Dilacerante
Minsorrano sin caminos
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http://www.youtube.com/watch?v=f3BsKoOGWOo
Corta la línea del anaranjado horizonte un grupo de figuras a caballo, sobre la tierra resuenan a golpe seco las herraduras, y el tintineo de las alforjas cargadas de armas y piezas de armadura acompañan las risas de los hombres y mujeres que llevan ya muchos días de viaje.
Sobre uno de estos caballos, uno gris procedente de tierras iluskanas, Royce sostiene un pedazo de pan tostado con la boca, con ambas manos aferradas a las riendas, mientras escucha la última aventura sexual de uno de sus compañeros. Abre la comisura de los labios ligeramente soltando una risilla.
— A ver que yo me aclare, ¿intentó meterte el dedo por ahí?— pregunta Chad que espolea ligeramente el caballo para ponerse a la altura de la conversación.
— Como lo oyes, la muy zorra, que si quiero metérsela por el culo que me tengo que dejar hacer esa mierda ¿sabes? La mandé a paseo, obviamente. — responde Blake.
— Serás parguela, haberle dado igual y luego te largas
— Bueno, pero es que a veces soy un caballero, tú no entenderías de eso, zopenco.
— Caballero de mis cojones, sí —suelta Lander y todos vuelven a reír.
Royce termina de mordisquear el pan y ralentiza un poco su caballo hasta colocarse junto a su hermano, que ha sacado de sus alforjas una bota de hidromiel para ir dando tragos.
— ¿Tú estás de acuerdo con esto, Beor?— pregunta el rubio.
— Lo hemos votado ¿no? No sé, a mí me parece bien —el menor de ambos hermanos se encoge de hombros y toma otro trago corto.
— ¡¿Qué maldito problema tienes con Amn, Royce?! ¡Eres un puto pesado con el tema! — grita Redah desde el frente de la formación.
El lancero escupe a un lado con gesto de desagrado antes de responder.
— Es solo que no entiendo qué mierda se nos ha perdido en esa tierra de depravados.
— Oro ¿te parece poco? —espeta Lander, escueto y lógico como de costumbre.
— Y mujeres— puntualiza Blake.
— ¡Y desafíos!— grita Beorhtric.
— Mujeres, sí, niñatas de vestidos caros y lengua de serpiente que se creen que pueden comprarlo todo con su dinero, menudo sueño..
— A mí que me compren la polla, yo firmo— Chad vuelve a provocar la risa del grupo.
El joven Jay, que apenas participa en la conversación, le lanza un trozo de cecina mordida a Royce.
— Seguro que acabas catando mujer amniana y te doma esas ínfulas, amigo
— Ya veremos quién doma a quién...— Royce abre media sonrisa mirando al horizonte frente a la comitiva, el cual ahora comienza a mostrar el comienzo de un bosque oscuro.
Ambos exploradores se adelantan para ocupar los primeros puestos y otear el camino. Los demás se detienen mientras siguen la cháchara, que deriva en un concurso de chistes sobre elfos y medianos.
— No se ve un carajo desde aquí, voy a adelantarme al bosque, ven conmigo Grimm.
— Oído —el montaraz descuelga su arco y comienza a encordarlo preparado para seguir a Redah.
— Os esperamos, gritad como nenazas si os asaltan —indica Lander que ha comenzado a desmontar, seguido del resto de compañeros que comenzarán el fuego para cocinar una cena improvisada.
— ¡Eso haremos! ¡Hah! —sendos caballos salen al galope dispuestos a adentrarse en la espesura, seguidos por el halcón.
Esa noche el grupo la pasaría acampado en el límite del bosque, durante la cena los exploradores describirían lo que han descubierto del camino y discutirían un plan de defensa en caso de ser atacados donde los caballos apenas tienen movilidad. Luego entre chistes y anécdotas caerían dormidos uno a uno, algunos borrachos, otros sobrios... Y probablemente a Jay le tocaría la guardia más larga.