Paseando por las calles de la ciudad de la moneda se encuentra uno de los carteles y se queda delante de el, pensativo. Se enciende un cigarro haciendose el interesante para luego continuar caminando, no sin comenzar a hablar solo.
- Asi que un evento de solteros y solteras, ¿por que no lo habran celebrado antes de conocer..? Que mas dá, supongo que tengo que seguir con el papel que me toca. - Mira hacia su derecha a un callejon, donde no hay nadie. - ¿Que dices? - Niega con la cabeza. - No, no voy a irme con ninguna pelandrusca, ya sabes que yo solo la quiero a ella, y a ti. Además, seguro que algun buitre decide aprovechar la velada para intentar algo con ella. Lo llevan claro. - Dice mientras palpa la daga que mantiene escondida entre sus ropajes, esa daga fria que ha atravesado ya varios corazones este último año, para luego acordarse algo.
- Menos mal que mi jefa esta casada y no va a venir... ¿Te imaginas? - Dice mientras sigue hablando solo, comenzandose a reir.