MotiSJL
Minsorrano sin caminos
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- 8/4/26
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Hola.
Soy Kennan.
Hoy quiero escribir algo diferente. Sin contar misiones ni hablar de rituales malignos ni de cuántas veces caí ni de discursos que nadie escuchó. Solo escribir.
El Padre Ossian me enseñó muchas cosas. A pelear. A levantarme cuando caigo. A mirar el amanecer y entender que cada día es nuevo. A callarme cuando levanta la mano que eso fue lo más difícil.
Pero hay cosas que el Padre Ossian no me enseñó. Cosas que uno aprende solo. En el momento equivocado. Sin avisar.
Había una chica.
No voy a contar mucho porque hay cosas que son de uno y no de todo el mundo. Solo voy a decir que me pareció extraordinaria desde el primer momento. De las personas que entran en un sitio y uno nota que han entrado. De las que miran fijo sin miedo a nada.
Y yo pensé que algo que pasó entre nosotros significaba algo.
No significaba nada. Solo fue diversión. Para ella. Que está en su derecho y no le guardo rencor. De verdad que no.
Pero dolió igual.
Cuando me despedí de ella no supe qué decir. Que es raro en mí porque yo siempre digo algo aunque no sepa qué. Pero esta vez no.
Miré al cielo.
Y dije que parecía que iba a llover.
No llovía.
Lathander dice que cada amanecer es un nuevo comienzo. Que la luz vuelve siempre. Que después de la noche más larga sale el sol igual que salió el día anterior y el anterior a ese.
Esta noche me lo creo menos que otras noches.
Mañana igual me lo creo más. Eso espero.
No sé por qué escribo esto donde lo puede leer cualquiera. Igual porque necesitaba escribirlo en algún sitio. Igual porque el Padre Ossian decía que las cosas escritas pesan menos que las guardadas dentro. Igual porque soy Kennan y hago las cosas sin pensar demasiado y esta vez no es diferente.
El caso es que aquí está.
Mañana saldré antes del amanecer como siempre. Miraré al este como siempre. Esperaré a que salga el sol como siempre.
Soy Kennan.
Hoy quiero escribir algo diferente. Sin contar misiones ni hablar de rituales malignos ni de cuántas veces caí ni de discursos que nadie escuchó. Solo escribir.
El Padre Ossian me enseñó muchas cosas. A pelear. A levantarme cuando caigo. A mirar el amanecer y entender que cada día es nuevo. A callarme cuando levanta la mano que eso fue lo más difícil.
Pero hay cosas que el Padre Ossian no me enseñó. Cosas que uno aprende solo. En el momento equivocado. Sin avisar.
Había una chica.
No voy a contar mucho porque hay cosas que son de uno y no de todo el mundo. Solo voy a decir que me pareció extraordinaria desde el primer momento. De las personas que entran en un sitio y uno nota que han entrado. De las que miran fijo sin miedo a nada.
Y yo pensé que algo que pasó entre nosotros significaba algo.
No significaba nada. Solo fue diversión. Para ella. Que está en su derecho y no le guardo rencor. De verdad que no.
Pero dolió igual.
Cuando me despedí de ella no supe qué decir. Que es raro en mí porque yo siempre digo algo aunque no sepa qué. Pero esta vez no.
Miré al cielo.
Y dije que parecía que iba a llover.
No llovía.
Lathander dice que cada amanecer es un nuevo comienzo. Que la luz vuelve siempre. Que después de la noche más larga sale el sol igual que salió el día anterior y el anterior a ese.
Esta noche me lo creo menos que otras noches.
Mañana igual me lo creo más. Eso espero.
No sé por qué escribo esto donde lo puede leer cualquiera. Igual porque necesitaba escribirlo en algún sitio. Igual porque el Padre Ossian decía que las cosas escritas pesan menos que las guardadas dentro. Igual porque soy Kennan y hago las cosas sin pensar demasiado y esta vez no es diferente.
El caso es que aquí está.
Mañana saldré antes del amanecer como siempre. Miraré al este como siempre. Esperaré a que salga el sol como siempre.