Assahel
Lanzador de Deseos que no funcionan así
- Registrado
- 8/12/10
- Mensajes
- 902
Apenas un mes había pasado desde el fin de la conquista de Muran por parte del Murkul. La ciudad estaba sumida en el caos, y los nuevos habitantes de la ciudad portuaria buscaban la manera de repartirse las propiedades.
Estaba claro que el Distrito gubernamental se lo quedarian los mas cercanos al Murkul, así como los ogros hechiceros... la sangre noble siempre tiene un lugar especial en las zonas de alto standing... la mayoria de trasgos y kobolds, se instalaban en hordas en campamentos en los alrededores de la ciudad... pero eran las razas intermedias las que mas conflicto parecia que iban a crear. Osgos, gnolls y grandes trasgos no se consideraban inferiores como para salirse a la periferia, pero tampoco eran aceptados en la zona "pija".
Ogrul Ter era un Gran Trasgo que se encontraba en estas circunstancias... Desde el principio de la guerra había dado todo su potencial como batidor a las órdenes de Sozyllys, y siempre creyó que cuando la guerra terminase ostentaria un lugar de cierta relevancia entre las bestias. Obviamente no fue así, y cada uno se tuvo que buscar la vida ara el y los suyos y esto a Ogrul no parecia satisfacerle.
Tanto tiempo habia pasado intentando buscarse un lugar de prestigio, que no reparó en que los viveres que les habian sobrado de la guerra se iban acabando, y que el y los suyos empezaban a pasar hambre. Una noche, el trasgoide salió a buscar algo con que llenar el buche, aunque fuera a sus vástagos... Yrglok, un ogro hechicero de muy corta edad, devoraba junto al puerto un jabalí entero. Daba bocados sin demasiada hambre, mientras contaba algunas batallitas con algunos amigos... En un momento determinado, lo dejo a su lado para poder usar las manos y gesticular mientras narraba sus gestas.
Ogrul aprovechó el despiste, para tratar de llevarse el puerco. Aquel ogro no iba a disfrutarlo y sus hijos pasaban hambre. Amarró el cochino y echó a correr hacia el distrito portuario, pero el peso del animal le ralentizaba, y antes de poder esconderse, aquel grandullón le tenia agarrado por el pescuezo.
Robar a un ogro hechicero ¿A quien se le ocurre? El ogro antes que diera tiempo a nada, golpeó con el cuerpo del trasgo un montón de cajas que por allí habia... cuando el cuerpo ya no parecia tener vida, lo clavó con dos lanzas a un poste, para que todos vieran cual es el precio de faltar el respeto a tan potente bestia. Ademas... mujer y hios del trasgo quedaban desterrados a las alcantarillas de la ciudad, bajo amenaza del ogro de descuartizar a quien les diera cobijo.
Con los años, la familia Ter aprendió a vivir allí abajo, sin ver la luz del sol. El hijo mayor, Jams, se dedicaba a cazar alimañas por las cloacas para su madre y sus hermanos... de los cadaveres que iban a parar a las alcantarillas despues de peleas ilegales, se abastecían de ropas y otros utensilios. Dos hachas de mano acompañaban siempre a Jams, con las de descuartizaba ratas y zarigüellas... de ahi que de modo irónico le llamaran "el carnicero de las cloacas"
Cuando la madre murió de vieja, los hermanos decidieron que era el momento de salir... por muy rencoroso que fuese aquel ogro, seguro que ya no reconocería a los pequeños que ya no eran tan pequeños. Puesto que la base de su educación había sido siempre el espiar a los que bajaban allí a realizar estraperlo y asuntos turbios, Jams decidió que era lo único a lo que podría sacar provecho, y decidió salir al exterior a ofrecer sus servicios como contrabandista a cambio de comida o algo de oro...