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Erid Sarco

ArgonEro

Gerardo de Amn
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*Se podría ver a un niño abandonado a su suerte, de unos 12 años en medio de alguno de los caminos que recorren Faerún, una zona boscosa se podría advertir en la escena además de ser temprano. Un grupo de caravanas pasaría a ritmo lento al lado del el. Tras unos cuantos carros una figura bastante vieja se acercaría al muchacho que estaría sentado en el camino sin saber demasiado que hacer*

- ¿Que haces aquí muchacho? No creo que sea muy seguro andar por estos caminos, y más si alguien va solo. ¿Te has perdido?

*El niño levantaría la cabeza, mirando a la figura, asintiendo a la pregunta*

-¿Sabes donde estás... o... De donde vienes? ¿Que te ha traído por aquí?

-N-... No... Se supone que ven-... Venia con mis padres y me habían dicho qu-... Que teníamos que acampar por aquí... Pero h-... Hoy al despertarme no estaban...

*La figura le tendería la mano y el niño la cogería con un poco de desconfianza, montaría al niño en uno de los carruajes mientras le diría:*

-Bueno... No podemos dejarte aquí, así que te llevaré a la siguiente ciudad en la que me hospedo, allí pondremos un anuncio a ver si alguien te conoce.

*El niño asentiría ganando un poco de confianza en la vieja figura*

*Unos días más tarde la caravana llegaría a Brost y la figura, que resultaría ser un anciano acompañaría de la mano al niño a la posada, donde este pondría un anuncio en esta, para ver si alguien conoce al niño o responde por el*

*Pasaron los días y nadie respondió ante el niño, que poco a poco iría ganando confianza con el anciano, descubriendo que este se llama Antón Sarco, y siendo una figura tan vieja le costaría cargar y descargar las mercancías de su caravana así que el anciano acabaría cuidando de Erid, pasando el tiempo el niño adoptaría el apellido del anciano. Antón acabaría descubriendo los poderes de Erid, sabiendo que es un innato su relación no cambiaría, pero si su forma de verle asi que el anciano cuidaria de el y el niño le ayudaría con sus diferentes labores*

*Pasando los años el niño fue creciendo y aumentando sus poderes, teniendo un día que llegar a despedirse de su "Padre" para descubrir que le había pasado a su antigua familia, de la que no recordaría demasiado, pero tendría ganas de saber el por qué, llevándolo a los Llanos, donde su aventura comenzaría*
 

ArgonEro

Gerardo de Amn
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"Vivir o morir”

(A veces pienso que solo he llegado aquí para sufrir, que nadie me respeta y que menos me toma en serio, puede ser que me haya labrado un nombre, que hasta para mi mismo se queda grande, algo que no podía prever, que no me esperaba. Hasta cuando me refugio en la luna, me siento solo, cuando estoy pasando el rato con las personas que más me importan, o bien, esperando incondicionalmente a la que amo, solo para repetirme en mi cabeza que me hago daño, son cosas que retumban en mi cabeza)

El discípulo permaneceria absorto, en las gemas, donde cada vez que ve su reflejo, esas palabras resuenan en su cabeza. Abstraido del mundo, hundiendose en su propia miseria, aunque pareciera disfrutar de la compañia de sus brillantes compañeras.

Esto no pasaria desapercibido mientras Zach, un compañero del dracónido junto a Jacho, un bardo con algo de talento recién llegado a los Llanos, observarian las llamas del brasero, dejando pasar las horas.

Solo la voz de un hombre, normal, mundano, alguien que se identificó como un “minero de toda la vida” dándose a si mismo estas cualidades, invitó al pequeño grupo a acompañarlo a un yacimiento de “Azurita” que había visto en la cueva de lo que todos conocían como la morada de un lobo de grandes dimensiones. Así que, sin más, le siguieron…

CRASO ERROR

Todo avanzó bien, los lobos no eran nada comparado al pequeño grupo de cuatro, al menos, dos de ellos curtidos en alguna que otra batalla, todo bien, todo correcto, hasta que decidieron adentrarse en las fauces de la bestia, en lo que todos con dos dedos o garras de frente. Entrar en un lugar oscuro, lleno de lobos, bajo la esperanza de encontrar una beta de un mineral que no habia visto el discipulo antes.

Ya dentro, el minero se esfumó como castillo en la arena ante los golpes del mar, solo para mostrar un mal mayor, que nadie se esperaba, al menos, no los cortos de entendederas que habitarian el grupo, dejando solo a una temible figura, algo que solo puede caracterizarse como “miedo” miedo con colmillos, Adathiel, se encontraba ante ellos.

El cola de cristal se encontó en ese momento inmovil, incapaz de moverse, de hablar, de pestañear, de… Hacer algo.

Así sin más tras varios intentos fallidos de hacerlo, la criatura agarró en peso al discipulo, llevandoselo a la sala más grande de la cueva, reuniendo a los tres, bajo el yugo del miedo.

Tras varios minutos de incapacidad el discípulo pudo moverse, no sin antes verse asaltado por la figura de Adathiel, que le ofrecion posar su espadón entre las manos del vampiro, a lo que no se negó, ni podia, ni queria. El espadon paso de estar en la manos de este a clavarse en el estómago de la criatura. A medida que esta avanzaba el espadon fué atravesando todo el cuerpo del vampiro, poco a poco, la hoja lo atravesó,. pero esto no lo detuvo, siguió su camino hasta, con todo el vientre desgarrado, sin atisbo de mostrar dolor, miró al cola de cristál para acercarse aun más y… Abrazarlo, con sus brazos, rodeó al semidragón, y le susurró algo que nunca va a olvidar “¿Tienes miedo Erid?”


Su cuerpo se tornó inmovil, asaltado por la sensación que más odiaba, el miedo, que se separó de la incertidubre de que iba a pasar y solo quedar este para poder atormentado.

Tras regocijarse unos instantes en el desasosiego de la criatura, nuestro vampiro vestido de rojo sangre, se separó de este, extrayendo el espadón que aun permanecia y permaneció en el vientre del vampiro mientras lo abrazaba dejando el arma clavada en el suelo sin mucha dificultad. Y el dragón, ahora viendose rodeado de lobos que seguian las ordenes de nuestro antihéroe, atacaron al discipulo.


“VIVIR O MORIR ERID” Gritó haciendo que resonase por toda la cueva, torandose en un eco gruturál.

“Cuando seres como tu me apresaron a mi y a mi hermana ¿Sabes que hice? ¡ELIGÍ VIVIR!” Continuaria diciendo el vampiro mientras el discipulo era rodeado por la jauria de dientes que lo rodeaban poco a poco.

“Es tu hora de decidir Erid, es tu hora de decidir.”

“Elijo VIVIR, JODER, VIVR” Le responderia Erid tras abandonar el miedo ante el ser, abandonando el resguardo de su espadón, que yacia clavado en el suelo de la gruta, para lanzarse a garrazo limpio contra los lobos, acabando con ellos.

“PUES VIVE” Volvería a desatar el ser, dirtigiendose tras ello a sus acompañantes, en un tono tan normal que nadie diría que nada estubiese pasando “¿Y vosotros? ¿De qué me servis?

Mientras, en la cabeza más despejada del discipulo resonaria:
(¿Vivir? ¿Morir?, ¿Por qué me importa tanto si nunca le he dado importancia a eso? ¿Por qué? ¡Por Mika, Por Anskar, Por-... ¡POR MI JODER, POR MI! y no volveré a sufrir ¡JODER!)

Cuando esta maraña sucedia en su cabeza, el grutural ser les habria ofrecido un trato, pero eso son cosas que son mejores no contár. que, mejor fuese que la sociedad no supiese o se diese cuenta, de, ser alguien nuevo. porque todos sabemos, Nadie debe jugar con vampiros.

Offtopic :
Es mi primer relato que cambia algo la mentalidad de Erid, y que subo al foro, si hay faltas, perdón, no soy el mejor escribiendo :D
 

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