Con la oportuna ayuda de las bardos Madeleine y Astrid, Nyxaria usó sus habilidades para subir de nuevo al barco y usar la magia residual del cristal roto para intentar localizar los pedazos que habían caído durante el accidente aéreo. Después, mientras descansaba de la ardua tarea, intentó descifrar, junto a ellas y los zhayinos, el origen del extraño símbolo que portaban los broches de los atacantes.
Detectar magia
Estudio del broche
Nyxaria, al invocar su conjuro de
Detección de Magia, sintió una intensa presencia mágica emanando desde unas ruinas cercanas, los restos de lo que parecía ser un antiguo templo olvidado. La energía fluctuaba con un brillo etéreo, aunque más allá de su resplandor, su visión no podía penetrar los misterios que ocultaba. Aun así, la fuerza arcana que residía en su interior era innegable, despertando en ella una profunda curiosidad por descubrir qué secretos albergaba aquel lugar.
Estudio del Broche:
El Culto de la Llama Eterna
El símbolo de este culto está estrechamente ligado a la
Llama Eterna, una de las sectas nacidas tras la
Conjunción de las Esferas. Se ha propagado a lo largo y ancho de
Faerûn, creciendo en número gracias a pequeños grupos de fanáticos devotos de su causa.
Los seguidores del culto de la Llama Eterna veneran el fuego en su faceta más destructiva. Ven en las llamas la herramienta definitiva para erradicar la "corrupción" de la civilización y la naturaleza, extendiendo su devastación a través de
erupciones volcánicas, incendios, olas de calor y sequías, con el objetivo de reducir todo a un desierto de ceniza y brasas gobernado únicamente por el fuego.
Los cultistas creen que el mundo y todos sus habitantes son
defectuosos e impuros, y por ello consideran su sagrado deber
"purificar" todo cuanto les rodea hasta convertirlo en cenizas humeantes.
La Llama Eterna ejerce una poderosa atracción sobre aquellos que
buscan la destrucción en su forma más pura. No es raro que las criaturas elementales del fuego sean seducidas por esta filosofía radical, e incluso monstruos de fuego sin inteligencia sienten el ansia de devastación que arde en los corazones de los cultistas, considerándolos
aliados y siervos del fuego eterno.
Además, los seguidores de este culto rechazan la magia tradicional canalizada a través de la
Urdimbre, despreciando a
Mystra y a aquellos que siguen sus preceptos. Para ellos, la única magia verdadera es la
magia primordial, la fuerza indómita que existía antes de que los dioses impusieran su control sobre el tejido de la realidad.
El Signo de la Llama Eterna
El símbolo del culto representa un
brasero con forma de cuenco, con una llama ardiendo en su interior. Sus seguidores utilizan un gesto ritual para identificarse entre ellos:
mantienen una mano en un puño, con la palma hacia arriba, y colocan la otra sobre el puño, como si cubrieran el brasero, pero permitiendo que el fuego siga ardiendo.
Los miembros del culto pueden ser reconocidos también por las
cicatrices de quemaduras que marcan sus cuerpos, símbolos de su devoción y sacrificio a la Llama Eterna.