Kalganath
Vampiro que no usa azules
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Hace ya un mes que llegué a Amm para continuar con mis estudios arcanos, los cuales se vieron súbitamente interrumpidos por la desaparición de Diofastos. Por dos años le esperé, leyendo todo aquello que encontré en su biblioteca personal que fuera de interés en mi interminable búsqueda de conocimiento. Continuar mi aprendizaje de forma autodidacta fue una tarea ardua: Ni todos los tomos estaban en una condiciones óptimas de conservación, ni todas las formulas que en ellos encontré tenían sentido sin la orientación de un mentor versado en física urdimbrica y metamatemáticas. Solucioné varios teoremas a través de deducción lógica, derivaciones naturales, tablas analíticas y cálculos capaces de extenuar la mente mejor preparada. Accedí al conocimiento enterrado en los grimorios de Diofastos usando demasiado amenudo el método de ensayo/error y sufriendo las consecuencias en mis propias carnes. Combustiones espontaneas, gases nocivos producto de mezclar los compuestos en las proporciones equivocadas, ácidos capaces de derretir la piedra de la torre, cristalización del propio aire y un sinfín más de consecuencias perniciosas para la salud que en ningún momento se encontraron entre mi lista de objetivos. Pese a todo, perseveré y sobreviví. Avanzaba, mejoraba… pero éste era un proceso agotador que podría haberme ahorrado de haber sido guiado por una mano experimentada en el Arte.
Pude haberme quedado en la torre: aún había un sinfín de secretos encerrados en ella. Un arcano digno de tal nombre tardaría siglos en descifrar todo el saber acumulado por Diofastos en su senda hacía la completa comprensión de la Urdimbre, pero a un neófito como yo, semejante tarea excedía con mucho mis capacidades. Encontré la correspondencia de mi mentor en uno de sus numerosos estudios, repartidos de forma caótica por la estructura de la torre y, de ser cierto lo que me dijo en una ocasión, también en planos paralelos a los que solo podía accederse desde ahí. Diofastos mantenía contacto con mágicos de la hermandad arcana de Luskan, con destacados miembros de la Arcanum Schola e incluso con Shujenjas del Este inaccesible. De la lectura de su correspondencia creí ver en los representantes de la Arcanum una mayor seriedad y un mayor enfoque analítico en lo que a la Magia se refería. Abandoné la torre un par de días después, llevándome conmigo tan solo mi libro de conjuros y menos de 2000 dartenes en monedas que logré encontrar tirados por diversas esquinas, repartidas como migajas por toda la Torre. De haber tratado de llevarme alguno de los maravillosos artilugios que Diofastos guardaba en sus camaras solo la muerte me hubiera salido al paso. El orden existía en la mente del anciano, pero por desgracia, era un orden que devenía en caos en cuanto otro trataba de comprenderlo. Tenía su propio sistema y nunca le dio tiempo a hacerme participe de el. Dudo que esté muerto, pero entra dentro de lo posible que haya perdido el camino de vuelta de dónde sea que esté, que algo lo retenga o que el tiempo pase de forma distinta en ese plano que en este y que lo que para mi han sido dos años para él hayan sido dos segundos. No pude quedarme a averiguarlo. Mi sed de conocimiento no puede esperar.
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He ingresado en la Arcanum Schola bajo la protección del León de Misnor, Rey, arcano y mecenas. Me ha concedido una beca que durará hasta mi graduación en la Schola. Dicha beca cubre mis gastos de matriculación en cada modulo, la estancia y el material necesario para el buen término de dicho curso. Me ha asignado un mentor, Med Fergard, para supervisar mi progreso y darme clases prácticas de estrategia mágica. De la teoría a la práctica de la batalla hay un abismo en ocasiones insalvable. Es un Mediano innato, no tan estúpido como la inmensa de la mayoría de éstos. De hecho, por tres veces puse a prueba sus conocimientos teóricos de la Urdimbre y por tres veces logró salir airoso, aunque sospecho que sus respuestas tenían más de intuición e iluminación espontaneo que de erudición. Su presencia es más que soportable, por el momento, y su sentido del humor me recuerda en algunos momentos al del viejo Diofastos.
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Solo una academia de tanto renombre y una intachable trayectoria como la Arcanum podría hacerme mezclarme entra la marabunta de individuos ignorantes, vulgares, sucios, superficiales y de moral relajada que forman la población de Athkatla. Cuando les contemplo desde el cielo no puedo evitar pensar que son como hormigas, pero sin el orden y la diligencia de estas. Es una ciudad saturada de estímulos sensoriales en la que conviven cientos de miles de insignificantes individuos condenados a ver el mundo a ras de suelo, encadenados a una más que sesgada visión de la realidad. Todo lo que trasciende, converge. Ontologicamente hablando, el cielo es más perfecto que la tierra. La multiplicidad terrenal no puede ser contemplada ni entendida si no es desde la distancia que confiere la Unidad inmanente del Cielo. Los Ariltel-quessir estamos a milenios de distancia en lo que a comprensión de la Totalidad se refiere. Lo estamos incluso de nuestros primos, que construyen sus ciudades en las copas de los arboles tratando de ganar con ello distancia del suelo que les mantiene atrapados. Todo es alegórico y puede ser extrapolado a los planos intelectivo y espiritual. Trato de encontrar una razón última del aciago destino de mi pueblo ¿Por qué hemos tenido que huir durante 25.000 años? ¿Por qué hemos tenido que escondernos? ¿Por qué estamos al borde de la extinción? Puedo responder a estas preguntas en términos sociológicos, históricos y fisiológicos, pero saber que hemos sido perseguidos con saña por parte de los dragones cromáticos o que nuestros índices de natalidad son los más bajos entre todos los pueblos elficos e infinitamente inferiores a esos humanos que se reproducen como los más desaforados de los mamíferos no logra hacerme entender la situación actual de los míos. Nuestros primos han mantenido tantas o más guerras que nosotros y su número no ha menguado tanto. Se han visto acosados por la proliferación de las comunidades humanas hasta el punto de tener que ceder sus tierras a estos últimos, pero siguen siendo prósperos en su recesión si los comparamos con los pocos cientos de avariel que quedamos sobre la faz de Faerum. La maldición de mi raza no puede ser comprendida en términos racionales. Faltan piezas en este puzle y sin ellas toda explicación no será más que una burda forma de salir al paso. Si continuo desentrañando los misterios del mundo quizá logre dar con el motivo oculto tras la trágica historia avariel y encontrar un modo de ponerle freno, de invertir la corriente negativa que arrastra a los míos y devolvernos a nuestro lugar en el orden de las cosas. Los ariltel- quessir dominamos en sus día los cielos. Si queremos sobrevivir, deberemos volver a hacerlo.
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¡La Arcanum Scholla permite a un miserable hibrido de dragón cromático llamado Kisnak estudiar bajo el mismo techo que yo! Se me desgarra el alma cada vez que le encuentro por uno de los pasillos y me sonríe, como retándome a que infrinja las leyes de la academia arrojándome sobre él y descuartizarle con mis propias manos. Revelarse a si mismo como hijo de un dragón ante un avariel solo puede ser interpretado como una provocación, un insulto a 25.000 años de exterminio sistemático, una burla que tan solo el más infame entre los hombres se atrevería a hacer. Sabe que si pierdo los estribos seré expulsado. Juro por el nombre de mis padres que si busca a Kael Ghar Khan lo acabará encontrando… al igual que la muerte que tanto parece tentar.
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He pasado con holgura el examen del primer modulo de la Arcanum schola. Ha sido ridículamente sencillo, pero no por ello menos instructivo. En ninguna ocasión han tenido que repetirme una explicación, ni he fallado en la aplicación de las formulas y los principios que me han transmitido, pero admito que hubiera tardado tres veces más en llegar a este punto de haber tenido que descubrirlos por mi cuenta en la soledad de la torre de Diofastos. Ha sido un acierto decidir venir hasta aquí. En breves comenzaré el segundo ciclo. Detesto la espera. Mato el tiempo realizando cálculos, llevando a cabo mediciones en cavernas, bosques, y corrientes de aire. He cotejados distintos tipos de sangre y diseccionado más de una veintena de criaturas de diversa naturaleza. Toda una vida no basta para abarcar el enorme constructo que es el edificio del conocimientos. Me cuesta entrar en el ensueño y cuando salgo de él la angustia y la ansiedad me atenazan. Siento que cada segundo que pasa sin ser invertido en mi búsqueda me aleja un paso más de mi objetivo. Ojalá encontrase un modo de dilatar el tiempo. Ojalá pudiera acceder a algún rincón del Multiverso en el que se acumulase todo el Saber y saciar esta sed que me consume. Ojala…
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He sobrevivido a un...curioso examen extraordinario que me ha permitido el acceder al tercer modulo sin tener que perder mi valioso tiempo en tareas de chiquillos. La Arcanum es más peligrosa de lo que parecía en un principio y no todo está regulado. No se quéin era la mujer que la encapuchada Neisha envió a ponerme a prueba, pero se habrá llevado una desagradable sorpresa al encontrar en mi un oponente más que digno. Tendré que andarme con más ojo, puesto que cuanto más cerca estoy de la graduación final, menos segura parece la Scholla.
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Se ha perseguido y dado muerte a un drow en las cercanias de Purskul. Thodrel y Gauldor han sido los ejecutores de la sentencia de muerte que pesa sobre todo aquel Drow que se atreva a salir a la superficie. Les encontré en una de las cuevas que salpican el camino del comercio: Gauldor alterado por el combate, Thodrel malherido y el Drow muerto. Traté de convencer a Gauldor sobre lo impagable que sería para el avance de la historia, la fisiología y los estudios arcanos que me permitiera llevar el cadaver a la Arcanum Scholla para realizar la debida disección y las pruebas pertinentes. Era una oportunidad única... y su sentido del deber la ha desperdiciado. Decidió entregar el drow a las autoridades de Purskul y éstas prendieron fuego a susodicho junto con todas sus pertenencias. Humanos...malditas sean toda su ignorancia, sus superticiones y prejucios. El estudio detallado de ese ejemplar podría haber arrojado luz sobre cómo había afectado la maldición de los Seldarine a su raza, en qué había alterado su naturaleza elfica. Me enferma el mero hecho de pensar en que la posibilidad de semejante descubrimiento se me haya escurrido entre los dedos. Malditos sean todos.
Pude haberme quedado en la torre: aún había un sinfín de secretos encerrados en ella. Un arcano digno de tal nombre tardaría siglos en descifrar todo el saber acumulado por Diofastos en su senda hacía la completa comprensión de la Urdimbre, pero a un neófito como yo, semejante tarea excedía con mucho mis capacidades. Encontré la correspondencia de mi mentor en uno de sus numerosos estudios, repartidos de forma caótica por la estructura de la torre y, de ser cierto lo que me dijo en una ocasión, también en planos paralelos a los que solo podía accederse desde ahí. Diofastos mantenía contacto con mágicos de la hermandad arcana de Luskan, con destacados miembros de la Arcanum Schola e incluso con Shujenjas del Este inaccesible. De la lectura de su correspondencia creí ver en los representantes de la Arcanum una mayor seriedad y un mayor enfoque analítico en lo que a la Magia se refería. Abandoné la torre un par de días después, llevándome conmigo tan solo mi libro de conjuros y menos de 2000 dartenes en monedas que logré encontrar tirados por diversas esquinas, repartidas como migajas por toda la Torre. De haber tratado de llevarme alguno de los maravillosos artilugios que Diofastos guardaba en sus camaras solo la muerte me hubiera salido al paso. El orden existía en la mente del anciano, pero por desgracia, era un orden que devenía en caos en cuanto otro trataba de comprenderlo. Tenía su propio sistema y nunca le dio tiempo a hacerme participe de el. Dudo que esté muerto, pero entra dentro de lo posible que haya perdido el camino de vuelta de dónde sea que esté, que algo lo retenga o que el tiempo pase de forma distinta en ese plano que en este y que lo que para mi han sido dos años para él hayan sido dos segundos. No pude quedarme a averiguarlo. Mi sed de conocimiento no puede esperar.
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He ingresado en la Arcanum Schola bajo la protección del León de Misnor, Rey, arcano y mecenas. Me ha concedido una beca que durará hasta mi graduación en la Schola. Dicha beca cubre mis gastos de matriculación en cada modulo, la estancia y el material necesario para el buen término de dicho curso. Me ha asignado un mentor, Med Fergard, para supervisar mi progreso y darme clases prácticas de estrategia mágica. De la teoría a la práctica de la batalla hay un abismo en ocasiones insalvable. Es un Mediano innato, no tan estúpido como la inmensa de la mayoría de éstos. De hecho, por tres veces puse a prueba sus conocimientos teóricos de la Urdimbre y por tres veces logró salir airoso, aunque sospecho que sus respuestas tenían más de intuición e iluminación espontaneo que de erudición. Su presencia es más que soportable, por el momento, y su sentido del humor me recuerda en algunos momentos al del viejo Diofastos.
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Solo una academia de tanto renombre y una intachable trayectoria como la Arcanum podría hacerme mezclarme entra la marabunta de individuos ignorantes, vulgares, sucios, superficiales y de moral relajada que forman la población de Athkatla. Cuando les contemplo desde el cielo no puedo evitar pensar que son como hormigas, pero sin el orden y la diligencia de estas. Es una ciudad saturada de estímulos sensoriales en la que conviven cientos de miles de insignificantes individuos condenados a ver el mundo a ras de suelo, encadenados a una más que sesgada visión de la realidad. Todo lo que trasciende, converge. Ontologicamente hablando, el cielo es más perfecto que la tierra. La multiplicidad terrenal no puede ser contemplada ni entendida si no es desde la distancia que confiere la Unidad inmanente del Cielo. Los Ariltel-quessir estamos a milenios de distancia en lo que a comprensión de la Totalidad se refiere. Lo estamos incluso de nuestros primos, que construyen sus ciudades en las copas de los arboles tratando de ganar con ello distancia del suelo que les mantiene atrapados. Todo es alegórico y puede ser extrapolado a los planos intelectivo y espiritual. Trato de encontrar una razón última del aciago destino de mi pueblo ¿Por qué hemos tenido que huir durante 25.000 años? ¿Por qué hemos tenido que escondernos? ¿Por qué estamos al borde de la extinción? Puedo responder a estas preguntas en términos sociológicos, históricos y fisiológicos, pero saber que hemos sido perseguidos con saña por parte de los dragones cromáticos o que nuestros índices de natalidad son los más bajos entre todos los pueblos elficos e infinitamente inferiores a esos humanos que se reproducen como los más desaforados de los mamíferos no logra hacerme entender la situación actual de los míos. Nuestros primos han mantenido tantas o más guerras que nosotros y su número no ha menguado tanto. Se han visto acosados por la proliferación de las comunidades humanas hasta el punto de tener que ceder sus tierras a estos últimos, pero siguen siendo prósperos en su recesión si los comparamos con los pocos cientos de avariel que quedamos sobre la faz de Faerum. La maldición de mi raza no puede ser comprendida en términos racionales. Faltan piezas en este puzle y sin ellas toda explicación no será más que una burda forma de salir al paso. Si continuo desentrañando los misterios del mundo quizá logre dar con el motivo oculto tras la trágica historia avariel y encontrar un modo de ponerle freno, de invertir la corriente negativa que arrastra a los míos y devolvernos a nuestro lugar en el orden de las cosas. Los ariltel- quessir dominamos en sus día los cielos. Si queremos sobrevivir, deberemos volver a hacerlo.
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¡La Arcanum Scholla permite a un miserable hibrido de dragón cromático llamado Kisnak estudiar bajo el mismo techo que yo! Se me desgarra el alma cada vez que le encuentro por uno de los pasillos y me sonríe, como retándome a que infrinja las leyes de la academia arrojándome sobre él y descuartizarle con mis propias manos. Revelarse a si mismo como hijo de un dragón ante un avariel solo puede ser interpretado como una provocación, un insulto a 25.000 años de exterminio sistemático, una burla que tan solo el más infame entre los hombres se atrevería a hacer. Sabe que si pierdo los estribos seré expulsado. Juro por el nombre de mis padres que si busca a Kael Ghar Khan lo acabará encontrando… al igual que la muerte que tanto parece tentar.
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He pasado con holgura el examen del primer modulo de la Arcanum schola. Ha sido ridículamente sencillo, pero no por ello menos instructivo. En ninguna ocasión han tenido que repetirme una explicación, ni he fallado en la aplicación de las formulas y los principios que me han transmitido, pero admito que hubiera tardado tres veces más en llegar a este punto de haber tenido que descubrirlos por mi cuenta en la soledad de la torre de Diofastos. Ha sido un acierto decidir venir hasta aquí. En breves comenzaré el segundo ciclo. Detesto la espera. Mato el tiempo realizando cálculos, llevando a cabo mediciones en cavernas, bosques, y corrientes de aire. He cotejados distintos tipos de sangre y diseccionado más de una veintena de criaturas de diversa naturaleza. Toda una vida no basta para abarcar el enorme constructo que es el edificio del conocimientos. Me cuesta entrar en el ensueño y cuando salgo de él la angustia y la ansiedad me atenazan. Siento que cada segundo que pasa sin ser invertido en mi búsqueda me aleja un paso más de mi objetivo. Ojalá encontrase un modo de dilatar el tiempo. Ojalá pudiera acceder a algún rincón del Multiverso en el que se acumulase todo el Saber y saciar esta sed que me consume. Ojala…
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He sobrevivido a un...curioso examen extraordinario que me ha permitido el acceder al tercer modulo sin tener que perder mi valioso tiempo en tareas de chiquillos. La Arcanum es más peligrosa de lo que parecía en un principio y no todo está regulado. No se quéin era la mujer que la encapuchada Neisha envió a ponerme a prueba, pero se habrá llevado una desagradable sorpresa al encontrar en mi un oponente más que digno. Tendré que andarme con más ojo, puesto que cuanto más cerca estoy de la graduación final, menos segura parece la Scholla.
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Se ha perseguido y dado muerte a un drow en las cercanias de Purskul. Thodrel y Gauldor han sido los ejecutores de la sentencia de muerte que pesa sobre todo aquel Drow que se atreva a salir a la superficie. Les encontré en una de las cuevas que salpican el camino del comercio: Gauldor alterado por el combate, Thodrel malherido y el Drow muerto. Traté de convencer a Gauldor sobre lo impagable que sería para el avance de la historia, la fisiología y los estudios arcanos que me permitiera llevar el cadaver a la Arcanum Scholla para realizar la debida disección y las pruebas pertinentes. Era una oportunidad única... y su sentido del deber la ha desperdiciado. Decidió entregar el drow a las autoridades de Purskul y éstas prendieron fuego a susodicho junto con todas sus pertenencias. Humanos...malditas sean toda su ignorancia, sus superticiones y prejucios. El estudio detallado de ese ejemplar podría haber arrojado luz sobre cómo había afectado la maldición de los Seldarine a su raza, en qué había alterado su naturaleza elfica. Me enferma el mero hecho de pensar en que la posibilidad de semejante descubrimiento se me haya escurrido entre los dedos. Malditos sean todos.