Novedades

Grupo de terapia para Licántropos

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Índice, presentación y más, del Grupo de terapia para licántropos.

Próximamente.
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-001a.png


Me fijé en una mujer, me llamaron la atención sus orejas apenas puntiagudas, se llamaba Casia Solarys, quién se encontraba fuera de la posada de los llanos de Athkatla, que estaba con otros aventureros, quienes conversaban sobre antiguas órdenes de caballería. Sin interés en dicha información, decidimos marchar ambos de paseo, a un lugar sin rumbo fijo en apariencia. Al vernos libres de tanta charla mundana, le propuse continuar el paseo hacia el bosque, para explorar un saliente elevado, cercano a unas ruinas que descubrí hará ya tiempo.

El camino estuvo libre de peligros inmediatos, exceptuando la presencia agazapada de unos conejos que, según los rumores exagerados de marineros del puerto de Athkatla, custodian la zona en manadas. Una vez cerca de nuestro destino, y tras varios usos de nuestros poderes, logramos ascender hasta la cúspide de un saliente elevado, un santuario aislado que ofrece unas vistas imponentes bajo el amparo de la noche.

Aprovechando la quietud de las alturas, mantuvimos una larga conversación donde mi desconfianza natural me obligó a medir cada palabra. Ella me habló con devoción de sus dones innatos como elegida del Sol, mientras yo esquivaba sus preguntas directas sobre mis creencias respondiendo con evasivas sobre la oscuridad.
​
Licantropos-001c.png

Con el propósito de eliminar sus sospechas, decidí retirar mi "protección", "mi privacidad", que eran en esta ocasión, mi sombrero y el grueso paño. Dejé que mis facciones quedaran expuestas ante ella por primera vez, un gesto, una muestra de confianza, le pedí entonces que guardase en absoluto secreto todo lo que le había revelado, una delicada prueba de fe.

Al notar mi incomodidad con su intensa luminiscencia y tras confirmar que mi aversión a la luz es personal, y no siendo un ser de la noche, Casia se atenuó por respeto.

Abordamos los recientes ataques de licántropos en el norte, la detallé que las criaturas que nos asaltaron eran dos licántropos en pleno estado de frenesí. Uno de ellos, claramente el alfa de la manada, destacaba por un pelaje completamente blanco y una agilidad sobrehumana. El segundo era una bestia de menor envergadura y pelaje oscuro. Ambos se movían al acecho y mostraban una rabia interna incontrolable que los empujaba a cazar, comunicándose únicamente mediante gruñidos salvajes mientras arañaban el suelo de forma amenazante.

Ella mostró una compasión, una muestra de fe inquebrantable, al sugerir que incluso esos monstruos merecían una segunda oportunidad para abrazar la luz o ser purificados. Al ver su determinación, no pude si no, aprovechar la ocasión para recabar información sobre las maldiciones.

Con la intención de tantear el alcance de sus dones divinos y comprobar si era capaz de revertir una maldición de tal calibre, la consulté si se podría experimentar con los hombres-rata de las alcantarillas de Athkatla o Crimmor, ya que podría ser, que sufrieran una situación similar.

Creo que fui demasiado directo, ya que me pareció que se horrorizó por la mera idea de capturar seres para experimentar y admitiendo sus limitaciones al no ser una sacerdotisa formal, rechazó la propuesta alegando que su labor era salvar vidas y no hacer ensayos con otros seres.

No obstante, admitió que otras órdenes poseían escritos al respecto. Le planteé una futura reunión con el sacerdote Alexander, para que usara su estatus en la Orden y nos guiara a través de la biblioteca en busca de tomos sobre maldiciones.

Ya, con algo más de información, volveríamos a retomar la conversación, y ver las posibilidades de hacer algo por aquellos hombres-rata, en un lugar controlado, antes de aventurarnos en los frondosos y peligrosos bosques, con los hombres-lobo.

Con las primeras luces del alba amenazando con despojar el velo a la noche, dimos por concluido el encuentro. Me recoloqué el grueso manto y ajusté minuciosamente el sombrero para evitar que los primeros rayos del sol me dieran directamente en mi rostro, emprendí el regreso en solitario hacia los Llanos, tras constatar que ella partió sin problema, por sus medios divinos.​
 
Última edición:

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-002.png


Encontrándome en el campamento de los llanos de Athkatla, mantuve una breve charla con Casia (Solarys) sobre los extraños peligros de la zona, bromeando sobre una supuesta emboscada de conejos. Mi desconfianza y la incomodidad hacia la intensa luz que emanaba de su collar me obligaron a mantener una distancia prudencial en todo momento.

Poco después, se nos unió el mercenario Liam (Draevar), quien con una familiaridad que me resultó sospechosa, se interesó por la total regeneración de mi brazo, cuando le hablaba del buen hacer de la Sacerdotisa Ronny, igualmente llamativa, fue la complicidad entre la muchacha y Liam.

La llegada simultánea de la Detective De Vaelmonte y el Sacerdote Alexander hizo que aprovechase la ocasión, y viendo que Casia estaba por retirarse a descansar, tomé la iniciativa y les propuse formalmente organizar una investigación conjunta. Mi intención inicial era acudir a la Biblioteca que custodian los fieles en el templo de Oghma para estudiar la posibilidad de revertir y curar la maldición de la licantropía. Samira, mostrando su habitual perspicacia juguetona, cuestionó mi repentino cambio de rumbo, al recordar que antes pretendía cazarlos en solitario, pero aceptó cooperar sugiriendo que también deberíamos consultar los archivos selunitas.

Para avanzar en el proyecto, les expuse con cautela que necesitaríamos un sujeto vivo, planteando la captura de alguno de los hombres-rata que habitan en las alcantarillas de Athkatla o Crimmor.

La conversación, sin embargo, comenzó a diluirse rápidamente cuando varias mujeres, llegaron al campamento e interrumpieron la conversación, con una absurda disputa de malentendidos, a cada cual mayor, por unos ramos de flores. Al ver que el asunto se desviaba por completo hacia el salseo, y que Alexander intentaba huir "tácticamente" del embrollo femenino, decidí apartarme y retirarme del campamento en absoluto silencio.

Antes de perder de vista el lugar, Samira me llamó a viva voz para coordinar nuestro encuentro formal. Midiendo mis palabras con el habitual cuidado, le aseguré que me presentaría al día siguiente en su despacho, ignorando sus evasivas sobre una nota misteriosa que le ocupaba la tarde.

Una vez fuera, me acomodé a la sombra de la posada La Luz de Alandor, cubriéndome el rostro con el sombrero y extendiendo las piernas, en una descansada pose.

Tras un corto rato de paz y tranquilidad, pasaron unos conocidos que se dirigían a una clase improvisada por la Maestra Comstock en la Arcanum Schola. Pese a la insistencia de Alexander por tomar apuntes para mí y las invitaciones de Samira, decliné asistir al no encontrar motivos válidos para unirme a ellos, despidiéndome cordialmente antes de que mis asuntos me reclamaran.​
 
Última edición:

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-003.png

Me encontraba en la posada El Regalo del Mar, situada en el Distrito Portuario de la ciudad de Athkatla, pedí una bebida en la barra mientras esperaba a la Detective De Vaelmonte. Al ver la masa viscosa a la que llamaban licor, decidí apoyar el codo en la barra y mantenerlo en la mano, al estilo "amniano" (español de cubata).

Al escuchar su característico taconeo, cruzamos "cordiales" formalidades antes de que me guiara hacia el interior de su despacho privado, un espacio que lograba camuflar la peste del puerto gracias al aroma del incienso.

Permanecí de pie para evitar demoras innecesarias, la expuse con claridad el propósito de la cita, proponer una investigación sobre una cura para la licantropía. Samira, buena conocedora de la región, sugirió ampliar las investigaciones solicitando acceso a la Casa de la Luna y se ofreció a aportar la posesión de un mapa del alcantarillado, recomendando además contar con el apoyo de una renombrada alquimista experta en belladona.

Cuando la conversación derivó hacia el coste de sus servicios, pretendió asumir los gastos en favor del bien común. Mi natural aversión a quedar en deuda me impulsó a rechazar tal trato, proponiéndole a cambio saldar el valor de su tiempo a cambio de información. Ante su curiosidad por mi tendencia a evitarla durante las últimas decanas, aclaré que no se debían a su persona, sino a mi malestar por ciertas "aglomeraciones" concretas y los malentendidos ajenos que suelen rodearla constantemente.

Cuando la mencioné las supuestas propuestas de compromiso que la rodeaban, provocaron que la Detective negara de forma tajante poseer pretendiente alguno o haber experimentado siquiera un romance en su vida. Abandonamos el caótico despacho juntos, en dirección a los archiconocidos llanos.​
 
Última edición:

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-004.png

Acompañé a la sacerdotisa Ronny cuando guiaba a un par de enanos hacia el banco de la ciudad de Athkatla. Me obligaban a moverme a una distancia prudencial de ellos para esquivar, tanto la molesta luz de sus antorchas como las de los farolillos del camino. Tras dejarlos a las puertas del distrito, preferí regresar a los llanos, y aguardar sumido en mis pensamientos.

La calma duró poco cuando una gélida brisa comenzó a agitar mis ropajes, sintiendo una presencia que no podía detectar. Me alejé de las puertas de la ciudad, para contar con los poderes de mi patrón, para igualar las condiciones. No sirvió de nada. Liam acabó por salir de entre las sombras de la noche, orgulloso. Como posible enemigo, debía tomar nota de sus habilidades.

Trató de justificar su sigilosa aproximación aludiendo las habilidades mostradas durante nuestra pasada búsqueda de reliquias, pero mantuve un tono cortante y distante, recordándole que en estos días, nunca se sabía qué peligros acechaban desde el fondo de la propia oscuridad.

Al preguntar sobre el estado de mi brazo, no pude más que confirmarle nuevamente, que me encontraba recuperado gracias a los cuidados de la sacerdotisa Ronny. No era la primera vez que preguntaba, con desagrado, esperaba que no fuera uno de esos rituales de cortejo humano, y me pidiera un trío con su pareja y él.

Acepté seguirle a un lugar más tranquilo, ya que parecía querer hablar en privado. Me llevó a una posición elevada y apartada de los farolillos públicos para continuar la conversación con mayor privacidad. Fue allí donde la verdadera razón de su interés salió a la luz, buscaba información sobre los licántropos que merodean la región, motivado por la cuantiosa suma de monedas que ofrecen por sus cabezas.

Le sugerí con desgana que tratase el asunto con su pareja, ya que ella sostiene la firme creencia de encontrar una cura que evite la matanza de las criaturas. Se mostró visiblemente escéptico y me presionó para que hablara en su lugar, advirtiéndome además que la Guardiana Loreliel es la mayor experta en la materia y que, si se trata de licántropos de nacimiento, cualquier intento de sanación sería completamente inútil. A pesar de su escepticismo, le aclaré de forma escueta que nuestros planes inmediatos consisten en examinar la biblioteca de la Orden de Oghma junto al sacerdote Alexander para sopesar todas las opciones posibles.

Antes de despedirse con una sutil advertencia sobre la rapidez con la que sus cazadores resolvían los encargos, e insistió con sorna en que no mordía y que estaba dispuesto a ofrecer su ayuda. La luz del amanecer empezaba a hacer acto de presencia, obligándome a reajustar instintivamente el grueso paño que me protegía, era hora de regresar a la protección de la oscuridad.​
 
Última edición:

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-005.png

Mantuve un breve encuentro en los caminos de la ciudad con Alaric y un peculiar gnomo artífice recién llegado llamado Bimblin. La conversación transcurrió entre las excentricidades y maliciosos comentarios de una tiefling desconocida, los debates sobre las ventajas legales de la Arcanum Schola y la longevidad de las razas arcanas. Tras chascar los dedos para mostrar la naturaleza de mi poder mediante una sutil chispa azulada, el gnomo dedujo mi condición de "pactante". Me fui despidiendo de mis compañeros para acudir a una reunión (debía seguir indagando sobre las maldiciones de los licántropos, y me habían recomendado varias personas, que acudiera a la Iglesia de la luna), momento en el cual, la maestra De Vaelmonte apareció disculpándose por haber confundido la agenda de la tutoría.

Pagué el transporte pertinente y las tasas abusivas exigidas para continuar mi viaje hacia el asentamiento de Náshkel. El tintineo de las monedas me recordó el desinterés que me produce el oro amniano frente a la verdadera riqueza del Arte, pero aún era un novato controlando todo el poder que me había sido concedido.

Al llegar a la taberna local, la Luz del Norte, localicé a la oráculo Gwenaelle, quien revisaba concienzudamente un cuaderno repleto de anotaciones en una mesa apartada. Me aproximé con cautela, portando en mi mano una carta sellada por la Iglesia de Selûne para iniciar el intercambio formal.

Acepté el té caliente optando por dejar que se templara en la taza, manteniendo mi habitual reserva ante las atenciones de los extraños y no queriendo mostrar mi rostro tan pronto.

Gwenaelle me recibió de manera afable, explicando con tono pausado que la alcaldía de Náshkel requería de patrullas en el Camino de la Luna y la colina de los escarabajos para frenar el hostigamiento que sufrían las caravanas comerciales. Cuando mencionó que la recompensa consistía en una cuantiosa suma de dánters que el propio alcalde sufragaría, la rechacé, el oro no poseía tanto valor en esta ocasión. Negocié hacia el verdadero interés que me habían llevado hasta allí, el acceso sin restricciones a los escritos privados de su biblioteca y la obtención de información veraz sobre maldiciones y licantropía, un asunto en el que la clériga Casia había mostrado suma preocupación y del que yo tenía un interés personal.

La oráculo asintió con una mirada comprensiva, elogiando mi disposición a priorizar el conocimiento y el bienestar ajeno. Me aseguró que la orden facilitaría los textos solicitados, evitando tener una carga de deuda, solicité acceder a ellos, una vez que les hiciese llegar informes sobre el estado del camino y las criaturas que lo acechaban.

Antes de dar por concluido el encuentro, Gwenaelle extrajo un delicado estuche que contenía una varita engarzada y me la ofreció a modo de obsequio o adelanto. Nuevamente, no deseaba contraer deudas ni lazos que pudiesen comprometerme, rehusé el presente, acordé igualmente, que tras el informe, volveríamos a hablar del regalo.

Bajo el amparo de la noche, el regreso por los senderos boscosos se vio interrumpido por el violento asalto de un grupo de bandidos y otros seres que aguardaban emboscados en la penumbra. Obligado a defenderme, fui consciente de que el trabajo, iba a ser más peligroso de lo que pensaba, reajusté mis ropajes y regresé hacia la seguridad de Athkatla.​
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-006.png

El camino de los llanos era un hervidero de aventureros, el murmullo de los preparativos de una boda inminente era la comidilla del día, cuando un viajero se aproximó solicitando la atención de la guardia de la ciudad.

La urgencia de la pregunta, era por la presencia de dos sigilosos licántropos hambrientos de sangre que acechaban en la espesura del bosque cercano.

Con la perspectiva de dar caza a estas bestias, parte del grupo, al que yo acompañé, acudió al lugar, motivado por el deseo de vengar un violento ataque que había ocurrido días atrás y del que apenas lograron salir con vida.

La incursión, sin embargo, se transformó en un absoluto y ridículo desastre debido a la inmensidad de la noche y a la preocupante falta de un guía preciso, pues el elfo que conocía el rastro original no se encontraba con nosotros.

En lugar de dar con el paradero de los hombres lobo, la partida de caza fue algo accidentada y totalmente desorientada. Conscientes de que las bestias no iban a mostrarse ante un grupo tan numeroso y ruidoso, asumimos el fracaso.

Decidimos retirarnos del interior del bosque y regresar a la seguridad de la ciudad. Entre risas pedían mantener la desastrosa expedición como un secreto compartido.​
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-007.png

A mi regreso a los llanos, me encontré con Alexander en la luz de Alandor, mientras debatíamos sobre la necesidad de adiestrarnos mejor del ataque de los licántropos, llegó un grupo de aventureros, en el que se encontraba la sacerdotisa Niam, me dirigí a ella, para hablar en privado. Quería que examinase la gravedad del mordisco en mi brazo.

Desenrollé los gruesos paños para mostrarle las desgarradas marcas del colmillo del licántropo que aún desprendían el olor de la belladona. Ella retiró las vendas con sumo cuidado y advirtió que la carne ya cicatrizaba de forma defectuosa. Para evitar que quedase marca perenne, debía reabrir la herida. A cambio de su ayuda, debía ponerme en contacto con el Padre Cars, como pago.

No dirigimos al hospicio, donde se preparó para atenderme y limpiar los restos de suciedad o astillas con tenazas. Ante la perspectiva del tormento físico, acepté el amargor de los opiáceos que ofreció para amortiguar el dolor.

La hora siguiente se convirtió en una dolorosa experiencia de carne expuesta y paños ensangrentados, mitigado a duras penas por el sedante mientras ella raspaba el tejido muerto. Apenas alcancé a balbucear protestas por sus analogías sobre amputaciones. El letargo del opio nubló mis sentidos por completo. Me recosté cansado en la silla de dolor. Todo ya había terminado, y tras hacer alarde de sus habilidades curativas, me acomodó una manta antes de recoger sus herramientas y dejarme descansar en la penumbra.​
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-008a.png


Informe al Templo de Selûne de Náshkel​

Dama Gwenaëlle,

Cumplo con mi parte del trato tras recorrer los senderos de la Carretera Mordida que me indicaste, un trayecto que se vuelve bastante empinado y molesto a medida que se interna hacia Náshkel.

Como ya os sugerí, mi intención no es hacer de vigilante ni usurpar el oficio de la guardia, pero las circunstancias nos obligaron a abrirnos paso por la fuerza una vez que cruzamos el río bajo las órdenes del barquero, debido a que los caminos estaban infestados de salteadores y criaturas que no tenían la menor intención de retirarse de los caminos.

La marcha se vio interrumpida por una emboscada de trasgos que se habían apostado en un saliente boscoso. Entre ellos había dos arqueros y cuatro chamanes que intentaban protegerse con sus rezos y sortilegios mientras nos hostigaban. Por suerte, el grupo que venía conmigo reaccionó rápido.
​
Licantropos-008b.png

Poco después, la carretera nos volvió a poner a prueba al verse bloqueada por un grupo numeroso de hombres lagarto y fauna adiestrada que vigilaba los desfiladeros. Aprovecharon un saliente natural desde el que podrían atacar a incautos viajeros. Pudimos limpiar el saliente, pero el resto de criaturas huyeron.

La resistencia de estos seres nos obligó, a enfrentarnos nuevamente a ellos, se habían reagrupado antes de llegar a Náshkel, en un último intento de mermar nuestras fuerzas.

Descansamos donde pudimos en la villa antes de volver a retomar el camino de vuelta. Los supervivientes, habían llamado a refuerzos, en las mismas posiciones que encontramos a la ida, los volvimos a encontrarnos a la vuelta, pero en mayor número.

Eliminamos a cinco jefes, cuatro clérigo escamoso, seis druidas, cuatro hostigadores, veintiún guerreros, siete lobos más, cuatro serpientes y varios trasgos.

Calculo que las caravanas comerciales podrán respirar tranquilas y transitar sin contratiempos durante una temporada, pues el golpe que han recibido ha sido severo. Aun así, esto no durará para siempre, los pocos supervivientes que lograron escabullirse terminaran reagrupándose más adelante en las zonas altas de la montaña.

Una vez terminada la expedición, hablé con los presentes, todos hemos aceptado que cualquier posible recompensa económica, si la hubiera, que tuviera pensada para esta patrulla os sea entregada directamente para vuestro hospicio.

El grupo estaba compuesto, aparte de por mí, por Alexander Engendiel, Alaric Thorne, Brog Escudo Quebrado, Thandrin BatleHammer, Volgrath PropiaSenda y Vudash Neirkulash.

Cumplida mi palabra, espero que me facilitéis el acceso a vuestras colecciones documentales, y cualquier otra información sobre las maldiciones.

M.​
 
Última edición:

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-009.png

Fui directo a tomar el carruaje, temía perder su salida, como acabó ocurriendo. Esperando al siguiente, Alaric llegaba al campamento, hablamos sobre los actuales rumores sobre vampiros, decidimos ir hacia el Cementerio a investigar.

Durante el camino, Alaric me preguntó si las selunitas habían accedido finalmente a ayudar a Casia con el asunto de los licántropos, admití que apenas había entregado el informe pertinente.

Al hablar de ella, del peligro que acecha en las sombras del bosque, y la falta de noticias claras, temimos de que Casia hubiera caído víctima de los licántropos, quizás con la sospecha de que las bestias la hubiesen secuestrado en sus incursiones o que le hubiese ocurrido algo todavía peor.

Hablamos entonces, sobre el licántropo albino que rondaba por los bosques y la astucia de estas criaturas nacidas con la maldición, cuya inteligencia les permitía controlar sus instintos y emplear objetos mágicos a diferencia de los infectados comunes.

De vuelta tras la ronda en el cementerio, al no encontrar entre los nomuertos, ninguno que pudiera ser un vampiros, aprovechamos el momento de descanso para debatir sobre cómo los arcanos se veían minusvalorados y limitados en estas tierras debido al abuso de varitas y pergaminos por parte de aventureros novatos y veteranos, lo que restaba valor al verdadero Arte.

Al cabo de un rato, nos despedimos, y me dirigí de camino hacia caravasar, era un viaje largo, pero había oído que habían repuesto mercancias.​
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
Licantropos-001.png


Informe al Templo de Selûne de Náshkel​

Dama Gwenaëlle,

Registro el informe de los acontecimientos acaecidos en la Carretera Mordida.

Nos encontrarnos con un par de guías kobolds que necesitaban ayuda respecto una amenaza sobre orcos, cerca de la Carretera Mordida. Iniciamos el trayecto pagando el pasaje desde Athkatla hacia Crimmor.

Una vez que tomamos rumbo hacia el Este desde la ruta comercial, el camino fue pesado y largo. No era nuestra intención usurpar las funciones de la guardia ni hacernos vigilantes de los caminos, pero las circunstancias nos obligaron a abrirnos paso por la fuerza una vez que cruzamos el río.

La carretera estaba nuevamente llena de salteadores y el primer gran contratiempo lo sufrimos al vernos emboscados por un grupo de bandidos que se apostaron en un saliente natural boscoso para atacar a viajeros incautos.

Poco después, nos adentrarnos en territorio orco y nos encaminamos directamente hacia la entrada de una cueva, la cual utilizaban estas criaturas como base de operaciones y refugio para planificar sus incursiones contra la villa de Náskhel.

Nos enfrentamos inicialmente a una pequeña resistencia de la horda. El combate en el interior de la cueva se volvió caótico y sangriento cuando varios chamanes orcos y brujos de la montaña nos hostigaron. La violencia de los ataques aumentaba según nos íbamos internando cada vez más.

Finalmente, tras una encarnizada lucha descabezamos el liderazgo de la Horda Negra, a pesar de ello, quedaba un remanente, que nos acosaba según nos retirábamos al exterior.

El recuento total de bajas en las filas enemigas ascendió a cinco jefes, diez brujos, cuatro hostigadores, veintiún guerreros, siete lobos adiestrados.

Calculo que, tras este severo golpe, las caravanas comerciales podrán transitar tranquilas durante una larga temporada. Aun así, la paz no durará para siempre, de entre los pocos supervivientes podrían resaltar algún que otro, para tomar el liderazgo.

M.​
 

Txapelman

Jugador de fichas de rol
Registrado
1/1/26
Mensajes
388
20260901192419-1.jpg

Me encontré con Barabas en los llanos mientras buscaba a su perro, Zula. A quién encontramos mendigando pan por el hospicio.

Aproveché para comentarle mi reciente y fallida expedición en solitario a la infraoscuridad, donde un gigantesco gusano de colmillos descomunales volvió a malograr la misión que me había encomendado Doyle.

Nos dirigimos al Campamento de Aventureros de los llanos, y al poco se nos unió el Arthal. Pese a las advertencias de Arthal sobre las extrañas pociones y sus efectos impredecibles, Barabas decidió beber el contenido de una pócima desconocida.

Ni qué decir, que el resultado fue desastroso, el elíxir casi lo mata dejándole con apenas un suspiro de vida, provocando que vomitara sobre los pantalones del elfo.

Tras recuperarse del percance y charlar sobre los habituales rumores de asesinatos y misiones fallidas, el viejo me propuso dar un paseo por el río hacia uno de sus lugares favoritos en todo Amn, una humilde y apartada cabaña en ruinas junto a un lago tranquilo, ideal para establecer un refugio de cazadores o una sede para su nuevo grupo.

Mientras explorábamos los alrededores y despejábamos el camino de algunas arañas y trasgos, nos encontramos con un imponente lobo albino, sabiendo su buena mano con los animales, le dejé que hiciera buenas migas con este.​
 
Última edición:
Arriba