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Ixonimen: El Dragon Místico.

Lysabeth

Copia de fichas de Kronos
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Las Pesadillas se hacen realidad

Permanecía tranquila sentada en mi sofá en aquella biblioteca provisional del Templo dentro del Cuartel de los Leones Blancos, seguía leyendo libros y reordenándolos en las estanterías según las cualidades e información de estos, de vez en cuando alzaba la mirada para dejar esta posada sobre los objetos mágicos que en todos estos años habíamos conseguido recopilar, no quería que todo quedara en el olvido, tenia aun en mente, un sueño, aquel día tan lejano en el que el Templo estaría totalmente alzado con sus muros acristalados y sus salas repletas de conocimiento, arcanos entrando y saliendo rezando a sus dioses y buscando guías en su camino, todo tan idílico. Finalmente volví a abrir los ojos y a dejar mi mente nuevamente posada en aquella sala cuando de repente una presentimiento atravesó mi pecho como si de un rayo se tratara, dejándome entumecida contra el sofá.

- Diosa!... – cierra los ojos arraigando una de sus manos al pecho para terminar abriéndolos rápidamente –

Un presentimiento mas, no era eso, llevaba viviendo pesadillas, visiones y sueños durante muchas semanas, presagios del futuro que se estaban haciendo realidad sin poder evitarlo, extendí una serie de pergaminos y conjuros, y comente a enviar mensajes mágicos a todos los allegados, había llegado el día y la hora en el que todo se decidiría, había dado comienzo tan rápido, tan inesperadamente, temía no poder hacer nada por solucionarlo, eran tantas las vivencias y problemas que habíamos ido solucionando, que habían echo cernir las sombras en Edive, pero esta vez la mayor de todas se había cumplido, la diosa lo había querido así, y no podía apenas respirar con normalidad pensando que el estaba defendiendo el lugar con todas sus fuerzas, haciendo tiempo para que llegáramos.

- ¡León!.. ¡ha llegado el día!.. ¡Ha llegado! – Aporrea la habitación del archimago abriéndola, el estaba allí como siempre estudiando sus escritos en el escritorio, pero esta vez se levanto rápidamente, no necesitaba mas palabras de la Sacerdotisa, siempre manteniendo la calma y esa seguridad, salio de la habitación sin mediar palabra con ella y se dispuso a organizar a todo el que estuviera disponible –

Estire mi túnica y comencé a colocarme la armadura rápidamente apoyada en una roca junto a Lady Ifalna, ambas mirábamos la columnas de humo alzarse en el cielo con cierta mirada de preocupación, profecía de Selunê se iba a cumplir, y eso hacia que ambas se estremecieran y su piel se volviera de punta, estiraba de las correas de la armadura con fuerza alzando el gesto de vez en cuando viendo como poco a poco iban acudiendo los presentes, a la par que inhalaba aire poco a poco intentando mantener la calma, muchas son las pruebas que tienen que superar una sacerdotisa ante su diosa, pero esta requería mantenerse a una altura que quizás Lysebeth no sepa contemplar. Y Allí comenzaban a llegar por un lado los Leones Blancos y los arcanos mas próximos a Minsorran, podía ver a Med Fedgard salir de su casa, un regalo de León en su boda, acompañada de Aiala, parecía que ambos acudirían a mi llamada, eso decía mucho que decir de ellos, pero no tenia mas tiempo que una simple mirada a sus ojos y un silencio para dedicarles, poco mas podía expresar en esa situación mientras poco a poco llegaba Clara por un lado siempre retraída por la presencia de León, se coloco a mi lado y simplemente la sonreí, una sonrisa falsa solamente pude reflejar, intentando inspirarle calma y paciencia para alzar poco a poco la mirada a la entrada de Minsorran y comenzar a ver llegar al resto de personas, miembros de la Arcanum Scholla, tras todo lo pasado y todo lo vivido allí estaban, eso me enorgullecía demasiado, la hermandad era férrea y las palabras de Padre Nathan me hacían recobrar la fe y las fuerzas un poco mas, mientras miraba a Elizenda unos segundos con añoranza, siempre una sonrisa en sus labios sin saber lo que ocurría, para después dejar mi mirada clavada en Kayleena y Xanos que se aproximaban en la lejanía, me sentía muy culpable porque hoy era el día en el que Xanos iba a ser liberado de su sombra, iba a faltar a mi palabra, había surgido un imprevisto que se escapaba de mis manos, y todo ello recaía en mi mirada, mi mirada culpable a los ojos de los maestros de la Arcanum a los cuales prometí.

- ¿Qué ocurre Lysebeth?, Buenos días, Suave Brisa, Bienhallados la multitud de saludos y de preguntas inundaban a la Sacerdotisa poco a poco en su mente, no sabia que responder, tampoco quería decirles que era simplemente un presentimiento importunándoles de sus tareas -

- Ifalna ha llegado el día susurra a la Sacerdotisa mientras todos miran y preguntan y conversan tranquilamente desconocedores de lo que ocurre –

- Haz lo que debes hacer, no dejes que las visiones se hagan realidad hija posando una de sus manos en el hombro de la joven la cual miraba hacia Edive con preocupación –

Columnas de humo comenzaron a alzarse llamando la atención de todos los presentes, allí se podía ver al joven Likazu que llegaba a lo lejos, también me llamo la atención ver aquel Paladín llamado Kheynan que conversaba con Dainan sobre que posiciones tomar si ocurría algo, discutiendo aspectos militares que se escapaban a mi entender, al menos en esos momentos no tenia tiempo para ello, simplemente estaba totalmente bloqueada y no sabia que decir, sentía la presencia de Fenia a mi lado, eso me reconfortaba, últimamente se había convertido en una gran amiga, solo soy una persona que necesita descargar sus preocupaciones como todos, ella se había convertido quizás en la primera amiga que sabia escucharme dejando de lado el trabajo y la fe, obviando las preocupaciones, sentía la falta de Desur ese día, el siempre dijo que estaría a mi lado, no se lo puedo echar en cara, todo fue tan repentino, simplemente, le quería allí y no estaba, apreté mis manos un poco mas en mi pecho y a lo lejos vi aquella sombra, de aquella mujer, Muriel Arnes, que luchaba a mi lado por el Templo y que de un día para otro ha dejado todo a un lado, mucho trabajo, muchas preocupaciones, todos tenemos prioridades, el templo de Mystra no es una de ellas, y sin mas deje mi mirada caer al suelo recordando tantas y tantas cosas, Ada de Sal, Eluryan, tantas y tantas personas que no estaban en este día, escuchaba las voces de todos los arcanos y guerreros conversar, solo hacían eco un poco mas en mi mente, de lado a lado, rebotaban sus palabras pero no permanecían quietas en ningún lugar, León comenzó a organizar a todos en grupos, dividiéndolos en combatientes de cuerpo a cuerpo, sacerdotes o finalmente arcanos, abriendo un portal junto al Golem de Hierro que nos llevo instantáneamente a las puertas de Edive.

¡Diosa¡ - Exclamo la Sacerdotisa al ver el estado de la ciudad, sumamente preocupada y asustada, se estremeció súbitamente mientras su mirada se deslizaba directamente al Templo de Mystra –


- Gran parte de edive esta destrozada, sobre ella dos sombras pugnan frenéticamente... una de ellas en un gran dragón verde y la otra un dragón alargado de color azul oscuro.... sus propias sombras hacen del día la noche, todo esta repleto de cadáveres, pero el templo se mantiene en gran parte intacto...quizás se pueda salvar algo de el –

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- mirando hacia el frente de repente ve dos sombras enormes en el suelo y cuando alza la vista observa el espectáculo- MIRAD!!! -señala hacia arriba Kheynan que llevaba la avanzadilla de los guerreros de Minsorran –

Apenas podía mirar al cielo, lánguida lagrimas recorrían mi rostro viendo a tantas personas muertas en tierra, mercenarios por todos lados, Leones Blancos, todo en llamas que consumían poco a poco las rocas y edificios de la ciudad en llamas, las piernas me flaquearon unos instantes para terminar viendo lo que en el cielo se debatía, Ixonimen por primera vez, un hermoso dragón azulado estirado cual serpiente, no parecía ser el, era todo tan real pero a la vez tan, tan irreal… aquel dragón con el que había compartido tantos días, tantas horas hablando en el templo y divagando sobre temas infinitos, tanto tiempo juntos, nos conocíamos el uno al otro como la palma de la mano, por fin estaba afrontando su destino, nunca entenderé como se pudo enamorar de tal dragona y romper el destino que le guardaba, allí estaba dando su vida por el templo una vez mas, en los aires, ¿Quién habrá mancillado el templo y echo chocar ambas espadas?, la rabia comenzaba a apoderarse de mi, no entiendo quien podría a ver sido capaz de tal cosa, y de superar todas las protecciones y empeño que puse en que ese día no se cumpliera, simplemente todo estaba ocurriendo tan rápido, era todo tan grande, tan peligroso, mis manos no podían atrapar tantos problemas, derrepente Ixonimen recibió un asentamiento tan potente que cayo impactando en el suelo ante nosotros.

- ¡¡Ixonimen!! su corazón le palpito tan fuerte que arranco su cuerpo corriendo hasta el dragón intentando sanar sus heridas inútilmente –

- nO MaRCHAOS humaNOS ...yA OS lO dIJE... lLEGADO EL mOMENTO NO PODEIS HACER NADA... bramaba el dragón malherido en el suelo antes de alzar el vuelo con ímpetu nuevamente contra la dragona perdiéndose en los cielos tan rápidamente como llego - eL TEMPLO...lOS CONOCIMIENTos... oS DARE TIEMPO Y después..

- ¡Nada de Heroicidades! – alzo la voz el archimago cuando los corazones de muchos de los presentes se empezaban a arraigar observando el lugar y la escena -

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El combate se regia en el aire, la dragona no quería bajar a tierra, pues había muchos enemigos que combatir y los arcanos, convocados y guerreros hacían mella en ella, Med Fedgard rompía las barreras mágicas del dragón mientras el resto de arcanos asestaban contra ella con sus mejores conjuros, por tierra los guerreros intentan rodearle mientras los sacerdotes sanaban las heridas como buenamente podían, de fondo se podían escuchar las melodías de Elizenda que daban fuerzas y reconfortaban los corazones de aquellas que perdían sus ánimos, era todo tan irreal, León se transformo en un dragón en el cual Kheynan monto encima de este y comenzaron a batallar por los aires, otros arcanos siguieron el ejemplo de este, y la verdadera lucha comenzó allí, hasta Fenia cambio su forma a una gran Ave que intentaba repicotear en los ojos de la dragona, Kheynan intentando romper el vuelo de la dragona asestando en sus alas, mientras el resto solo podíamos observar bajo tierra el desgaste de estos en combate, finalmente aquella Dragona cayo al suelo impactando sobre este, levantando una gran polvareda, la cual rápidamente fue abierta por la multitud de conjuros y golpes que se cernían sobre esta, dando fin a su vida, un combate largo y tendido que duro lo indecible, para algunos tan eterno, que sus corazones estaban en vilo hasta el ultimo momento, y por unos instantes todo quedo en completo silencio y paz, todo parecía estable, la batalla había terminado totalmente, cuando algo cae estrepitosamente al suelo haciendo que la tierra se desgarrara con su caída rompiéndola súbitamente.

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- Mystra nos creo... pero nos hizo débiles en combate, no quería que nuestra mente se antepusiera a la raza de los demás dragones terrestres – Estas fueron las primeras palabras del dragón que sangraba a borbotones mientras una sonrisa se perfilaba en su rostro –

- ¡No!.. ¡Ixonimen!.. La Sacerdotisa se lanza junto a el para intentar cerrar sus heridas con todas sus fuerzas, sumida en su sangre empapándola, poco podía hacer pero ella no podría dejar morir a un hijo de Mystra de ninguna de las maneras, y lo intentaba una y otra vez en sus plegarias y rezos –


- Mystra… tan acertada – sonríe levemente sumido en el dolor mientras el resto de clérigos intentan lo imposible, el veneno de la dragona corre por sus venas impidiendo que pueda ser sanado –

- Es hora de reunirme con lo que soy, la urdimbre me espera, nombradme en algún capitulo... de algún libro con buenas tapas, Vivir… Seria algo por aprender… - divaga el dragón en su lecho de muerte, musitando sus ultimas palabras que resuenan en el mas grande de los silencios –



- Elistar cierra los ojos y saca unos componentes, se concentra durante unos momentos y empieza a recitar las palabras arcanas de un conjuro, lentamente las palabras de poder arcano van tomando forma y el aire se enrarece a su alrededor, el conjuro que esta lanzando es de la novena esfera y de los mas poderosos del arsenal de un arcano –

- un dragón acepta su destino... si con ello sois mas libres he hecho algo bueno entonces – divaga lentamente mientras el Archimago intenta cambiar el destino que al dragón le espera –


- Aun puedes hacer muchas mas cosas por todos... llevas una eternidad queriendo ser libre.. – Dice la Sacerdotisa casi aceptando su destino hundiendo sus manos en su herida inyectando energía positiva inútilmente –


- "Deseo que las heridas, el estado físico, las fuerzas de Ixonimen sean restablecidas, y que cualquier veneno dentro de el desaparezca" – mientras el Archimago clava la mirada en el objetivo donde el Deseo se plasmara –

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En ese momento.... los ojos del dragón se iluminan, y extiende la boca al cielo... poco a poco cada respiración se hace mas pausada.... y en ese instante desaparece en mitad de una extraña niebla, todo queda en total silencio, y las miradas de los presentes se recorren los unos a los otros, imaginándose el peor de los destinos, León se desploma en el suelo prácticamente perdiendo todas sus fuerzas tras el conjuro, apoyándose finalmente en Xanos mientras la Sacerdotisa atiende sus heridas, sumida en una tristeza y preocupación que borrara sus sonrisas por mucho tiempo, en esos mismos momento en otro punto de Edive una luz se abre creando un portal hacia otro lugar, un portal extraño que nadie sabe hacia donde se dirige, fruto de la muerte de Ixonimen, del Deseo del León, de la vergüenza y respeto de Ixonimen ante aquel que le ha salvado de su muerte, la Segunda Hermandad de los Dragones abre sus puertas para recibir a aquellos que velaron por la vida del dragón. Por un momento sentí la paz en mi interior, los presagios, las pesadillas, los presentimientos no se habían cumplido, alce la mirada al cielo lentamente para contemplar la Urdimbre, las nubes que se perfilaban en las estrellas, y respire tranquilamente viendo que todo estaba en normalidad, y que el reino de las sombras jamás aparecería.

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Continuara…
 

Urian

Bug oculto de Darth
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Genial relato y magnifica guiada, de las mejores que vi en mucho tiempo ^^ *aplaude*.
 

Lysabeth

Copia de fichas de Kronos
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La Segunda parte la posteare en breves.. ^^ :twisted:
 

pazuzu_

Corona de la reina de Aitana
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*Tapa la bandera de amn* xD
 

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