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Estrellas rojas

Alpha

Admirador del brazo de Sune
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Este relato se basa en los sucesos durante la trama atemporal de Faker, La Ciudadela Radiante.

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Se encontraba solo en el camarote, el Spelljammer chirriaba suavemente con los leves movimientos de la enorme nave. Sin Jonas en la sala, el Guardián aprovechaba para tapar la ventana y cubrir toda la luz que pudiese entrar, eso le ayudaba a meditar. En ese momento era incapaz de dormir. De todos modos, decidió cerrar los ojos, pensar en su situación, en las decisiones que iba a tomar, en lo que quedaba de viaje y en los riesgos más adelante.

Algo se colaba en su mente entre aquellos pensamientos, algo lo nublaba poco a poco. Su cuerpo se mantenía en tensión, sus dientes se apretaban suavemente, pues sus sentidos no paraban de sentir la presencia de algo ahí, con él, en la oscuridad. Un destello rojizo iluminó brevemente la sala, en la esquina, en el escritorio... Junto a este destello, otro más tenue, otro que se esforzaba por seguir brillando en un tono morado, débil.

Al otro lado del camarote, veía una figura oscura, envuelta en sombras con dos enormes alas negras de un tono azabache, pero la entidad no estaba mirando a Aryan, sino que mantenía la atención fijada en aquellos dos destellos, casi con cierto temor.

La sala temblaba ligeramente, los destellos rojos se volvían más intensos y el morado empezaba a vibrar, intentando resistir aquella intensidad. El Guardián observó desde su litera, incapaz de moverse, siendo un simple espectador de aquel suceso mientras en su mente veía imágenes incontrolables de lugares enigmáticos, incomprensibles, un camino, un suceso, un destino que se aproximaba. Visiones de todo tipo sobre aquella luz engulléndolo, susurros incomprensibles recorrían su cabeza, la imagen de la inmensa Ciudadela envolviéndose encima de él mientras unas sombras lo apresaban sin que pudiese hacer nada. Una corrupción se esparcía lentamente por su piel hasta que no se volvía más que un cascarón vacío, flotando eternamente en el Mar Astral.

Entonces, Aryan volvió a abrir los ojos, encontrándose en su litera sin que nada hubiese ocurrido. De reojo, por un simple instante percibió aquel destello nuevamente provenir de su bolsa, pero esta vez decidió salir del camarote, colocándose su máscara mientras salía al exterior, observando la neblina plateada del Mar Astral que le rodeaba en la cubierta del Spelljammer. Meditó sobre lo que seguramente había sido una pesadilla y, entonces, murmuró.

"—Soy Aryan Cremond... Ni los poderes antiguos podrán doblegarme."


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