suliban
Enano con acento ruso
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- 11/12/07
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Gerlad tomaba unas copas en la grúa torcida junto con unos nuevos conocidos que charlaban despreocupados de distintos temas.
En eso que un tema llamo su atención, alguien dijo “yo conocí un vampiro”. Gerald sonrió y dijo:
-de verdad? Conociste uno?
-si, de verdad! – dijo envalentado el hombre
-yo también – dijo Gerald – queréis que os cuente lo que me conto mientras charlábamos en una taberna?
Los presentes le miraron incrédulo y asintieron al tiempo que Gerald se acomodaba
-prestad atención, así sabréis a que hoz enfrentáis cuando te encuentras un vampiro de verdad………..
helada Pasión
La noche era fría. Caminaba por las calles de puerta del oeste buscando un sitio resguardado para dormir. La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, haciendo parecer que la poca gente que andaba por las calles no estuviera caminando, sino volando.
Me recosté sobre un montón de paja en un callejón esperando que no me encontrara ningún ladrón de mala muerte e intentando consolar el sueño.
La noche estaba ya en su cumbre, no se escuchaba nada más que algún ladrido y algunas cosas arrastradas por el viento. A punto de conseguir dormirme estaba cuando algo llamo mi atención. Gire la cabeza y vi a una mujer de inmensa belleza; joven y de cabellos brillantes color del cobre, sus labios carnosos susurraban palabras que no llegaba a entender y su pálida y delicada piel parecía moverse con el viento mientras se acercaba hasta donde estaba un servidor.
Hice un ademan a ponerme en pie y por primera vez mi boca no encontraba las palabras para dirigirme a la dama. Esta se adelanto y poso un dedo sobre mis labios, un dedo suave, de piel delicada y de un frio semejante al del rocío de la madrugada. Sus ojos negros se posaron en los míos y sentí como si la conociera de toda la vida
Dejo caer su vestido y me beso. Mi alma se unió con la suya y me entregue en cuerpo y espíritu a esa desconocida.
Sus manos se enredaron entre las mías acariciando mis cabellos, me llevaba al más allá y me traía, que palpitar dentro de mi sentía cada vez que me empujaba al lado más oscuro de la pasión que me brindaba ¿quién era ella?, no sabía, solo sentía que su alma era fría pero ese día llena de calor pues mas excitación nunca había sentido y no existía. Desnudo entre sus manos me llevó hasta su sueño quien de escombros vestía pero lleno de lujuria se veía, no recuerdo su rostro pero su mirada me enloquecía.
Después de hacerme el amor se dirigió a mi cuello, pensé que la pasión seguiría, me dejé llevar para que siguieran mis fantasías, pero su propósito fue otro y hasta la otra vida me llevo junto a ella, ahora navego en un mar de antaño rodeado de criaturas extrañas que ahora son mi familia, pero nada me importa porque aquella es el dueño de mi vida, aquella que me hizo suyo por primera vez y me resucitó en un mundo lleno de hipocresía, aquella que acarició mi cuerpo y me hizo sentir la vida y la muerte en un solo amanecer, ese ángel de túnica negra y labios palpitantes. Sé que en mi ya no hay vida, pero ella para mi sigue siendo la vida que me arrebató y me entregó otra que yo inconsciente pedía.
fin.
En eso que un tema llamo su atención, alguien dijo “yo conocí un vampiro”. Gerald sonrió y dijo:
-de verdad? Conociste uno?
-si, de verdad! – dijo envalentado el hombre
-yo también – dijo Gerald – queréis que os cuente lo que me conto mientras charlábamos en una taberna?
Los presentes le miraron incrédulo y asintieron al tiempo que Gerald se acomodaba
-prestad atención, así sabréis a que hoz enfrentáis cuando te encuentras un vampiro de verdad………..
helada Pasión
La noche era fría. Caminaba por las calles de puerta del oeste buscando un sitio resguardado para dormir. La niebla cubría el suelo hasta las rodillas, haciendo parecer que la poca gente que andaba por las calles no estuviera caminando, sino volando.
Me recosté sobre un montón de paja en un callejón esperando que no me encontrara ningún ladrón de mala muerte e intentando consolar el sueño.
La noche estaba ya en su cumbre, no se escuchaba nada más que algún ladrido y algunas cosas arrastradas por el viento. A punto de conseguir dormirme estaba cuando algo llamo mi atención. Gire la cabeza y vi a una mujer de inmensa belleza; joven y de cabellos brillantes color del cobre, sus labios carnosos susurraban palabras que no llegaba a entender y su pálida y delicada piel parecía moverse con el viento mientras se acercaba hasta donde estaba un servidor.
Hice un ademan a ponerme en pie y por primera vez mi boca no encontraba las palabras para dirigirme a la dama. Esta se adelanto y poso un dedo sobre mis labios, un dedo suave, de piel delicada y de un frio semejante al del rocío de la madrugada. Sus ojos negros se posaron en los míos y sentí como si la conociera de toda la vida
Dejo caer su vestido y me beso. Mi alma se unió con la suya y me entregue en cuerpo y espíritu a esa desconocida.
Sus manos se enredaron entre las mías acariciando mis cabellos, me llevaba al más allá y me traía, que palpitar dentro de mi sentía cada vez que me empujaba al lado más oscuro de la pasión que me brindaba ¿quién era ella?, no sabía, solo sentía que su alma era fría pero ese día llena de calor pues mas excitación nunca había sentido y no existía. Desnudo entre sus manos me llevó hasta su sueño quien de escombros vestía pero lleno de lujuria se veía, no recuerdo su rostro pero su mirada me enloquecía.
Después de hacerme el amor se dirigió a mi cuello, pensé que la pasión seguiría, me dejé llevar para que siguieran mis fantasías, pero su propósito fue otro y hasta la otra vida me llevo junto a ella, ahora navego en un mar de antaño rodeado de criaturas extrañas que ahora son mi familia, pero nada me importa porque aquella es el dueño de mi vida, aquella que me hizo suyo por primera vez y me resucitó en un mundo lleno de hipocresía, aquella que acarició mi cuerpo y me hizo sentir la vida y la muerte en un solo amanecer, ese ángel de túnica negra y labios palpitantes. Sé que en mi ya no hay vida, pero ella para mi sigue siendo la vida que me arrebató y me entregó otra que yo inconsciente pedía.
fin.