Kravan
Enano con acento ruso
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- 9/9/09
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Es el día, a fuego lento
Varios eran los viajes que realizaba Brand a lo largo de Amn pregonando su fe intentando hacer sentir a las gentes el camino a seguir, la fe que desde pequeño le había sido inculcada y siempre había creído en ella.
Poco a poco, lentamente, tras el transcurso del tiempo veía como todo su esfuerzo, todas las ganas por extender su fe en el fuego se iban diluyendo tras ver lo poco efectivo sus palabras, sintiendo como si el viento se las llevara.
Hoy, es el día.
Tras el paso de las dekhanas, viendo como unos veían en el simplemente como un fanático que buscaba limpiar el mundo a base de llamas, viendo que no era capaz de hondar el sentimiento del fuego sobre los demás, viendo como la tarea para la que fue enviado a Amn se diluía, pensaba constantemente el rendirse hasta que llego el día. El día en que vio como ese ser en el que había puesto parte de esperanza para intentar extender la fe en Kossut la había perdido, junto a él en ese momento…
Ya no sentía ese magnetismo especial en su mirada, no sentía la llama. En ese momento apenas sin pensárselo, rompió la promesa. Cada paso que daba sus creencias en Kossut iban disminuyendo. Tras divagar por la ciudad de Athklatla durante horas se dirigió al templo de las llamas. Pasó un tiempo mirando al altar cadena armada en mano. A saber que pasaba por su cabeza…
Se giró hacia las lavas, y comenzó a caminar hacia ellas. Se había prometido purificarse si perdía la fe en Kossut. Estaba a punto de meter el primer pie en la lava, su vista estaba iba, su fe rota; Cuando su cuerpo comenzó a tornarse en llamas, de abajo a arriba en un chasquido se convirtió en un ser llameante. Era uno con el fuego.
Tras varias horas bañándose en la lava en forma elemental, salió de esta y se dirigió hacia el altar. Realizo un pequeño ritual y se dirigió de nuevo hacia las llamas en el fondo del templo, perdiéndose entre el fuego…
Varios eran los viajes que realizaba Brand a lo largo de Amn pregonando su fe intentando hacer sentir a las gentes el camino a seguir, la fe que desde pequeño le había sido inculcada y siempre había creído en ella.
Poco a poco, lentamente, tras el transcurso del tiempo veía como todo su esfuerzo, todas las ganas por extender su fe en el fuego se iban diluyendo tras ver lo poco efectivo sus palabras, sintiendo como si el viento se las llevara.
Hoy, es el día.
Tras el paso de las dekhanas, viendo como unos veían en el simplemente como un fanático que buscaba limpiar el mundo a base de llamas, viendo que no era capaz de hondar el sentimiento del fuego sobre los demás, viendo como la tarea para la que fue enviado a Amn se diluía, pensaba constantemente el rendirse hasta que llego el día. El día en que vio como ese ser en el que había puesto parte de esperanza para intentar extender la fe en Kossut la había perdido, junto a él en ese momento…
Ya no sentía ese magnetismo especial en su mirada, no sentía la llama. En ese momento apenas sin pensárselo, rompió la promesa. Cada paso que daba sus creencias en Kossut iban disminuyendo. Tras divagar por la ciudad de Athklatla durante horas se dirigió al templo de las llamas. Pasó un tiempo mirando al altar cadena armada en mano. A saber que pasaba por su cabeza…
Se giró hacia las lavas, y comenzó a caminar hacia ellas. Se había prometido purificarse si perdía la fe en Kossut. Estaba a punto de meter el primer pie en la lava, su vista estaba iba, su fe rota; Cuando su cuerpo comenzó a tornarse en llamas, de abajo a arriba en un chasquido se convirtió en un ser llameante. Era uno con el fuego.
Tras varias horas bañándose en la lava en forma elemental, salió de esta y se dirigió hacia el altar. Realizo un pequeño ritual y se dirigió de nuevo hacia las llamas en el fondo del templo, perdiéndose entre el fuego…