[tab=30]Erendell Alak Kiris, el fuerte viento cortante. Un elfo lunar de cabellos oscuros, ojos verdosos, estatura promedio 1,76m y sin rasgos que resalten.
Montaraz seguidor de Silvanus, entrenado en su bosque desde joven, siempre tuvo una gran afinidad por quienes luchan contra las fuerzas del mal, incluso mostrándose y ayudando en ello a viajeros.
A diferencia de muchos de sus hermanos elfos en el bosque, siempre mostró gran interés en conocer y entablar vínculos con personas afines a sus ideas... pues la unión es la fuerza de todo ser.
Tras años de recorridos a través del bosque de noyvern... innumerables vigilias procurando que el bosque se mantenga en orden... fueron varias las lunas que pasaron, hasta que conoció a una elfa exploradora del sur, Nhalaryn con la cual tuvieron muchos momentos de aprendizaje y comprensión. De ella escuchó la belleza y majestuosidad de su gente y su tierra.
Pasado un tiempo, tras la partida de Nhalaryn hacia el valle del viento helado. Erendell decidió ir al sur para conocer y de ser posible, brindar apoyo allí.
... han pasando varias lunas desde que he partido, intrigantes peligros he visto cuanto mas avanzo. Los viajeros en la ruta de comercio no parecen tenerlo muy tranquilo. Es usual ver orcos y trasgos rondando los caminos... sin quitar los bandidos que por un puñado de pieles arriesgan vidas sin sentido. El mundo del hombre es sombrío... saberlo es una cosa, verlo es otra...
Fue recién cuando llegué a Puerta de Baldur cuando vi todo andaba mas "controlado", aunque siempre bajo dudoso juicio y modo...
Tras varios días estuve siguiendo entre las sombras a un curioso grupo del Puño Llameante, al parecer les habían contratado para ir dentro del bosque Arhondo... escuchando y siguiéndoles el paso entendí lo que pasaba, hombres lobo habían comenzado a aparecer en las noches y a atacar a granjas cercanas desde el bosque... entrar al lugar ese dio cierto dejo de nostalgia... se veía abandonado.
No mucho paso hasta que el grupo del puño dio con los hombres lobo estos... eran descuidados, y fáciles de seguir... dejaban un rastro de destrucción por donde pasaban, toda criatura que encontraban muerta sin aparente sentido alguno. Era bastante claro que ideas tenían.
Hubo una fiera batalla, los espadazos y las zarpas movían por todos lados, uno de los miembros del puño parecía ser un elfo bastante hábil y conocedor del lugar. Usaba un arma que no se acostumbra a ver a diario... estando en momento critico el grupo del puño reducido a varios hombres en el suelo y el elfo combatiendo solo y malherido con la fiera esta que quedaba en pie tuve que entrar, ah... ahí se fue mi ultima flecha de plata... *saque la flecha... apunté... y el hombre lobo sobre este sujeto quedó sin moverse, al rato tomando forma humana* vaya... uno maldito.
Me acerqué y di una mano al sujeto que agradeció que entrara a momento.
Por lo que escuché de estos sujetos, aparentemente todo había comenzado con la llegada de un viajante encapuchado que iba desde Argluna hacia el sur... y del cual no se supo nada mas desde hace un buen tiempo.
Estuve un buen tiempo allí aprendiendo el uso de ese tipo hoja doble, se veía practico, quedé allí ayudando al puño en algunos asuntos que pude. De todos modos no era mi plan permanecer allí, así que al pasar ese tiempo agradecí de las enseñanzas a Deliwer, el elfo este del que hablé.
Seguí camino al sur, ya mas cerca del Weldazh. A lo lejos se alzaban los picos de las nubes, lo cual marcaba el final de un viaje y el comienzo de lo que seguiría...