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Érevus.

Guty

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Una gota de la sangre de Corelon más​
"La luz sólo tiene sentido en relación con la oscuridad, y la razón presupone el equívoco. Son estos opuestos combinados los que pueblan nuestra vida, los que la hacen vibrante, embriagadora. Sólo existimos en términos de este conflicto, en la zona donde el blanco y el negro colisionan"​

[tab=30]Como Myt Drannor fue un día la cúspide del imperio élfico y asimismo padeció. Como Nezheril fue el ápice de la gloria mágica y tras un rato cayó. Los mundos viven en transición, asimismo con los seres vivos. Todo lo que ves ante vuestros ojos hoy, mañana puede que cambie, para mejor o no, pero seguro que cambiará. Esto nada más es que la regla de la vida, todo cambia, todo nace, todo muere y todo se transmuta.

[tab=30]En un pesebre élfico dorado y con cuidadosos detalles en mytril nació un hijo de Corelon Larezhian más. El peque tenía ojos brillantes y dorados y su piel era bronceada, su pelo, aunque corto ya enseñaba el mismo dorado de los ojos. Su padre Arkadius le admiraba desde lejos, contemplando la forma que el recién nacido dejaba de llorar en el regazo de su madre. Luego las ayudantes salieran de la habitación y una larga charla empiezo entre los recién bendecidos padres...

[tab=30]Los años iban pasando y todo que el peque tocaba era o para montar o desmontar, crear o destruir, parecía que desde niño la transmutación era parte de él y él parte de ella. En sus venas ardía realmente la vocación y no tardó mucho tiempo en tomar gusto por los estudios...
[tab=30]Lo peque se hizo joven y el tiempo se hacía su amigo, realmente aquel chico era prometedor en las artes transmutación, pero el destino puso su dedillo en una historia más... Su padre, Arkadius, también era transmutador e iba enseñando muchos de los conceptos básicos al joven muchacho, incluso bromeaba siempre que lo chico iba alcanzarle luego si prosiguiera así, pero...
[tab=30]En una noche helada por los vientos fríos venideros del norte, Arkadius finiquitaba uno que otro preparativo para su gran obra para luego presentarla al mundo. La idea era genial, un pozo de magia en un sitio poco concurrido en Suldanessalar. Tal invento era obra de un centenar de años entre los Lotar y esta fue la prueba de Arkadius para ser adoptado en la casa y hacer de sus herederos parte de la casa.
[tab=30]Arkadius seguía con los últimos preparativos y para finalizar solo tendría que convertir algunos conjuros en energía pura para almacenar en "El pozo del Fhaor" y luego testear el recipiente de conjuros.
[tab=30]Todo estaba listo y Arkadius lanzó un conjuro de transmutación para generar la energía pura y luego ser transferida para el pozo... pero por un golpe del azar (O no) la magia exploto lanzándole en contra la pared, para luego caer inconsciente por encima de una mesa cualquier de su laboratorio. La gente de Suldanessalar escuchó claramente la explosión, los guardias y gente que cuidan por la seguridad fueron en desespero mirar lo que ocurrió. Llegando en el laboratorio una sombra con la imagen de Arkadius salió corriendo y huyó sin dificultades...
[tab=30]Al otro día, tras el sol enseñar sus primeros rayos, la gente estaba más calmada, pero no en cuestión a la sombra que allí estaba. Según un debate dentro de la propia casa Lotar, Arkadius fue juzgado culpado en relación al uso de magias oscuras y sus herederos perdieron el derecho de ser adoptados en la casa por el uso de la temida magia oscura y los rumores siguieron siendo parte de la vida de Érevus y desde entonces lo muchacho solo es una sombra de las hojas del Weldazh...

[tab=30]Érevus al principio quedo confuso, sin saber qué rumo seguir, pero luego volvió al laboratorio de su padre y cogió todos los planes del proyecto que quedaran allí. Mientras cogía las cosas, Érevus hallo una piedra negra junto a una nota bajo la mesa donde encontró, la nota decía: - Las sombras nunca olvidan... - El muchacho en la mismísima hora se dirigió hacia el árbol de la vida, intentando hablar con la reina, pero por lo ocurrido no logro, aunque ella estaba de paso por el lugar. El muchacho gritó: Reina, Reina... mi padre no es culpado, mi padre no es culpado... - Con los ojos llenos de lágrimas y exaltado el muchacho gritaba. La reina se acercó, le miró y le hablo las siguientes palabras: - Hijo mío por quien me jubilo, yo sé quién ha sido el real causador de esta catástrofe, pero sed fuerte, tras la tormenta viene un día claro... - La reina siguió su camino y tras algunos pasos giró al rostro hacia el chico y le sonrió... Desde entonces Érevus tomo cierto miedo por la magia, aunque esa sea su vocación y su llamado.
 
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