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Hunk 'Espinas'

-Hellfish-

Enano con acento ruso
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17/9/10
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Nombre: Hunk 'Espinas'

Cuenta: Nebur666

-Sexo: Masculino

-Raza: Humano

-Edad: 23 años

-Altura: 1,78 metros.

-Peso: 74 kilogramos

-Lugar de nacimiento: Bassara, ciudad de un reino lejano.


Descripción física

Cabello de color marrón así como sus ojos. Ni grande ni pequeño, de apariencia ágil. Sus vestimentas son grises y suele ir encapuchado.


Historia



Una sombra en la oscuridad se movía por encima de los amontonados tejados de la ciudad, tal y como su padre le había enseñado.

Este sería el décimo robo en lo que iba de trimestre, y seria el último.

Detuvo su carrera al ver su objetivo, la ventana del despacho del gobernador de la ciudad, Hawkins. Siempre la dejaba abierta las calurosas noches de verano mientras trabajaba malversando las cuentas sobre las arcas de la ciudad.

Subió al edificio con cierta dificultad, y una vez allí descolgó la cuerda que llevaba en la mochila. Y comenzó a descender. Al llegar a la altura del marco de la ventana respiró hondo y se balanceo sobre la cuerda, entrando con inercia en la estancia y rodando por el suelo, la enorme alfombra del gobernador ahogo el sonido del aterrizaje.

Busco por toda la estancia la figura del gobernador, pero allí no había nadie, y algo le daba mala espina, había planeado el golpe a las cuentas corruptas de Hawkins durante meses.
Dio un repaso a las estanterías, y los aparadores, y al llegar a la mesa, hallo lo que buscaba, la caja fuerte.


Y un crujido inundo el silencio, era la vieja puerta de entrada al despacho.


La adrenalina le inundó y buscó refugio tras la enorme butaca, detrás de la mesa central. El gobernador entró, y no entró solo.

Escucho atentamente, y no eran guardias, la voz femenina y sugerente se oía mas cerca que las voces de los soldados, la guardia personal debía haberse quedado vigilando la puerta. El gobernador cayo sobre su butaca, y la joven comenzó a hacer aquello por lo que le habían pagado.



Desde detrás de la butaca, Hunk pensaba el curso de acción a seguir, tenía al gobernador y a la chica de rodillas sobre el, quería ese dinero e iba a ser suyo. Saco sus cuchillos, y no para algo demasiado noble.

Uno de ellos, el de la mano izquierda se clavo en el cuello de la chica, y el otro acabo cerca del cuello del gobernador Hawkins.

-Y ahora gobernador, va a abrir lentamente la caja fuerte. Usted quiere vivir y yo el contenido de esa cosa, todos contentos.

El gobernador asintió, nervioso. Se había meado encima.


Abrió la caja fuerte y Hunk cogió su contenido, dos bolsas del tamaño de su mano repletas de oro y un anillo. Bingo, pensó él. Pero la cosa se complico, el gobernador comenzó a dar patadas a la mesa, armando ruido y alertando a la guardia.

Los dos soldados, gigantes como menhires irrumpieron en la sala, con sus lanzas en mano. Hunk estaba entre la espada y la pared, no podía dejar que se acercasen a el, asíque soltó a Hawkins, saco dos pequeños puñales y los lanzo contra sus gargantas descubiertas.

El gobernador escapaba corriendo por el pasillo que conducía al despacho, corría y corría mientras gritaba. Algo se deslizó por el aire a toda velocidad y acabo atravesándole el cuello, desde la nuca hasta la nuez. Un virote.

Hunk tiró la ballesta y corrió hacia la ventana, había armado tanto ruido que el revuelo dentro del palacete se oía mientras escalaba por la cuerda hacia el tejado. Estaba en un serio problema, se le había ido todo el asunto de las manos.
Llego al tejado del palacete, y corrió por encima de todos los demás, hasta llegar a su casa.

-Padre, no ha salido como esperábamos

El padre, con la calma que le caracterizaba le entregó un papel.

-Ten hijo, he preparado esto por si ocurría algo así, siempre hay que preparar alternativas, no lo olvides. Ahora coge lo que necesites y huye hacia el puerto, mañana al amanecer sale un navío hacia aguas extranjeras, el capitán es simpatizante de nuestra familia, el te ayudara. Corre.


Abrazo a su hijo en lo que seria la última vez que lo haría.


-Estoy orgulloso de ti.


Hunk volvió a subir a los tejados, era el sitio mas rápido y el mas seguro. Recorrió así la distancia hacia el puerto y vio que los guardias habían bloqueado el paso hacia las amarraderas.

-Piensa Hunk, piensa.

Se detuvo a pensar ese pequeño instante hasta que le vino a la mente los alcantarillados de la ciudad…..y allí acabo. Los alcantarillados daban a parar al mar, y no dudo ni un instante en meterse en ellos.
Cruzo los túneles que los componían, con ese hedor fuerte, casi insoportable; y al final se escabullo por un barrote roto en la cuadricula de hierro que cerraba la salida.

Nadó despacio para no despertar la atención de los guardias y llego hasta la proa del barco, allí le esperaba el capitán.
Sin decir nada, tendió una cuerda para que Hunk subiera. Una vez arriba lo condujo hasta su camarote.

-Así que ha salido mal todo el plan.
-Así es Harold, tuve que tomar medidas drásticas para no acabar en la horca. Aquí tienes, te vendrá bien en tierras extranjeras, es mi agradecimiento por tu favor.

Le entrego una de las bolsas de oro a Harold, el capitán del barco. Y se escondió bajo unos tablones de su camarote, allí pasaría la noche hasta que se encontraran en alta mar, donde podría salir con tranquilidad.

- ¿A donde nos dirigimos, Harold?
- A Athkatla, la ciudad de la moneda.
- Interesante, muy interesante….


Y Harold cerró el escondrijo con el tablón de madera. El barco partió.
 

-Hellfish-

Enano con acento ruso
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Hunk baja del barco y observa a su alrededor, es el ambito perfecto para el, nadie le conoce y puede empezar de cero.

Tras pulular unos dias por la ciudad de la moneda se le acerca una mujer que se presenta como Felicia; un hombre la acompaña, Tobias, lo confunden con alguien que se anuncia en el tablon de anuncios buscando trabajo.

Le ofrece una expedicion a una cueva cercana donde dicen que se esconden goblins, Hunk acepta, y parten hacia la cueva.


La limpian de alimañas y Hunk se reparte el botin con quienes le acompañan.


Felicia y Tobias son las primeras personas con quien tiene contacto.
 
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