Por los llanos vagaba, con melodías en el andar,
cuando un grupo formado me invitó a patrullar.
Misog, el mago tuerto, fumaba su puro,
Baldrak, feroz como un dragón y duro cuan muro.
Selise, de Selûne campeona, acompañó para velar,
y Numina, la hin, cuya magia hace temblar.
Solair, el guerrero del alba brillante,
Zilvra, la drow, con sable desafiante.
Anyae, maga de azul y cabellos de fuego,
Benedictus, el monje, en silencioso ruego.
Sariel, sacerdotisa de la luna brillante,
todos reunidos, con una misión por delante.
Nos dirigíamos al puerto, por el camposanto a cruzar,
pero en su interior, zombis debimos enfrentar.
El aire oscuro, mal en cada rincón,
hasta que un insepulto llamó nuestra atención.
“Siervo del Señor de la Muerte soy, atado a este lugar,
mi amuleto perdido me impide descansar.”
Escuchamos sus palabras con precaución y pesar,
yo temeroso observaba, sin atreverme a hablar.
Zilvra, con piedad, su mano extendió,
mas el ser la maldijo, y en la tristeza la hundió.
Anyae y Solair la alejaron de inmediato,
despertando a la drow de aquel trance ingrato.
El grupo decidió buscar el objeto,
bajamos a la tumba, en un susurro secreto.
Allí, visiones de muerte llenaron la estancia,
mas pronto entendimos que era solo una falacia.
Encontramos el amuleto que el ser reclamaba,
y al devolverlo, al más allá tornaba.
Luego el grupo se dividió, cada quien su rumbo tomó.
Baldrak, Misog, Anyae, Zilvra y yo, partimos sin mayor dilación,
partimos hacia Imnescar, sin saber la razón,
mas en el Borrachín nos reunimos con expectación.
Entre las sombras, un tiefling apareció,
Azrael se llamaba, su intención aclaró.
Demandaba información, y como pago pedía,
el mono del Acero Argenteo, con cierta ironía.
Misog y los demás negaron con firmeza,
y el tiefling, enfadado, se desvaneció con presteza.
En el Borrachín, discutimos sobre los males crecientes,
del Trío de Muertos, con adeptos emergentes.
Refugiados de Elturel y Puerta de Baldur llegaban,
y de como la Guardia de la Moneda los acomodaban.
Así, en medio de tantas preocupaciones,
nos sumimos en debates y hondas reflexiones. |