chaumarro
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Es de noche y dos siluetas merodean por el camino del rio hacia Crimmor, caminan ligeras, pues algún extraño plan parecen tener en mente.
La desdicha parecía cebarse con las ciudades de Amn, la plaga había contaminado las cosechas y los pobres campesinos solo procuraban buscar la manera de reutilizarlas, pues no podían permitirse perderla…
Ante la situación, y buscando una solución que acabara con los alimentos contaminados, los dos extraños habían sido enviados a Crimmor con una simple labor.
Una vez asegurada la zona las figuras convocan algunos feroces animales, con una única misión, mantener alejadas las posibles amenazas y alguna que otra mirada curiosa que pudiera delatarlos.
Cuando las figuras junto con sus animales ,casi llegaban a los cultivos , avistaron una banda de merodeadores drows, los encapuchados se miraron mutuamente, sabían que para comenzar su misión tendrían que eliminar cualquier contratiempo de forma rápido. Eran seis drows, armados con arcos y espadas envenenadas, sin más la figura de negro más delgada alzó un brazo al cielo y en segundos una lluvia de rayos golpeaba mortalmente a los malignos elfos, algunos caían malheridos y fue cuando la otra figura más gruesa y encorvada, agito su capa y de esta volaron un mar de espinas, arremetiendo contra ellos.
Pocos quedaron con vida, mas los fieros animales se hicieron cargo de ellos sin dificultad, así como de sus cuerpos.
Sin más preámbulos, una de las siluetas sacó una ampolla de entre sus negros ropajes y comenzó a derramarla sobre los cultivos, estos se tornaban llamas al entrar en contacto con el extraño líquido que a su vez bañaba la tierra y se filtraba a través de ella tornándola estéril, destruyendo todo organismo vivo y cualquier resquicio de la plaga.
Unas extrañas oraciones, y tal vez el estallar de la ampolla con el liquido restante, al arrojarla sobre la tierra, dieron paso a un rojizo fogonazo que acabo por consumir las llamas.
La extraña niebla formada por las cenizas hizo replantearse a la guardia el investigar la causa del destello, los animales se dispersaron y las figuras aprovecharon para “desaparecer” del lugar.
Aquella misma noche, escasas horas antes del alba, el rocío matutino ayudaba a que las cenizas se asentaran en la tierra.
Los dos extraños se presentan de nuevo con el objetivo de terminar lo que habían empezado… …aun quedaba por restablecer los cultivos y había que hacerlo antes de que alguien pudiera ver las tierras asoladas.
Sin más dilación comenzaron el ritual…
… el rocío se condensaba ayudando a la tierra a asimilar las cenizas de los campos asolados, que se tornaban de nuevo fértiles…
… mientras que de los cultivos más jóvenes, comenzaban a brotar fuertes y llenos de frutos.
Tras el ritual, los dos extraños abandonaban Crimmor cada uno por un camino diferente. Bolsa en mano, sacaban de ella puñados de semillas que iban arrojando a su paso sobre las renovadas tierras, de ellas nacían pequeños brotes, que en un futuro darían vida a nuevos frutos.
Para cuando los campesinos despertaran, apreciarían frutos sanos en los campos que antes eran inmaduros, y nuevos brotes en los campos que albergaban alimentos contaminados…
…ni siquiera se molestarían hacerse preguntas coherentes ante un suceso que, sin duda, les había beneficiado… ¿será obra de los dioses?
// Escena realizada y relatada junto con Desiderius.
La desdicha parecía cebarse con las ciudades de Amn, la plaga había contaminado las cosechas y los pobres campesinos solo procuraban buscar la manera de reutilizarlas, pues no podían permitirse perderla…
Ante la situación, y buscando una solución que acabara con los alimentos contaminados, los dos extraños habían sido enviados a Crimmor con una simple labor.
Una vez asegurada la zona las figuras convocan algunos feroces animales, con una única misión, mantener alejadas las posibles amenazas y alguna que otra mirada curiosa que pudiera delatarlos.
Cuando las figuras junto con sus animales ,casi llegaban a los cultivos , avistaron una banda de merodeadores drows, los encapuchados se miraron mutuamente, sabían que para comenzar su misión tendrían que eliminar cualquier contratiempo de forma rápido. Eran seis drows, armados con arcos y espadas envenenadas, sin más la figura de negro más delgada alzó un brazo al cielo y en segundos una lluvia de rayos golpeaba mortalmente a los malignos elfos, algunos caían malheridos y fue cuando la otra figura más gruesa y encorvada, agito su capa y de esta volaron un mar de espinas, arremetiendo contra ellos.
Pocos quedaron con vida, mas los fieros animales se hicieron cargo de ellos sin dificultad, así como de sus cuerpos.
Sin más preámbulos, una de las siluetas sacó una ampolla de entre sus negros ropajes y comenzó a derramarla sobre los cultivos, estos se tornaban llamas al entrar en contacto con el extraño líquido que a su vez bañaba la tierra y se filtraba a través de ella tornándola estéril, destruyendo todo organismo vivo y cualquier resquicio de la plaga.
Unas extrañas oraciones, y tal vez el estallar de la ampolla con el liquido restante, al arrojarla sobre la tierra, dieron paso a un rojizo fogonazo que acabo por consumir las llamas.
La extraña niebla formada por las cenizas hizo replantearse a la guardia el investigar la causa del destello, los animales se dispersaron y las figuras aprovecharon para “desaparecer” del lugar.
Aquella misma noche, escasas horas antes del alba, el rocío matutino ayudaba a que las cenizas se asentaran en la tierra.
Los dos extraños se presentan de nuevo con el objetivo de terminar lo que habían empezado… …aun quedaba por restablecer los cultivos y había que hacerlo antes de que alguien pudiera ver las tierras asoladas.
Sin más dilación comenzaron el ritual…
… el rocío se condensaba ayudando a la tierra a asimilar las cenizas de los campos asolados, que se tornaban de nuevo fértiles…
… mientras que de los cultivos más jóvenes, comenzaban a brotar fuertes y llenos de frutos.
Tras el ritual, los dos extraños abandonaban Crimmor cada uno por un camino diferente. Bolsa en mano, sacaban de ella puñados de semillas que iban arrojando a su paso sobre las renovadas tierras, de ellas nacían pequeños brotes, que en un futuro darían vida a nuevos frutos.
Para cuando los campesinos despertaran, apreciarían frutos sanos en los campos que antes eran inmaduros, y nuevos brotes en los campos que albergaban alimentos contaminados…
…ni siquiera se molestarían hacerse preguntas coherentes ante un suceso que, sin duda, les había beneficiado… ¿será obra de los dioses?
// Escena realizada y relatada junto con Desiderius.