Hubo una vez, una trovadora cuya voz tenía el poder de alzar el espíritu y calmar las tormentas del alma. Su canto no era simple melodía: era magia tejida con hilos de esperanza, de coraje, de amor.
Pero un día, el destino cruel y arbitrario le arrancó ese don. Un lamento forzado, un grito desesperado en medio de una audición, y sus cuerdas vocales se rompieron. Silencio. Un vacío que ninguna melodía podía llenar. Y para un alma nacida del canto, no hay condena mayor que el mutismo eterno.
Desesperada, caminó y caminó, en busca de una cura que ni la medicina ni los dioses ofrecían.
Hasta que un susurro llegó a sus oídos: una cura existía… aunque su precio era más oscuro que la noche sin luna.
El vampirismo. Una maldición disfrazada de milagro.
Mediante antiguos ritos, y por manos que no eran humanas, fue llevada al Plano del Terror, a Kartakass. Allí, entre sombras y pesares, recobró su voz. Pero ya no era la misma. Aquella voz que antes inspiraba valor, ahora estremecía el alma. Ya no elevaba corazones: los hacía temblar. Su canto infundía miedo, desataba visiones, invocaba pesadillas.
A pesar del cambio, su corazón seguía siendo benigno. Nunca aceptó la oscuridad que la envolvía. Rechazó la sangre. Rechazó el mal. Y por ello fue encerrada, condenada a un calabozo encantado.
Cada vez que intentaba escapar, un dolor indescriptible la atravesaba. Entonces, sin poder evitarlo, comenzaba a cantar. Su canto arrastraba una niebla carmesí densa y sobrenatural, que se deslizaba entre barrotes y muros, colándose en las mentes de quienes la escuchaban.
Y pobre de aquel que oyera su canto y abrazara la niebla…
Pues perdía el juicio, la razón, y se entregaba a un destino peor que la muerte: un final tan retorcido que ni los autores de las más macabras novelas se atreverían a escribirlo.
Ahora ya descansa en paz y con su muerte la niebla ha desaparecido...
Offtopic :
Hasta aquí llega esta trama, que formó parte de la gran megatrama.
Seguiremos con las Kapintrigas
espero que lo hayan pasado bien