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Kennan el cocinas I

MotiSJL

Orco del Desolado
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8/4/26
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Voy a contar algo.
Decidí aprender a cocinar.
Las razones son prácticas. Soy Caballero de Selûne. Hay necesitados que pasan hambre. Y yo llevo meses dependiendo de tabernas y de la bondad de otros para comer algo que no sean raciones de viaje.
Así que me apunté a clases.
La profesora es una mujer de mediana edad con cara de haber visto demasiadas cosas en su cocina y ninguna de ellas buena.
Me miró cuando entré.
Me miró otra vez.
La primera lección era simple.
Caldo básico de verduras.
Agua. Verduras. Fuego. Esperar.
Cuatro elementos. Ninguno debería presentar dificultad para alguien que ha enfrentado un avatar divino y sobrevivido.
Presentaron dificultad.
El primer problema fue el cuchillo.
No es que no sepa usar un cuchillo. Sé usar un cuchillo perfectamente. El problema es que las verduras no se comportan como los enemigos. Se mueven de formas inesperadas. Una zanahoria puede escapar de la tabla de cortar con una velocidad sorprendente si el ángulo no es el correcto.
La zanahoria llegó hasta el otro lado de la cocina.
La profesora cerró los ojos un momento.
M: "Más despacio."
K: "Puedo ir más despacio."
M: "Más todavía."
K: "¿Más que esto?"
M: "Más."
El segundo problema fue el fuego.
La profesora dijo fuego medio.
Yo puse fuego medio.
O lo que yo considero medio que en retrospectiva puede que no coincida exactamente con la definición estándar de medio.
El agua empezó a hervir en un tiempo récord.
Las verduras que todavía estaba cortando no estaban dentro todavía.
M: "¿Ya está hirviendo?"
La profesora se acercó.
Miró el fuego.
Me miró a mí.
M: "Eso no es fuego medio."
K: "Es medio para mí."
M: "¿Qué es fuego alto para ti?"
No respondí.
El tercer problema fue la sal.
La profesora dijo una pizca.
Yo eché una pizca.
Al parecer mi pizca y su pizca son unidades de medida distintas.
M: "¿Cuánta sal echaste?"
K: "Una pizca."
M: "¿Con qué mano?"
K: "Con las dos."
Silencio.
M:"Eso no es una pizca Kennan."
K: "Con las dos manos es una pizca grande."
M: "Eso es media taza de sal."
El caldo resultante no era exactamente lo que la receta prometía.
La profesora lo probó.
Lo dejó en la mesa.
Miró al techo durante un momento.
M: "¿Tú alguna vez has cocinado antes?"
K: "Una vez intenté hacer bayas medicinales."
M: "¿Y?"
K: "Se quemaron."
M: "¿Las bayas?"
K: "El recipiente también."
Otro silencio.
M: "Vuelve la semana que viene."
K: "¿Salió bien?"
M: "Vuelve la semana que viene Kennan."
Vuelvo la semana que viene.
El Padre Ossian decía que uno aprende más de las caídas que de los golpes bien dados.
Aplicable a la cocina también aparentemente.

Kennan Hawker
Caballero del Clero de Selûne

 
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