Khonrak
Cuenta secreta de Kronos
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- 27/7/09
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Primero quiero pedir disculpas a los dms que me pidieron que colgara el relato ya que dije que lo haria el viernes pero me tube que ir y no eh podido conectarme hasta hoy, pero aqui esta, si no esta todo en la misma linea es porque tube que hacerlo con el wordpad ya que no tengo word.
Caminaba tranquilamente porlos barrios bajos, ajeno a el mal que alli se avecinaba, tras largos dias de viaje nisiquiera
se paró a mirar los carteles que había en la calle entonces las vió, unas enormes pilas de cadáveres ardiendo. Cosas extrañas
pasan en los barrios bajos...pero eso creia que superaba los límites. Dos pasos hacia atras, y de un callejon oscuro se oian
unos ruidos extraños, espada en mano se colocó frente a la pared y saco la cabeza
-¡¿Quien anda ahi?!-pregunto el barbaro, pero solo el movimiento de un contenedor era lo que oia, se aproximó, lentamente
espada en mano y cuando llegó hasta el lo pateó,y de el salieron una multitud ingente de ratas que mordisqueaban un cadaver
visiblemente ennegrecido y podrido. se echó atras pero no lo suficientemente rapido como para que dos de ellas le mordieran
en la pierna al saltar sobre él. maldiciendo se alejo de alli, pero algo rápidamente tensó su cuerpo, una fiebre altisima
hizo presa de el, caminaba por los barrios bajos tambaleandose, hasta que por suerte se topó con Krom Askald, su jefe del grupo
mercenario de Los Halcones, acompañado por sigrid y algunos más de la unidad.
-¿Vaya..qué tal guerrero?- preguntó krom
pero antes de poder responderle, o siquiera insultarle la fiebre hizo presa de el y sin fuerza alguna se derrumbó en el suelocomo un bloque de cemento al ser arrojado a un río. Sus compañeros se alarmaron y se apartaron de el un poco, pero Sigrid en un
acopio de fortaleza cargó con el guerrero hasta el hospicio más cercano.
La fiebre se apoderó de el, le robó su fuerza a base de convulsiones dolorosas, como si le quemaran por dentro hasta el punto que le
faltaban fuerzas para siquiera gritar, las horas pasaban lentamente y a veces no lograba diferenciar la realidad de su imaginacion.
Pero una de las veces que despertó...no se sabe si de día o denoche... un sobre apareció a su lado, la fiebre no lo estaba castigando
tanto en ese momento...asi que leyó lo que ponia y acto seguido se colgó el anillo que venia en el sobre con una pequeña cuerdecita
de cuero, con una leve sonrisa de haber recibido un mensaje agradable en varios dias los cual no contaba.
Las hermanas le atendian bien...aunque no lo dejaban salir, las redondas paredes del cuarto empezaban a agobiarlo seriamente,
cuando entraba alguien era para dejar un plato con algo de sopa el cual no comía. Pero en cierto momento...al abrir los ojos
alli estaba esa persona, mirandole con una sonrisa, incapaz de moverse solo podia pensar que era imaginacion suya que estubiera ahi.
pero al ponerle una mano en el hombro respiró profundamente y se alegró del momento de la visita, charlando un poco entre fiebres
y leves convulsiones de vez en cuando, y entonces le llegó la noticia de que alguien...un clérigo decían, estaba curando enfermos
y solo podia pensar en que esa persona se pasara por alli...y le ayudara, pero no venia.
Asumiendo ya una muerte segura, salió fuera, las enfermeras no se atrevían ya a decirle nada, pues no querían soportar su humor,
llegaron al acuerdo de dejarle salir almenos al patio del lugar...y allí pasaba horas sentado, almenos estaba fuera...el aire acariciaba
su melena y no tenía un techo encima que lo aprisionara. decidió que podia entrenar un poco, para desentumecer los músculos. Pero cada vez
que lo intentaba la espada pesaba aun más... apretando los dientes y golpeando un arbol con su puño, su rabia crecía dentro de el
al igual que la enfermedad, pensando alguna locura de escaparse y lanzarse a la muerte contra algo que fuera tres o cuatro veces más grande que el
no esperaría a que el dolor y la enfermedad consumieran su cuerpo, moriría como debía morir. Luchando.
Pero una mañana, mientras practicaba con su espada con un esfuerzo sobrehumano de agarrarse a la vida, un elfo de blancos cabellos
y una tez tan amable como cansada le tendió una mano, se presentó a el y le dijo que lo curaría, su espada calló de sus dedos
ennegrecidos ya casi incapaces de sostener su arma y este la miró, desde arriba, con una fiebre que lo consumía en ese momento.
*sonrió*-Haz lo que tengas que hacer- dijo
Llegaron a la habitación y lo tumbó en un camastro...de nuevo la cama..ojalá fuera la ultima vez que tenía que tumbarse en una de esas camas
y entre delirios tubieron una conversacion bastante...entretenida.
-Eh...y tú entonces estás curando a la gente?-
-asi es...no sabemos si es definitivo, pero almenos mejorarás notablemente-
-y que diablos me vas a hacer?-
-pues...colocaré estas sanguijuelas para que absorvan la sangre corrupta-
-maldita sea! si me hubieran dicho que para curarme tendría que sangrar me hubiera rajado el pecho yo mismo!, ¡Hazlo asi y
será mas rápido!- visiblemente delirando por la fiebre
-y donde piensas meter eso eh? cuidado con lo que haces! mi culo me gusta como esta!-con un sudor frio en la frente
-solo en tus manos y pies...para que absorvan esa sangre y puedas moverlos de nuevo...ya veras como mejoras pronto-respondía el hombre, sonriendo
de vez en cuando.
El elfo hizo un gran trabajo, limpio y rapido, y ya que el barbaro no dejaba de delirar, hablando sobre tartas cervezas y sangre, sacó de su bolso
un potente somnifero para animarlo a dormir ya que necesitaba descansar. Este al olerlo...no se molestó demasiado, y continuó soltando falacias
y sinsentidos por su boca,hizo que el elfo tubiera que aumentar considerablemente la dosis...y calló presa del sueño. Tras unas horas, el somnifero que le dió
era tan potente que podría haber echo temblar las piernas de un Uro, y estaba visiblemente drogado, en un estado semiinconsciente donde su imaginación
lo manejaba, recibió una visita...alguien que le hablaba desde atrás, pero su voz resonaba en su cabeza como un estruendo, quizas...fuera un diós,
su truncada imaginacion creyó estar hablando con el mismísimo tempus en persona...una conversacion banal..sobre una chica especial, tras el beso
en la mejilla y la conversación cualquiera se hubiera dado cuenta de que Tempus no se dedica a hacer eso...pero en la loca imaginacion de un barbaro
drogado hasta las cejas pueden pasar muchas cosas, y entonces el efecto se fue, y despertó, sus manos y piés volvían a ser blancos, recogió sus cosas
y las hermanas se despidieron de él. un sol brillante salía por el horizonte, había vuelto a nacer.
Caminaba tranquilamente porlos barrios bajos, ajeno a el mal que alli se avecinaba, tras largos dias de viaje nisiquiera
se paró a mirar los carteles que había en la calle entonces las vió, unas enormes pilas de cadáveres ardiendo. Cosas extrañas
pasan en los barrios bajos...pero eso creia que superaba los límites. Dos pasos hacia atras, y de un callejon oscuro se oian
unos ruidos extraños, espada en mano se colocó frente a la pared y saco la cabeza
-¡¿Quien anda ahi?!-pregunto el barbaro, pero solo el movimiento de un contenedor era lo que oia, se aproximó, lentamente
espada en mano y cuando llegó hasta el lo pateó,y de el salieron una multitud ingente de ratas que mordisqueaban un cadaver
visiblemente ennegrecido y podrido. se echó atras pero no lo suficientemente rapido como para que dos de ellas le mordieran
en la pierna al saltar sobre él. maldiciendo se alejo de alli, pero algo rápidamente tensó su cuerpo, una fiebre altisima
hizo presa de el, caminaba por los barrios bajos tambaleandose, hasta que por suerte se topó con Krom Askald, su jefe del grupo
mercenario de Los Halcones, acompañado por sigrid y algunos más de la unidad.
-¿Vaya..qué tal guerrero?- preguntó krom
pero antes de poder responderle, o siquiera insultarle la fiebre hizo presa de el y sin fuerza alguna se derrumbó en el suelocomo un bloque de cemento al ser arrojado a un río. Sus compañeros se alarmaron y se apartaron de el un poco, pero Sigrid en un
acopio de fortaleza cargó con el guerrero hasta el hospicio más cercano.
La fiebre se apoderó de el, le robó su fuerza a base de convulsiones dolorosas, como si le quemaran por dentro hasta el punto que le
faltaban fuerzas para siquiera gritar, las horas pasaban lentamente y a veces no lograba diferenciar la realidad de su imaginacion.
Pero una de las veces que despertó...no se sabe si de día o denoche... un sobre apareció a su lado, la fiebre no lo estaba castigando
tanto en ese momento...asi que leyó lo que ponia y acto seguido se colgó el anillo que venia en el sobre con una pequeña cuerdecita
de cuero, con una leve sonrisa de haber recibido un mensaje agradable en varios dias los cual no contaba.
Las hermanas le atendian bien...aunque no lo dejaban salir, las redondas paredes del cuarto empezaban a agobiarlo seriamente,
cuando entraba alguien era para dejar un plato con algo de sopa el cual no comía. Pero en cierto momento...al abrir los ojos
alli estaba esa persona, mirandole con una sonrisa, incapaz de moverse solo podia pensar que era imaginacion suya que estubiera ahi.
pero al ponerle una mano en el hombro respiró profundamente y se alegró del momento de la visita, charlando un poco entre fiebres
y leves convulsiones de vez en cuando, y entonces le llegó la noticia de que alguien...un clérigo decían, estaba curando enfermos
y solo podia pensar en que esa persona se pasara por alli...y le ayudara, pero no venia.
Asumiendo ya una muerte segura, salió fuera, las enfermeras no se atrevían ya a decirle nada, pues no querían soportar su humor,
llegaron al acuerdo de dejarle salir almenos al patio del lugar...y allí pasaba horas sentado, almenos estaba fuera...el aire acariciaba
su melena y no tenía un techo encima que lo aprisionara. decidió que podia entrenar un poco, para desentumecer los músculos. Pero cada vez
que lo intentaba la espada pesaba aun más... apretando los dientes y golpeando un arbol con su puño, su rabia crecía dentro de el
al igual que la enfermedad, pensando alguna locura de escaparse y lanzarse a la muerte contra algo que fuera tres o cuatro veces más grande que el
no esperaría a que el dolor y la enfermedad consumieran su cuerpo, moriría como debía morir. Luchando.
Pero una mañana, mientras practicaba con su espada con un esfuerzo sobrehumano de agarrarse a la vida, un elfo de blancos cabellos
y una tez tan amable como cansada le tendió una mano, se presentó a el y le dijo que lo curaría, su espada calló de sus dedos
ennegrecidos ya casi incapaces de sostener su arma y este la miró, desde arriba, con una fiebre que lo consumía en ese momento.
*sonrió*-Haz lo que tengas que hacer- dijo
Llegaron a la habitación y lo tumbó en un camastro...de nuevo la cama..ojalá fuera la ultima vez que tenía que tumbarse en una de esas camas
y entre delirios tubieron una conversacion bastante...entretenida.
-Eh...y tú entonces estás curando a la gente?-
-asi es...no sabemos si es definitivo, pero almenos mejorarás notablemente-
-y que diablos me vas a hacer?-
-pues...colocaré estas sanguijuelas para que absorvan la sangre corrupta-
-maldita sea! si me hubieran dicho que para curarme tendría que sangrar me hubiera rajado el pecho yo mismo!, ¡Hazlo asi y
será mas rápido!- visiblemente delirando por la fiebre
-y donde piensas meter eso eh? cuidado con lo que haces! mi culo me gusta como esta!-con un sudor frio en la frente
-solo en tus manos y pies...para que absorvan esa sangre y puedas moverlos de nuevo...ya veras como mejoras pronto-respondía el hombre, sonriendo
de vez en cuando.
El elfo hizo un gran trabajo, limpio y rapido, y ya que el barbaro no dejaba de delirar, hablando sobre tartas cervezas y sangre, sacó de su bolso
un potente somnifero para animarlo a dormir ya que necesitaba descansar. Este al olerlo...no se molestó demasiado, y continuó soltando falacias
y sinsentidos por su boca,hizo que el elfo tubiera que aumentar considerablemente la dosis...y calló presa del sueño. Tras unas horas, el somnifero que le dió
era tan potente que podría haber echo temblar las piernas de un Uro, y estaba visiblemente drogado, en un estado semiinconsciente donde su imaginación
lo manejaba, recibió una visita...alguien que le hablaba desde atrás, pero su voz resonaba en su cabeza como un estruendo, quizas...fuera un diós,
su truncada imaginacion creyó estar hablando con el mismísimo tempus en persona...una conversacion banal..sobre una chica especial, tras el beso
en la mejilla y la conversación cualquiera se hubiera dado cuenta de que Tempus no se dedica a hacer eso...pero en la loca imaginacion de un barbaro
drogado hasta las cejas pueden pasar muchas cosas, y entonces el efecto se fue, y despertó, sus manos y piés volvían a ser blancos, recogió sus cosas
y las hermanas se despidieron de él. un sol brillante salía por el horizonte, había vuelto a nacer.