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Historia: Ceremonia de Iniciación.

suri88

Lican gato mamadísimo
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Después de tener una conversación con el Mago Thayino Obra, este le informa sobre la existencia de La Orden del Guantelete y le ofrece contactar con algún caballero de dicha entidad para solicitarle información y la posibilidad de unirse a ellos. El caballero Sir Kalev Guardatormenta recibe un aviso por parte del señor Obara (de cuya identidad y la de los magos Thayinos, Keldreon no conoce en un principio). Algún tiempo más tarde, Keldreon y Sir Kalev se encuentran en los llanos, y se reconocen según las descripciones físicas de ambos. Se saludan formalmente y se le ofrece una audiencia en el castillo sede de la Orden del Guantelete. En un principio, se le explica el funcionamiento interno sobre los distintos cargos y jerarquía, desde el iniciado escudero hasta el Gran Maestre. También se le enseñan las instalaciones del lugar y se le avisa sobre la futura ceremonia de iniciación pasados unos días para poder prepararle el evento de iniciación como escudero, habiendo elegido previamente a qué caballero quedaría a su cargo. Keldreon elige al caballero Kalev para ser su escudero.

Al pasar los días necesarios para preparar el evento oficialmente, recibe una misiva a su lugar de residencia (La Luz del Álandor) en la cual se redacta que todo está provisto. Con la mayor brevedad de tiempo posible se dirige al castillo de la Orden para presentarse ante Sir Kalev GuardaTormenta con la misma carta de presentación con la que fue enviada para informar de la solicitud de entrevista a la posada donde reside. Al llegar a la sede principal de la organización, para su exaltada sorpresa, había una multitud de ordenados, hermanos y hermanas que lo estaban esperando y preparados para que comenzase la ceremonia. Un pasillo de personas que había formado desde la entrada a la sede hasta el altar del salón principal, invitaban a caminar en dirección directa al altar. No obstante, el Caballero Sir Kalev le avisó de que guardase unos instantes cuando estaba llegando casi al final del pasillo de personas. Keldreon se mantuvo firme y en silencio aguardando el aviso para poder continuar hacia el altar. Por tanto, fue avisado con un gesto firme pero tranquilo por parte de Sir Kalev, indicándole que podía continuar hasta el final para postrarse arrodillado. Por el derecho del Caballero, puso la espada posándola una vez en cada uno de sus hombros, mientras recitaba los juramentos que debía cumplir en su nueva vida y para con sus hermanos y hermanas. Así pues le fue explicando los tres pilares en los que se posan los valores principales que debía cumplir sin excepción alguna. El primero de ellos, tener asumida la responsabilidad de comprender que el mal no solo ha de combatirse con acero, sino que a veces hay que emplear la fe tanto para enfrentarse como proteger a otros ante el mal en sí mismo. El segundo, le fue explicado que ante los conflictos armados o problemas diplomáticos por todo Faerun, siempre se debía actuar con valor y heroicidad protegiendo al necesitado. Por último, el tercer pilar consta, según le iba explicando Sir Kalev, de castigar al mal siempre que fuese posible aprovechando la mínima oportunidad para no dejar escapar al culpable y que este quedase impune. Además, también se le especifica que solo deben castigarse las malas acciones y no los malos pensamientos. Al terminar, las palabras que le dedicó el Caballero de la Orden fueron "Levántate ahora y álzate como nuevo escudero de la Orden del Guantelete"

Una vez los pilares fueron impartidos y que Keldreon juró cumplir uno por uno, la multitud aplaudía y vitoreaba con emociones compartidas por el nuevo escudero y sus compañeros que le daban la bienvenida como uno más. Como fase final de la ceremonia de iniciación, cuando la gente volvía a sus quehaceres y el evento se diese por finalizado, todavía tenía que hacer dos cosas antes de ser oficialmente el escudero de Sir Kalev GuardaTormenta y portar el uniforme oficial. La noche siguiente la pasó en total vigilia en los salones del castillo orando a Tyr para que le diese la fuerza para ejercer la justicia y castigar al culpable, así como combatir el mal. Su concentración fue máxima e ininterrumpida hasta el alba, cuando los primeros rayos de sol asomaban por las vidrieras y ventanas. Terminó sus plegarias para efectuar su último asunto. En una bañera que había en unas de las habitaciones se dio un baño con agua bendita y perfumes de extractos florales, para pedir la expiación de todos sus pecados, incluso los que cometió sin ser plenamente consciente. Al terminar de bañarse se secó y preparó para ponerse el uniforme oficial de escudero de la Orden del Guantelete y representarlos activamente allá donde sus pasos le llevasen.
 
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