THX1133
Apilador de Muros de Fuego
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Allí estaba, sentada frente al escritorio mientras contemplaba aquella máscara blanca que la había acompañado durante largos años, incluso antes de llegar a Amn. Su mano recorría la máscara con una suave caricia, un movimiento nostálgico, mientras sus recuerdos pasaban por delante de ella como una cálida brisa: Recordaba cómo esa máscara fue el inicio de todas sus aventuras, tomada del enclave donde nació y creció, entre los bosques de Cormanthor; Fue su armadura ante el mundo, un mundo donde los drow eran mal vistos e incluso perseguidos, por mucho que algunos de ellos dejaran atrás su pasado y lucharan por ayudar al necesitado.
Aquella máscara la protegió y fue un refugio durante mucho tiempo, pero no podía defenderla por sí sola, es por ello que usaba aquella actuación, aquella mujer que no sabía hablar bien y que parecía exageradamente animada, "Briz" o "Brizi", una forma animada de suavizar las miradas y los corazones de quienes sólo veían esa máscara, con la cual siempre quiso alegrar los corazones de las personas y, de paso, desviar las sospechas por el uso de la máscara.
Brizaelinth salió de entre sus pensamientos y tomó la máscara, máscara que en el presente usaba en pocas ocasiones, únicamente cuando quería animar de más algún evento o cuando, sencillamente, quería divertirse un poco; Esa ocasión era ideal, el festival de los panes de Gambiton: Ella misma había enviado una carta a Calendil escribiendo como si aún llevara puesta aquella máscara, y con máscara tendría que ir.
Llegó temprano al lugar con los ingredientes que iba a utilizar, pues era algo que preparó con antelación y no tuvo la más mínima intención de fallar. La elaboración de su tarta, llamada bien mencionada "Volcán de chocolate" y mal dicho "Volcánico de pocholate", llevó poco más de una hora para alguien de manos ágiles como Brizaelinth, aunque esa agilidad no podía superar el tiempo de espera necesario para que la masa reposara antes de su montaje:
Comenzó con la masa, aquello que formaría el grueso de la tarta, mezclando la harina con el cacao de maztica, el azúcar, la levadura, sal y un poco de nuez moscada. Poco después echó la leche mezclada con mantequilla sobre la mezcla y unos tres huevos batidos, movió con una cuchara de palo hasta quedar una masa que dejó reposar.
Siguió con el relleno de chocolate que llevaría la tarta mientras la masa reposaba, tomó un cazo y vertió un poco de nata previamente preparada, un poco de miel y una generosa porción de cacao; Cuando la mezcla pareció bien unificada echó un par de yemas de huevo y siguió mezclando hasta que tomó consistencia.
Cuando ambas partes estuvieron elaboradas las dejó reposar por un rato antes de empezar con el montaje de la tarta:
Con la masa elaboró un generoso rosco, donde dejó un hueco en el centro que rellenó poco después con la mezcla de chocolate y tapó nuevamente con masa, dejando el chocolate fundido atrapado en el interior, ahora ya sólo quedaba hornear y decorar con un poco de azúcar, cacao y un poco de nata por encima, junto a algunas fresas troceadas.
Cuando tuvo todo listo dio indicaciones de que la tarta fuera calentada poco antes de ser servida, sólo un poco.
Ya sólo quedaba tomar un breve descanso antes de asistir al festival de los buenos panes, por lo que se apartó un poco del lugar y esperó sentada junto a un árbol apartado de la Mancomunidad.
No pasó mucho tiempo hasta que los primeros curiosos llegaron y, fue entonces, cuando la elfa oscura se acercó al lugar también, portando su máscara blanca.
La fiesta daba comienzo y ella tomó asiento en uno de los bancos libres, compartiendo mesa con uno de los guardaespaldas de la representante Rundeen, o eso creía. No tardaron en hacer aparición los platos presentados a concurso, así que no perdió tiempo y comenzó a probar todos y cada uno de ellos a medida que iban llegando, comentando con las personas de su alrededor: Todos le gustaron, aunque tuvo especial mención aquél llamado Panecillos de ternura con leche, aún así terminó por votar su propia creación, pues aunque sentía un pequeño remordimiento por votarse a sí misma el chocolate seguía siendo su perdición.
La votación terminó y su tarta fue coronada victoriosa, el Volcánico de pocholate; Ella misma no se lo creía, pues el chocolate aunque a buen gusto de muchos, era consciente de que era una tarta con exceso del mismo. Se adelantó para tomar la Estrella Hin, el broche que la reconocía como ganadora de aquél concurso culinario; Miró a todos los presentes, especialmente a quienes habían probado cada plato presentado y después habían votado.
"Esto cosa receta se la enseñó a una suyos amiguitos de hace añitos, ¿Sí? Mira y Erid, eran mucho buenos cocineros de la Piedra Lunar, sí, sí. Una quiso compartir con todos esta cosa recetita mucho buena, ¡Una espera que tú todos hayan disfrutado con suya tarta de pocholate!"
Poco después de su palabras aún esperaba un buen rato de ocio y diversión, donde la gran mayoría se reunieron y comenzaron a hablar de sus cosas hasta que Sulion y Talivia decidieron animar, aunque no era su día, pues la cuerda del instrumento de Sulion terminó por romperse a medio canto de Mausen. La fiesta no tardó mucho en llegar a su fin después de este pequeño incidente, aunque a la elfa oscura no se le pasó un acto ajeno a la propia fiesta y es que observó como Sylwen se arrodillaba frente a la estatua de Nicodemus y ofreció unas palabras hacia el difunto salvador; Fue ahí donde se percató que, aunque ella había intentado animar la fiesta en su honor, no había dedicado ninguna palabra hacia aquél que salvó a todos con su buen corazón, pero eso no quedaría así por mucho tiempo.
Volvió hacia la posada Espumargénta, siguiendo los pasos de su esposa Fery quien se adelantó a tomar descanso. Cuando llegó se encontró a la mestiza de orco preparándose para tomar descanso tras haber tomado un baño, le sonrió con calidez y se acercó a ella para un cariñoso saludo. "Me daré lavaré un poco y te alcanzo, ¿Sí?" Comentó la elfa oscura, dispuesta a tomar un corto baño antes de volver junto a su compañera sentimental a tomar descanso.
La elfa oscura despertó de su ensoñación, un descanso mucho más corto en comparación al que necesitaba su compañera sentimental y esposa, Fery; Normalmente se quedaría largo rato en la cama, descansando y contemplando a su esposa o se quedaría en la habitación escribiendo alguna letra para una nueva canción, pero ese día era diferente ya que tenía algo que hacer: Volver a Gambiton.
La elfa oscura ya estaba vestida cuando salió de la habitación, no sin antes contemplar desde la puerta a Fery dormir, haciendo que una genuina sonrisa de felicidad curvaran sus labios antes de marchar y cerrar la puerta con delicadeza.
Sus pasos la llevaron de vuelta a Gambiton a altas horas de la noche, pues el amanecer aunque cada vez más cercano, aún estaba a un par de horas para llegar. Observó como los hornos usados para la festividad de los buenos panes aún estaban allí, dispuestos a ser recogidos en algún momento; No tardó en hacer acopio de los ingredientes que utilizó el día anterior y elaboró una vez más una tarta de chocolate, igual que aquella ganadora, pero en menor cantidad.
Los primeros rayos de Lathander anunciaban el nuevo amanecer y algunos de los vecinos más madrugadores de la Mancomunidad pudieron observar frente a la estatua de Nicodemus a la reconocida figura de la elfa oscura arrodillada al frente, con la tarta de chocolate ofrecida.
Brizaelinth leyó mentalmente el escrito de la estatua "La vida es un regalo y morir no es el fin, si caigo celebrad la vida pues será que la Reina ha caído. Os quiero". Una cálida sonrisa se dibujó en sus labios mientras sus ojos contemplaban la estatua, es entonces que ella misma mención algunas palabras en honor al valiente hin, el héroe Nicodemus.
"Si bien coincidimos varias veces, las suficientes para saber que erais alguien de corazón puro y bondadoso, no fue suficiente para conocernos en profundidad." - Brizaelinth cortó un pequeño trozo de la tarta y le dio un pequeño mordisco después de haber alzado el mismo, como si fuera un brindis - "Sé que os gustaban los bollos del hospicio de San Anur, pero os traigo la tarta ganadora, pues si a tantos ha gustado es porque estará buena." - La elfa oscura sonrió con calidez - "Espero que sea de vuestro agrado, buen Nicodemus, y que podáis disfrutar de ella allá donde los dioses buenos hayan decidido que tengáis descanso, pero sobre todo os agradezco por lo que hicisteis por todos nosotros, vuestro sacrificio no fue en vano y salvó muchas vidas. Todos son libres y están llenos de alegría, así que sed libre y tened la consciencia tranquila."
La elfa oscura cortó un segundo trozo de tarta, pequeño, entre ambos trozos cortados no llegaban a un cuarto de tarta, y se levantó para guardar aquél trozo en un recipiente de barro y después se alejó del lugar con el mismo silencio que llegó para volver al mismo lugar de donde vino, la habitación donde aún dormía su compañera sentimental.
Dejó el pequeño trozo de tarta sobre la mesa de noche junto a una nota, una que escribió con rapidez pues sabía que el sueño de Fery no se alargaría mucho más.
"Marché al Enclave del Matadragones, pero estaré presente en la patrulla que llevarás a cabo.
Te quiere, Brizaelinth." Junto al texto habría dibujada una carita sonriente de figura élfica y pintarrajeada de negro.
La elfa oscura marchó de la habitación, portando con orgullo el broche que ganó en la festividad en honor a Nicodemus: La Estrella Hin, la estrella de Nicodemus.
Aquella máscara la protegió y fue un refugio durante mucho tiempo, pero no podía defenderla por sí sola, es por ello que usaba aquella actuación, aquella mujer que no sabía hablar bien y que parecía exageradamente animada, "Briz" o "Brizi", una forma animada de suavizar las miradas y los corazones de quienes sólo veían esa máscara, con la cual siempre quiso alegrar los corazones de las personas y, de paso, desviar las sospechas por el uso de la máscara.
Brizaelinth salió de entre sus pensamientos y tomó la máscara, máscara que en el presente usaba en pocas ocasiones, únicamente cuando quería animar de más algún evento o cuando, sencillamente, quería divertirse un poco; Esa ocasión era ideal, el festival de los panes de Gambiton: Ella misma había enviado una carta a Calendil escribiendo como si aún llevara puesta aquella máscara, y con máscara tendría que ir.
Llegó temprano al lugar con los ingredientes que iba a utilizar, pues era algo que preparó con antelación y no tuvo la más mínima intención de fallar. La elaboración de su tarta, llamada bien mencionada "Volcán de chocolate" y mal dicho "Volcánico de pocholate", llevó poco más de una hora para alguien de manos ágiles como Brizaelinth, aunque esa agilidad no podía superar el tiempo de espera necesario para que la masa reposara antes de su montaje:

Comenzó con la masa, aquello que formaría el grueso de la tarta, mezclando la harina con el cacao de maztica, el azúcar, la levadura, sal y un poco de nuez moscada. Poco después echó la leche mezclada con mantequilla sobre la mezcla y unos tres huevos batidos, movió con una cuchara de palo hasta quedar una masa que dejó reposar.
Siguió con el relleno de chocolate que llevaría la tarta mientras la masa reposaba, tomó un cazo y vertió un poco de nata previamente preparada, un poco de miel y una generosa porción de cacao; Cuando la mezcla pareció bien unificada echó un par de yemas de huevo y siguió mezclando hasta que tomó consistencia.
Cuando ambas partes estuvieron elaboradas las dejó reposar por un rato antes de empezar con el montaje de la tarta:
Con la masa elaboró un generoso rosco, donde dejó un hueco en el centro que rellenó poco después con la mezcla de chocolate y tapó nuevamente con masa, dejando el chocolate fundido atrapado en el interior, ahora ya sólo quedaba hornear y decorar con un poco de azúcar, cacao y un poco de nata por encima, junto a algunas fresas troceadas.
Cuando tuvo todo listo dio indicaciones de que la tarta fuera calentada poco antes de ser servida, sólo un poco.
Ya sólo quedaba tomar un breve descanso antes de asistir al festival de los buenos panes, por lo que se apartó un poco del lugar y esperó sentada junto a un árbol apartado de la Mancomunidad.
No pasó mucho tiempo hasta que los primeros curiosos llegaron y, fue entonces, cuando la elfa oscura se acercó al lugar también, portando su máscara blanca.
La fiesta daba comienzo y ella tomó asiento en uno de los bancos libres, compartiendo mesa con uno de los guardaespaldas de la representante Rundeen, o eso creía. No tardaron en hacer aparición los platos presentados a concurso, así que no perdió tiempo y comenzó a probar todos y cada uno de ellos a medida que iban llegando, comentando con las personas de su alrededor: Todos le gustaron, aunque tuvo especial mención aquél llamado Panecillos de ternura con leche, aún así terminó por votar su propia creación, pues aunque sentía un pequeño remordimiento por votarse a sí misma el chocolate seguía siendo su perdición.
La votación terminó y su tarta fue coronada victoriosa, el Volcánico de pocholate; Ella misma no se lo creía, pues el chocolate aunque a buen gusto de muchos, era consciente de que era una tarta con exceso del mismo. Se adelantó para tomar la Estrella Hin, el broche que la reconocía como ganadora de aquél concurso culinario; Miró a todos los presentes, especialmente a quienes habían probado cada plato presentado y después habían votado.
"Esto cosa receta se la enseñó a una suyos amiguitos de hace añitos, ¿Sí? Mira y Erid, eran mucho buenos cocineros de la Piedra Lunar, sí, sí. Una quiso compartir con todos esta cosa recetita mucho buena, ¡Una espera que tú todos hayan disfrutado con suya tarta de pocholate!"
Poco después de su palabras aún esperaba un buen rato de ocio y diversión, donde la gran mayoría se reunieron y comenzaron a hablar de sus cosas hasta que Sulion y Talivia decidieron animar, aunque no era su día, pues la cuerda del instrumento de Sulion terminó por romperse a medio canto de Mausen. La fiesta no tardó mucho en llegar a su fin después de este pequeño incidente, aunque a la elfa oscura no se le pasó un acto ajeno a la propia fiesta y es que observó como Sylwen se arrodillaba frente a la estatua de Nicodemus y ofreció unas palabras hacia el difunto salvador; Fue ahí donde se percató que, aunque ella había intentado animar la fiesta en su honor, no había dedicado ninguna palabra hacia aquél que salvó a todos con su buen corazón, pero eso no quedaría así por mucho tiempo.
Volvió hacia la posada Espumargénta, siguiendo los pasos de su esposa Fery quien se adelantó a tomar descanso. Cuando llegó se encontró a la mestiza de orco preparándose para tomar descanso tras haber tomado un baño, le sonrió con calidez y se acercó a ella para un cariñoso saludo. "Me daré lavaré un poco y te alcanzo, ¿Sí?" Comentó la elfa oscura, dispuesta a tomar un corto baño antes de volver junto a su compañera sentimental a tomar descanso.
La elfa oscura despertó de su ensoñación, un descanso mucho más corto en comparación al que necesitaba su compañera sentimental y esposa, Fery; Normalmente se quedaría largo rato en la cama, descansando y contemplando a su esposa o se quedaría en la habitación escribiendo alguna letra para una nueva canción, pero ese día era diferente ya que tenía algo que hacer: Volver a Gambiton.
La elfa oscura ya estaba vestida cuando salió de la habitación, no sin antes contemplar desde la puerta a Fery dormir, haciendo que una genuina sonrisa de felicidad curvaran sus labios antes de marchar y cerrar la puerta con delicadeza.Sus pasos la llevaron de vuelta a Gambiton a altas horas de la noche, pues el amanecer aunque cada vez más cercano, aún estaba a un par de horas para llegar. Observó como los hornos usados para la festividad de los buenos panes aún estaban allí, dispuestos a ser recogidos en algún momento; No tardó en hacer acopio de los ingredientes que utilizó el día anterior y elaboró una vez más una tarta de chocolate, igual que aquella ganadora, pero en menor cantidad.
Los primeros rayos de Lathander anunciaban el nuevo amanecer y algunos de los vecinos más madrugadores de la Mancomunidad pudieron observar frente a la estatua de Nicodemus a la reconocida figura de la elfa oscura arrodillada al frente, con la tarta de chocolate ofrecida.
Brizaelinth leyó mentalmente el escrito de la estatua "La vida es un regalo y morir no es el fin, si caigo celebrad la vida pues será que la Reina ha caído. Os quiero". Una cálida sonrisa se dibujó en sus labios mientras sus ojos contemplaban la estatua, es entonces que ella misma mención algunas palabras en honor al valiente hin, el héroe Nicodemus.
"Si bien coincidimos varias veces, las suficientes para saber que erais alguien de corazón puro y bondadoso, no fue suficiente para conocernos en profundidad." - Brizaelinth cortó un pequeño trozo de la tarta y le dio un pequeño mordisco después de haber alzado el mismo, como si fuera un brindis - "Sé que os gustaban los bollos del hospicio de San Anur, pero os traigo la tarta ganadora, pues si a tantos ha gustado es porque estará buena." - La elfa oscura sonrió con calidez - "Espero que sea de vuestro agrado, buen Nicodemus, y que podáis disfrutar de ella allá donde los dioses buenos hayan decidido que tengáis descanso, pero sobre todo os agradezco por lo que hicisteis por todos nosotros, vuestro sacrificio no fue en vano y salvó muchas vidas. Todos son libres y están llenos de alegría, así que sed libre y tened la consciencia tranquila."
La elfa oscura cortó un segundo trozo de tarta, pequeño, entre ambos trozos cortados no llegaban a un cuarto de tarta, y se levantó para guardar aquél trozo en un recipiente de barro y después se alejó del lugar con el mismo silencio que llegó para volver al mismo lugar de donde vino, la habitación donde aún dormía su compañera sentimental.
Dejó el pequeño trozo de tarta sobre la mesa de noche junto a una nota, una que escribió con rapidez pues sabía que el sueño de Fery no se alargaría mucho más.
"Marché al Enclave del Matadragones, pero estaré presente en la patrulla que llevarás a cabo.
Te quiere, Brizaelinth." Junto al texto habría dibujada una carita sonriente de figura élfica y pintarrajeada de negro.
La elfa oscura marchó de la habitación, portando con orgullo el broche que ganó en la festividad en honor a Nicodemus: La Estrella Hin, la estrella de Nicodemus.