Viajero Cosmico
Adorador del Gordo
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En un burdel por la media noche entre el bullicio de la gente nocturna en la ciudad de la moneda, la típica discusión de empleada y jefe se escucha,- Renuncio!- se escucha de una elfa ansiosa por salir de ahí.
El jefe desesperado pero sin perder su elocuencia agarra del hombro a la elfa tratando de detener el inevitable destino de la perdida de su empleada.- Raralia por favor, solo tienes que reemplazar a una compañera, falto este día y es importante que la reemplaces-.
La elfa como acto reflejo le quita la mano de encima y lo mira fijamente a los ojos señalándolo con el índice..
-Dijiste que solo seria masajista, no reemplazare a ninguna puta!- Recalca antes de marcharse.
El jefe se lleva con gracia los dedos a la frente negando para si, pero con una sonrisa oculta ,-Casi lo logro, casi-, se escucha el murmullo de su jefe con un tono refinado y burlesco a la vez. La elfa se detiene un momento pensando en golpearlo pero no, sigue hasta la salida del desenfrenado lugar, sintiendo el alivio por dejar ese trabajo lleno de insistencias, sugerencias y gente necesitada en todos los sentidos de la palabra.
Entrando al cuarto de una posada donde se hospeda, aprovecha para agarrar todos sus ahorros y con toda impaciencia comprarse una armadura pesada y un escudo, por suerte tiene una espada larga decente, que se llevo de su casa antes de llegar a la ciudad en busca de trabajo.
A la hora ya con su segunda piel, una armadura pesada, usada y con rasguños pero bueno, estaba a buen precio.
O talvez el vendedor le vio la cara y le dio la peor armadura.
Saliendo de la tienda ya preparada para buscar un trabajo, mercenaria talvez, o espada de alquiler?. ideas con falta de experiencia laboral le llegan a su mente, acercándose a la costa norte en busca de clientes potenciales o alguien que necesite una escolta, aunque en su mente solo desea salir de la vida cotidiana, pensando en que algo emocionante podría encontrar, poner aprueba sus años de entrenamiento con su espada, -Ojala haber practicado el buscar trabajo, que no sea guardia-, la exquisitez nunca se va en sus preferencias, evadiendo un poco la desesperante e inaceptable necesidad de cubrir gastos.
El jefe desesperado pero sin perder su elocuencia agarra del hombro a la elfa tratando de detener el inevitable destino de la perdida de su empleada.- Raralia por favor, solo tienes que reemplazar a una compañera, falto este día y es importante que la reemplaces-.
La elfa como acto reflejo le quita la mano de encima y lo mira fijamente a los ojos señalándolo con el índice..
-Dijiste que solo seria masajista, no reemplazare a ninguna puta!- Recalca antes de marcharse.
El jefe se lleva con gracia los dedos a la frente negando para si, pero con una sonrisa oculta ,-Casi lo logro, casi-, se escucha el murmullo de su jefe con un tono refinado y burlesco a la vez. La elfa se detiene un momento pensando en golpearlo pero no, sigue hasta la salida del desenfrenado lugar, sintiendo el alivio por dejar ese trabajo lleno de insistencias, sugerencias y gente necesitada en todos los sentidos de la palabra.
Entrando al cuarto de una posada donde se hospeda, aprovecha para agarrar todos sus ahorros y con toda impaciencia comprarse una armadura pesada y un escudo, por suerte tiene una espada larga decente, que se llevo de su casa antes de llegar a la ciudad en busca de trabajo.
A la hora ya con su segunda piel, una armadura pesada, usada y con rasguños pero bueno, estaba a buen precio.
O talvez el vendedor le vio la cara y le dio la peor armadura.
Saliendo de la tienda ya preparada para buscar un trabajo, mercenaria talvez, o espada de alquiler?. ideas con falta de experiencia laboral le llegan a su mente, acercándose a la costa norte en busca de clientes potenciales o alguien que necesite una escolta, aunque en su mente solo desea salir de la vida cotidiana, pensando en que algo emocionante podría encontrar, poner aprueba sus años de entrenamiento con su espada, -Ojala haber practicado el buscar trabajo, que no sea guardia-, la exquisitez nunca se va en sus preferencias, evadiendo un poco la desesperante e inaceptable necesidad de cubrir gastos.