La búsqueda de la sangre: El infinito mundo del saber perdido
Incontenible su ansiedad y sed de conocimiento no le había ofrecido tregua ni descanso alguno durante Dekhanas. Estaba completamente obsesionado con aquellas palabras que -en una lengua exótica aunque extrañamente familiar- velaban el contenido que su propia sangre auguraba. Aquel al que el tanto deseaba, ¡No! que... necesitaba dar significado. Por lo que, contando con el beneplácito de la gran Liche, se personó en la biblioteca inmortal de la Necropolis junto a algunos de sus discípulos e inmortales de "confianza". Dispuesto a explotar cada ínfima posibilidad de hallar una pista en los ajados y polvorientos tomos y pergaminos recopilados durante eras en aquel lugar de culto del saber impío.
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Buscamos el indice de la biblioteca. Necesitamos situarnos en lo que será una búsqueda intrincada, y temo nos sea arduo sin una guía* Tosca, su siseada expresión golpearía contra el Necropolita a cargo de la biblioteca. Exigiendo de él -y sin miramientos- su pronta asistencia en comanda dictatorial*
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Shhhhh...*Siseo, buscando en vano recuperar la quietud en sus dominios* El libro guía esta ahí, sobre el atril de la esquina. Investigad y documentaros... *Pusilánime, el necropolita se vería amedrentado por las imponentes figuras que, a tropel, interrumpieron en la sala * ( ¿Cuando fue la ultima vez que vía a tantos interesados en el saber de la biblioteca ...¡Con lo tranquilo que yo estaba!)
Sin otorgar mayor muestra de pleitesía o correspondencia, Sierpe se encañonó directamente hacía el indice señalado por el bibliotecario. Dispuesto a exprimir de él cada mínimo detalle que su investigación precisara repasaría con la punta de su falange, en un barrido deslizante de arriba a abajo, las diferentes lineas que enumeraban las dispares temáticas, autores, y saberes.
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(Sección de quimeras, no... sección de rituales, no... Sección de necromántica, no....Sección d-...¿Autoayuda? ¡PERO QUE DIABLOS!)* Al final, tras largo rato de búsqueda encontraría una sección que trataría sobre religiones asociadas a sierpes y dracónicos.* Bien tengo una pista: "Sección "F", estantes tres, cuatro y cinco". Ahora comienza el trabajo * No tardaría en estar deambulando por hileras de estantes colmados a rebosar de tomos hasta ubicar la citada sección * ¡Es aquí mismo! Busquemos juntos, hay mucho material que abarcar. Pues siglos de saber se acomodan en esta más que nutrida biblioteca, sin embargo nuestro tiempo es finito, así que habremos de ser eficientes. * Dibujaría un marco ilusorio con las garras de ambas extremidades en el aire, delimitando una cuadricula imaginaria en el espacio que evidenciaría el cerco físico en donde habrían de buscar*
En su registro el grupo tomaría algunos tomos fijándose a priori en sus títulos -asiéndolos o descartándolos- según encajaran en su criterio de búsqueda. Almacenando los seleccionados en una pila que paulatinamente iría creciendo, y a la cual después le dedicaría su debido tiempo de lectura y análisis. Siepre, sin embargo, acapararía libro tras libro en su portentoso regazo, contemplando –a falta de títulos en sus dorsos- ojo avizor y superficialmente su contenido al pasar las paginas caprichosamente, abandonandolos si estos no cumplieran sus elevadas expectativas.
-Uhm... este parece contener algunas lineas de interés *Tras finalmente la suerte sonreirle en su hacer, acabaría por pestañear perplejo. Pues habiendo dado de bruces con "algo" tras tanta infructuosidad, se volcaría en el acto a leer de lleno los párrafos y capítulos que albergaba, dejándose embriagar por las profanas paginas que el libro le ofertaba * ( Parece hablar de Tiamat... este símbolo es...¿Y un templo? Pero debe estar inconexo del presente, no logro descifrarlo correctamente )
Gracias a algunos de sus mas activos acompañantes, en quienes encontró telentos que el mismo no había cultivado, como la capacidad de descifrar escritos crípticos, lograron alcanzar a comprender que aquello que tenían entre manos eran
coordenadas; Que ocultas y cifradas en un viejo tomo, escondían posibles lugares mencionados leyendas arcaicas sobre de cultos dracónicos de Tiamat y sus asentamientos ya hace mucho olvidados. Quizás -si lo pensaba bien- no fueran a día de hoy mas que cenizas esparcidas en el viento, habiéndose borrado todo rastro de esas civilizaciones años ha, y con el paso de los siglos. Pero el discípulo negro no se permitiría abandonar esa pista, ni cualquier otra, sin antes agotarlas.
Así pues, interesado continuaría durante largas horas más, dejándose embelesar por aquellas lineas que –por fin- le ofrecían algo de esperanza. Los dioses sabían que no era un erudito, siquiera su inquieta naturaleza le permitía pasar demasiado tiempo sosegado; Pero en esta ocasión el contenido de la lectura era tal que su ser al completo fue absorbido por aquellos místicos párrafos que podrían -con suerte- desvelar la senda hacía su destino.
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Si, es una especie de localización... * Asevero, revisando con cuidado las coordenadas halladas, mientras tomaba notas anexas de las citas de aquel libro en un pergamino aparte para su posterior estudio* Necesitamos un punto de partida...¿Pero dónde? * Comentaba dándose cuenta de que faltaba una referencia, y los mapas actuales no terminaban de casar en modo alguno con las coordenadas que tenía*
Sería entonces cuando acudiría de nuevo al gran índice. Recopilando de entre sus viejas paginas todas aquellas secciones que pudiera relacionarse con las coordenadas: Lugares que pudieran ser el seno de leyendas, narrativas conocidas popularmente por su conexión con la estirpe, sus vástagos y/o mestizajes, cubiles de dragones conocidos, etc...
Y así tras encontrar sus referencias, ya frente a la sección "D" estantes seis y siete, tomaría uno a uno libros y pergaminos de lo mas dispares desechándolos por un lado y guardándolos por otro así estos le acercaran a sus pretensiones; tal y como acometieron en la anterior vez. No obstante Sierpe se sentía increpado por la frustrante e infructuosa búsqueda, su talante se iba retorciendo al paso de los minutos. Mas por suerte, una de sus alumnas, una Kobold, dedicó parte de su tiempo a regalar sus dotes bárdicas para amenizar la velada. Viendo, gracias a ello el discípulo negro como su animo turbulento y turbio se relajaba, al menos lo suficiente como para mantener su autocontrol intacto.
Sería entonces, bajo el influjo de la magia, cuando hallaría una segunda pista: Un ajado y polvoriento pergamino que pareciera haberse mantenido oculto entre dos tomos, olvidado y relegado a la inexistencia hasta aquel preciso momento en el que el destino tuvo a bien de ponerlo en sus garras. Expectante, y con sumo cuidado dada la finura del papel, asiría sus puntas con su dedos, tirando hasta desenrrollarlo. El contenido le deslumbro, pues aquel misterioso pergamino era en realidad una especie de
mapa extraño que .a la vista- resultaba difuso y difícil de comprender. Sin embargo, una pista era una pista, así que se la reservaría para más adelante
Tras ya demasiadas horas de estudio, revisar libros, ordenar contenidos, y lectura insulsa o carente de interés, algunos de los congregados menos afortunados en la investigación se fueros dispersando, mientras que otros -curiosos- se acercaban al ver el poco frecuente y prolongado ajetreo en la biblioteca inmortal. Sin embargo, Sierpe no tenia tiempo para invertir en prendas de cordialidad o saludos amenos; Pues aún –y en contra de su destructivo talante habitual- continuaría absorto y entregado en su labor de forma obsesiva; No siendo para él nada mas importante que aquello. Fue tal su entrega que no se percató de la marcha de varios de sus alumnos, siquiera de como estos trataban de interpelarle con preguntas, elevaban cuestiones relacionadas a la búsqueda o sencillamente cumplían al despedirse. Su mundo ahora era otro, estaba atrapado en el enmarañado de misterios que se trazaba en su mente, uniendo piezas inconexas recopiladas, y recopilando un sin fin de escritos distintos para apoyar su labor.
Volvería una última vez a retomar su investigación desde otra perspectiva, buscaría: Ruinas, templos, el casi extinto Aragrak, leyendas populares en las regiones cercanas, información sobre Falazure y cubiles... Todo lo que su mente fue capaz de hilar en este postrero intento para, ir poco a poco y de ser posible, estrechando el cerco tan amplio que manejaba.
Estaba airado, molesto y ofuscado, con su concentración irremediablemente dañada. Ya siendo estéril toda expresión artística por parte de la Kobold para calmarlo, Dedicaría miradas depredadoras y amenazante a todo aquel que se cruzaba en su camino. Pues al ser esta una actividad muy alejada de su belicosa y sanguinaria naturaleza, comenzaría a tomar de malas formas y con brusquedad los diversos documentos. Contagiándose a su comportamiento y maneras la tensión de su retorcida mente.
Pudo hallar pese a esto, documentos que contenía vitales datos sobre antiguos y lejanos asentamientos relacionados con las grandes Sierpes y
un cubil oculto, más databan de muchos años atrás, quizás demasiados como para serle de utilidad.
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* Tamborilearía inquieto con la punta de sus garras sobre las escamas de su antebrazo, emitiendo un sonido metálico e increpante in crescendo. Al tanto retomaría todo y cuanto había podido recopilar, cotejando entre si toda la información infructuosamente* Veamos... tengo coordenadas que no sé situar... una especie de mapa que me resulta imposible de discernir... y a lo que mas puedo aferrarme, la posible cueva de un dragón de unos cientos de años de antiguedad... ¿¡Qué he de hacer con toda esta marabunta de datos!?* En sus labios se reprimiría una mueca de disgusto, sintiendo ya sobre sus hombros el peso del cansancio y la decepción. Con la mente agotada y casi sin ánimos siquieras para alegrarse de sus avances*
No tardó en verse forzado a aceptar la verdad. No tenia un patrón de búsqueda para las coordenadas, sino que iba dando palos de ciego movido por el ansia. Poco más le podían ofrecer unos libros que en su mayoría versaban de trivialidades ajenas al tema que abordaba, o divagaban en conceptos metafísicos demasiado complejos para él. Así que reconoció a regañadientes que no le quedaba mas remedio que hacer una pausa en la sesión, sopesar con calma sus restantes opciones y organizar lo poco obtenido durante la intensa jornada.
Sin embargo, y aunque se concediera merecido descanso, aquella letanía oscura no cesaba en su cabeza, y se repetía con insistencia una y otra vez...
Despiertalo ...
Despiertalo...
Aun está dormido... el titan negro... aletargado en tu sangre...
Busca al patriarca...
Offtopic :
Gracias a Dm Noctis y a todos los asistentes.