¡NACE UNA ESCUDERA! ¡LA LEONA DE TORM!
-Despierta niña... tú niña torpe ¡Despierta!
-¿que hora es?... aún ni ha salido el sol mamá.
Dijo Erienne dando un giro sobre su cama...
-Asi solo te convertiras en una holgazana... ¡levanta te he dicho!
Dijo su madre girando una cuchara enorme sobre su cabeza...
-¡ouch! ya me voy a morir combatiendo al mal y van a llorar y decir;
¿por qué? ¿por qué fui tan mala madre, por qué la desperte tan temprano y por que no le hice su desayuno favorito... cada mañana... *llorisquea fingidamente*
-Los panqueques están en la mesa, niña tonta....
El Olor a masa recién horneada inundaba el hogar....
En el Principado de Minsorran, la familia Vakhley había encontrado la paz que siempre había buscado, desde que huyeron de Thezhyr a causa de la guerra.
Los dias pasaban combatiendo con espadas de madera, jugando con su hermana a combatir, influidas por las historias que relataba su anciano padre, un hombre que superaba largamente a su madre en edad, reclinado sobre la sala principal del hogar, con una sonrisa permanente en el rostro y la sensación de satisfacción de una vida con el deber cumplido.
Su padre, Sir Ellian Vakhley, habia sido un Paladín de Torm de la Órden del León Dorado, retirado por su edad, llamaba tiernamente a Erienne con un apodo derivado de su personalidad impetuosa.... Leoncita, cuando Erienne cumplia sus diecisiete años su padre la llamó.
-Ven aqui Leoncita...
-¿que quieres padre? no tengo tiempo para las historias de un vejete, debo esforzarme si quiero ser un gran Caballero.
-Ven Aqui.
...Exclamó su padre sentencioso, Erienne entonces obedeció, sentandose junto a el en el suelo y mirandolo acon afecto y admiración.
-Os daré mi escudo, para que te ayude en tu juventud como lo hizo conmigo,lleva con orgullo el símbolo de mi Órden, quiero que me escuches, Torm es el dios de la Lealtad, del Deber, te sobra coraje y tienes un gran corazón, sin embargo, eres como una Leoncita que ruge mas fuerte de lo que puede morder....
...Sir. Erik Langley Caballero de vuestra admiración, se encontrará en la Capital Amniana ayudando a los desfavorecidos por la crisis del Grano, quiero que vayas allí y te pongas a su disposición, unete a la Órden del Radiante Corazón, adquiere la templanza que te falta...
...Se amiga de tus amigos, entre tanto estos oigan tu consejo para no caer ante la corrupción que se cierne sobre este mundo, se benefactora de aquellos que te beneficien en tu camino y te ayuden a forjar no solo tus habilidades, sino tambien tu espíritu, estudia las leyes para no ser sorprendida en falta, estudia el pasado de los heroes que admiras para aprender de sus errores, recuerda que Torm es un dios ascendido y aunque poderoso en gran manera, humilde de manera proporcional, oponte al mal y sobre todo a los Banitas y Cirytas que buscan normalizar la corrupción de este mundo...
...Busca felicidad en hacer el bien y ese bien hará feliz a todos cuantos te rodeen y sino, al menos podrás presentarte ante Torm con la satisfacción del deber cumplido.
Erienne obedeció a su padre y al llegar a la Capital, tras unos dias de busqueda, allí estaba, el gran Paladín de Torm, heroe del Principado, junto a la gran Roxanne Van Eijk, la Caballero y excelente sanadora Adellian, los Escuderos, Ethas Espadarauda y algunos otros inciados, increiblemente, se dirigían a la fuente del Buen Samaritano, para el nombramiento de Escuderos.
Erienne se unió a ellos, fue aceptada de inmediato al ser identificada como una Tormita, emprendieron un viaje lleno de peligros, bandidos y demás, pero contarían con algunos testigos del evento que ayudarían a limpiar el camino a la fuente, los testigos de su nombramiento; Lady Fery Krill, de la dama de los Cabellos de Fuego, Aerendir, un elfo de cabellos plateados y una elfa enmascarada de nombre "Briz", entre otros.
Liib de Ilmater bajo la protección de Adellian, Gladius Holyblade y Erienne de Torm, con ceremonia presidida por Sir Erik Langley, bebieron del agua del Buen Samaritano y juraron frente a los dioses y sus muchos testigos como Ordenados de la Órden del Radiante Corazón, con su tabardo de Escudera, Erienne volvió a casa para mostrarle a su padre lo sucedido, para orgullo de el y se acercó al templo, para orgullo del clero de Torm.