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Kitia Taranthios

Akisha

El que aplaude en los discursos Zhent
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Es una elfa lunar, sin superar los 117 años de edad, sus orejas son puntiagudas, su piel es clara a veces con algunos tonos azulados, su cabello es negro con trenzas, las cuales van decoradas con algunos adornos e hilos que ayudan a la sujeción del trenzado. Sus ojos de un color verde intenso, con destellos dorados. Siempre viste con ropas oscuras, prefiriendo el negro a la hora de vestir. Su cuerpo está lleno de tatuajes, grandes tribales lo recorren por la parte de la espalda, brazos y pectorales, es como si llevase una camiseta pegada sobre su piel. Aunque no es el único que lleva la joven elfa.
Se mueve con gracia y delicadeza, de un modo tan sutil y silencioso que a veces es difícil distinguir su presencia, es bastante diestra y ágil en sus movimientos. Siempre portando armaduras ligeras, dejándole mejor movimiento a la hora de combatir con armas sencillas. Va acompañada por una daga que porta dentro de una de sus botas, desconfiada por naturaleza, está siempre a alerta.
Es impulsiva, odia pertenecer demasiado tiempo en un sitio fijo, criada rodeada de humanos, le gusta vivir en ciudades, sintiéndose cómoda dentro de sus muros. A pesar de ser tolerante con el resto de razas siente odio y desprecio hacia los drows.
Criada bajo el dogma de Loviatar, la doncella del dolor, disfruta infligiendo dolor tanto físico como psicológico. Es fría, cruel y calculadora sin sentir ninguna clase de dolor por sus enemigos, ni por ella misma. Le gusta usar la amabilidad y la clemencia en mitad de sus torturas, curando a sus enemigos o incluso dándole algún ápice de esperanza, intentando aumentar así el sufrimiento de su víctima.
A veces actúa de forma seductora, intentando conquistar a jóvenes para que hagan lo que ella desea, rompiendo corazones, amistades y disfrutando de su dolor antes de acabar con sus vidas.
Cansada de su vida en Brynley, tras ser conquistada la ciudad por el imperio banita y al servir a uno de sus aliados, Loviatar, decidió conocer otros territorios como Athkatla, la ciudad de la moneda. Al ser permitida la fe banita, los seguidores del imperio tenían oportunidad de pisar la ciudad sin ser perseguidos por ello. (Aunque tampoco lo iban proclamando).
Pasaron los días y la joven elfa seguía esperando la mejor oportunidad para colarse en uno de los barcos que desembarcaban en Athkatla, su día llego antes de lo que podía imaginar.
Bajo un sol abrasador, un grupo superior a veinte pasajeros esperaban para pagar su viaje a Athkatla. Mientras, la joven elfa aprovechó para colarse dentro de una de las cajas que después irían a parar dentro del barco, a la bodega. Una vez a salvo y con el barco dirigiéndose a su destino, la elfa salió de su escondite, camuflada entre barriles y cajas pasaba la mayor parte del viaje. Aprovechando mientras el resto de los pasajeros e incluso la tripulación dormía, ella se movía por la bodega y robaba lo justo para aguantar el resto del viaje.
Los días pasaron, nadie se daba cuenta de la presencia de la elfa puesto que sus movimientos eran silenciosos y la cantidad de alimento robado no era nada en comparación con lo que se gastaba todos los días de viaje.
La tripulación comenzó a murmurar lo poco que quedaba para llegar a Athkatla, mientras una pareja de pasajeros se colaba en la bodega, querían celebrar que por fin pisaban tierra firme lejos de sus familiares. Justo cuando iban abrir uno de los barriles se encontraron de sopetón con la elfa, sin saber muy bien quien era la muchacha y asombrados de encontrársela en aquel lugar se quedaron perplejos y sin palabras, sin saber muy bien qué hacer ni decir. Mientras tanto, la elfa aprovechando la confusión de la pareja salió corriendo de la bodega, chocando sin querer con uno de los marineros, este la agarro del brazo, zarandeándola un poco mientras le preguntaba: ¿Se encuentra bien?, la elfa asintió sin mediar apenas palabras, y el marinero sin ganas de seguir su interrogatorio la soltó, poco le importaba de donde había salido la elfa. Al llegar a la bodega se dio cuenta de la joven pareja, pero para cuando se vinieron a dar cuenta de que tenían un polizón a bordo ya era demasiado tarde, la elfa ya había saltado por la borda, llegando a nado a la costa y así empezaría su aventura en Athkatla, mojada y sin ninguna de sus pertenencias.
 

Ripster

Orco del Desolado
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A veces actúa de forma seductora, intentando conquistar a jóvenes para que hagan lo que ella desea, rompiendo corazones, amistades y disfrutando de su dolor antes de acabar con sus vidas.
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FUCK YEAH _vaquero
 

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