Zenji
Orco del Desolado
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Nelindra miraba a la anciana mientras iba despachando a un cliente tras otro, en busca de sanación, ya fuera un dolor de muelas, o un corazón roto por un amante caprichoso, la vieja anciana siempre tenía todo lo que necesitaban los lugareños, en una pequeña choza al sur de Purskul.
La anciana, desdentada y con una peculiar verruga en su nariz, correspondía al arquetipo de una bruja propiamente dicho, lo que casi nadie sabía, es que también había era una devota madre y una maga un tanto peculiar, graduada en la mismísima Arcanum Scholla hace numerosos años, de hecho tantos, que hasta su nombre se había desgastado de sus viejos libros.
Nelindra iba devorando con avidez los conocimientos sobre plantas que la anciana le mostraba, pero no sería hasta que cumpliesela edad de 19 años, que comenzó a ser instruida en algunos trucos básicos sobre magia y conocimientos generales sobre la mente humana, como bien le decía la anciana:
- Anciana: el vulgo es temeroso, y ese temor es el que usan los señores en su contra para mantenerlos controlados, nosotros si bien no ejercemos control sobre ellos *dijo mientras removía un caldero* debemos comprender sus miedos, para explotarlos en nuestro beneficio.
Nelindra, se acomodo junto a ella con sus libros mientras observaba a la anciana, tranquila y serena observándola, mientras la escuchaba:
- Anciana: MI niña *mientras hacía una pausa leve, y tomaba algo de aire* Amm es un lugar peligroso para cualquier arcano *dijo posando su huesuda mano sobre la cabellera de la muchacha, mientras la miraba con ternura* a menudo te dirán bruja, abominación o cosas peores *mientras le mostraba su desdentada sonrisa*
La muchacha curiosa como era, fue aprendiendo de las enseñanzas de la anciana, mientras día a día iba atendiendo los entresijos de a las plantas y remedios caseros, además de una peculiar forma de cocinar, de la cual no vamos a entrar a mencionarla.
Cuando hubo alcanzado los 22 años, la anciana miró a la muchacha, sabiendo que su tiempo se agotaba, como a toda criatura de mujer, y por eso, la envió a vender remedios a algunos festivales donde ir trabando conocimiento del mundo exterior, y prepararse para continuar sus estudios en el Arcanum Scholla.
Ella acabó acostumbrándose a llevar una vieja baraja de Talis guardada en su zurrón que un día encontró entre los cachivaches de la anciana, y comenzó a echar las cartas para ir sacando dinero y poder así divertirse en las festividades de los distintos pueblos, lo malo era lo que venía después, ya que los días posteriores a las fiestas las jóvenes mancebas acudían como locas con la conciencia avergonzada y las faldas nuevamente subidas, en busca de raíces para evitar traer sus vástagos al mundo, y de este modo fue cogiendo los pocos conocimientos que le iban faltando del mundo, mientras usaba sus habilidades y su ingenio, para ganar el dinero necesario con el que inscribirse en el Arcanum.
Y es así, como a los 24 años se dirigió hacia Athkatla, solo con una bolsa, unas pocas monedas, una viaja baraja de talis, el bastón de la anciana, y su propio ingenio por compañía.
Y es por ello, que cuando Noelanie Koe, le preguntó a que se dedicaba, esta muchacha pudo mirarla simple, clara y altiva, y le dijo.
- Nelindra: yo *se quedo observándola en silencio, estudiando sus reacciones como le enseñó la anciana* yo soy una Bruja Noelani.
La anciana, desdentada y con una peculiar verruga en su nariz, correspondía al arquetipo de una bruja propiamente dicho, lo que casi nadie sabía, es que también había era una devota madre y una maga un tanto peculiar, graduada en la mismísima Arcanum Scholla hace numerosos años, de hecho tantos, que hasta su nombre se había desgastado de sus viejos libros.
Nelindra iba devorando con avidez los conocimientos sobre plantas que la anciana le mostraba, pero no sería hasta que cumpliesela edad de 19 años, que comenzó a ser instruida en algunos trucos básicos sobre magia y conocimientos generales sobre la mente humana, como bien le decía la anciana:
- Anciana: el vulgo es temeroso, y ese temor es el que usan los señores en su contra para mantenerlos controlados, nosotros si bien no ejercemos control sobre ellos *dijo mientras removía un caldero* debemos comprender sus miedos, para explotarlos en nuestro beneficio.
Nelindra, se acomodo junto a ella con sus libros mientras observaba a la anciana, tranquila y serena observándola, mientras la escuchaba:
- Anciana: MI niña *mientras hacía una pausa leve, y tomaba algo de aire* Amm es un lugar peligroso para cualquier arcano *dijo posando su huesuda mano sobre la cabellera de la muchacha, mientras la miraba con ternura* a menudo te dirán bruja, abominación o cosas peores *mientras le mostraba su desdentada sonrisa*
La muchacha curiosa como era, fue aprendiendo de las enseñanzas de la anciana, mientras día a día iba atendiendo los entresijos de a las plantas y remedios caseros, además de una peculiar forma de cocinar, de la cual no vamos a entrar a mencionarla.
Cuando hubo alcanzado los 22 años, la anciana miró a la muchacha, sabiendo que su tiempo se agotaba, como a toda criatura de mujer, y por eso, la envió a vender remedios a algunos festivales donde ir trabando conocimiento del mundo exterior, y prepararse para continuar sus estudios en el Arcanum Scholla.
Ella acabó acostumbrándose a llevar una vieja baraja de Talis guardada en su zurrón que un día encontró entre los cachivaches de la anciana, y comenzó a echar las cartas para ir sacando dinero y poder así divertirse en las festividades de los distintos pueblos, lo malo era lo que venía después, ya que los días posteriores a las fiestas las jóvenes mancebas acudían como locas con la conciencia avergonzada y las faldas nuevamente subidas, en busca de raíces para evitar traer sus vástagos al mundo, y de este modo fue cogiendo los pocos conocimientos que le iban faltando del mundo, mientras usaba sus habilidades y su ingenio, para ganar el dinero necesario con el que inscribirse en el Arcanum.
Y es así, como a los 24 años se dirigió hacia Athkatla, solo con una bolsa, unas pocas monedas, una viaja baraja de talis, el bastón de la anciana, y su propio ingenio por compañía.
Y es por ello, que cuando Noelanie Koe, le preguntó a que se dedicaba, esta muchacha pudo mirarla simple, clara y altiva, y le dijo.
- Nelindra: yo *se quedo observándola en silencio, estudiando sus reacciones como le enseñó la anciana* yo soy una Bruja Noelani.