrie mientras recuerda su ultima morada mientras se calienta al fuego del campamento perdido en el camino* tendre que pasar a dejarme flores de vez en cuando.

PD: uno se va dos dias sin avisar y te entierran .. ya sabeis , moraleja : si os vais de juerga avisad a vuestra mujer.
 

Quetzalcoatl

Reciclador de post
Registrado
16/6/12
Mensajes
5,482
2m43as8.jpg

Ninguno de nosotros quiere pensar en la muerte, ese momento que nos convertirá inevitablemente en huéspedes de alguno de los cementerios que se alzan junto a nuestras ciudades. He de decir, si bien no es ningún consuelo, que uno de los camposantos donde no se haría tan duro pasar la eternidad es el de la encantadora villa de Gambiton. Esta apacible aldea mediana entierra a sus vecinos fallecidos bajo la verde hierba que crece en las colinas al noreste de la aldea, junto a las sendas que conducen a Brost. Sus lápidas, levantadas en memoria y como homenaje de los que ya no están, reciben la caricia de una brisa que huele a bosque y de un sol cálido pero amable, que caldea los corazones de quienes visitan el lugar para recordar o despedirse de los suyos.

Y, como no podía ser de otro modo, la gracia y picardía que esta raza de pequeña estatura pero gran corazón demuestra en su vida cotidiana no desaparece cuando se trata de despedir a sus seres más queridos.

Lean si no lo escrito sobre la tumba de Finnan Siempresonriente, donde se mezcla una expresión muy común con la partida de alguien que fue considerado en vida una excelente persona. O la última frase inscrita en el epitafio de Merry Piesinquietos, mediano que debió de pasar sus últimos días disfrutando plenamente de los placeres de la vida.

Hablando de placeres, el esposo de Merla Pechoardiente la quería tanto que en su muerte quiso dejar constancia por toda la eternidad y para todo el que se acercase a su tumba del amor que le profesó en vida y de todos los placeres de los que disfrutaron juntos.

Otro mediano cuyo nombre no aparece en la tumba también adoraba a su esposa. “Pronto estaré contigo” le dejó escrito en su tumba. Lo insólito es que algún desconocido, al comprobar que el marido murió muchos años después que la mujer, añadió debajo: “Creí que no venías.”

En una tumba apartada se hallan los restos de Thomasín Manosligeras, mediano que hizo honor a su apellido por las palabras que le recuerdan. Su afición a lo ajeno debía de ser tan grave que los familiares ponen sobre aviso hasta a los mismísimos dioses de ello.

Por último, la señorita Sophie Aguaestanca advierte a los visitantes que se acercan a la necrópolis de Gambiton de que su presencia allí no ha sido por decisión propia. Por desgracia, es ley de vida.


Por Madeleine Sweeny​
 
Arriba