Novedades

Hein Vess

Vashan

Cuenta secreta de Kronos
Registrado
26/6/06
Mensajes
34
Edad
43
¿Que puede llevar a una persona a caminos oscuros o a caer en el abismo?. ¿Poder? ¿Ambición?. En la mayoria de los casos puede que sea así, el mal se alimenta de si mismo dicen, y toda alma es propensa a la corrupcion. Pero no, no siempre es así, a veces, en contadas ocasiones, simplemente; Le ocurren cosas malas a gente buena.
Algo asi podría aplicarse a quien nos ocupa ahora; Hein Vess.

Hein Vess, era un hombre enjuto, calvo y poca cosa fisicamente, segundo hijo de una familia de comerciantes en Aguas Profundas. Especialmente dedicado a las finanzas puesto que le encantaban los numeros, entró a formar parte rapidamente del negocio familiar.
Con su hermano mayor dilapidando la fortuna de la familia en alcohol y mujeres, pronto sus padres dedicaron toda su atencion al hijo mas responsable y prometedor, Hein.

Procurandole los mejores estudios y llevandolo a cada una de las reuniones de negocios. Tambien se ocuparon de casarle con una de las mas prometedoras hijas de un comerciante de Calimshan.
En lo que al principio parece que fué un matrimonio de conveniencia, pronto surgió la chispa del amor, Hein y Ada, tuevieron una pequeña de cabellos rizados; Elisa.

Finalmente, Hein Vess hizo el negocio familiar suyo propio. Sedas Vess era uno de los establecimientos mas prosperos de la ciudad. Todos los vecinos de la zona conocian a la familia Vess, incluso la pequeña Elisa que correteaba por la tienda, puesto que ya habia cumplido siete años.

Pero como os comenté al principio, esta no es una historia feliz. Bien entrado el año, una plaga azotó la parte este de la ciudad, se dice que la trajeron los extranjeros del sur, pero nunca se supo.

Ada enfermó gravemente, y entre fiebres falleció de una forma espantosa, Vess quedó destrozado. Gastó gran parte de su fortuna en intentar curarla y nada pudo hacer. Elisa también cayó enferma.
Desolado, preveyendo lo que el futuro deparaba a su hija,empezó a frecuentar los locales que su hermano había visitado años atras, buscando consuelo en el alcohol.

En uno de esos antros encontró un anciano de dientes podridos que le aseguró que la respuestas a todos sus problemas se encontraba en un libro que el poseía, y que sería suyo por diez mil monedas de oro. Desesperado Hein accedió y compró el tomo.

El tomo hablaba de artes prohibidas, capaz de devolver a la vida a un fallecido. Pasó una semana leyendolo casi sin pegar ojo en esa noches, pues, su hija empeoraba con el tiempo. Entonces llegó la noche en que no pudo esperar mas, su hija expiraria pronto.

Se armó con los escasos conocimientos que habia adquirido y se propuso a intentar devolver a la vida a su amada antes de que su hija se viera en la misma situacion.
Abrió el tomo en el jardin de su mansion, pues allí habia enterrado a su esposa, la plaga atacó virulentamente y se habia cobrado muchas victimas, los sacerdotes de Kelenvor no daban abasto, cada uno tenia que ocuparse de sus muertos. Pronunció torpemente las antiguas y arcanas palabras de su libro, la tierra frente a el enpezó a removerse. ¿Habia funcionado?.
Del suelo brotó una macabra copia de lo que había sido Ada, su cuerpo descompuesto se movía entre estertores. Fué demasiado para la mente del pobre Hein, que cayó inconsciente a una zanja de su jardin.

Se despertó con un grito que le desgarró el alma, trepó torpemente por el fango de la zanja hasta la casa. Habia dejado la puerta que comunicaba con el jardin abierta. El suelo de la sala estaba llena de barro como si algo se hubiera arrastrado por la mansion.
Cuando subió la escalera, llegó al cuarto donde Elisa yacia con fiebre.El ser que habia sido Ada se encontraba sobre su hija devorandola avidamente.
Palido y on tembloroso pulso, Hein agarró un candelabro de plata y tragó saliva.

A la mañana siguiente, habia vuelto a enterrar a su esposa, y envuelto cuidadosamente los restos de su hija en unas sabanas.
Indagó por la ciudad sobre el viejo de dientes podridos y alguien le comentó que habia marchado hacia Azthakla, La ciudad de la moneda.

Hein vendió su negocio, y pagó a un clerigo para que con sus plegarias conservara el cuerpo de Elisa. Marcharia hacia la ciudad de la moneda, a buscar respuestas, había hecho algo mal, seguiria leyendo el libro y buscaria ayuda. Tenía que haber una forma de devolver a su hija a la vida.
 

Conectados

Arriba