Lysabeth
Copia de fichas de Kronos
- Registrado
- 6/10/09
- Mensajes
- 864
- Edad
- 38
Y bajo la aprobación del Oso Azul, tras ser bien vista por el Rey Ardeil, unión de manos entrelazadas, de ciudades vecinas, la sacerdotisa se preparaba para sacralizar el lugar, así fueron los deseos del León, y era un acto noble para una buena causa, en pos de la supervivencia del poblado bárbaro, el cual no esta pasando últimamente por buenos tiempos que digamos, y entre los leones presentes, la señorita Silmewen, y el guerrero Dainan.
Pesarosa por las gotas que caen incesantemente sobre su capucha, acostumbrada a estar empapada por esas tierras, se aparta los recovecos de agua que se arremolinan en su capa y capucha, y entra a la ciudad acompañada de algunos Leones Blancos, y algunos miembros de la Orden del Muy Radiante Corazón que se prestaron a proteger a la sacerdotisa tras la unión que se mantiene entre Minsorran y dicha Orden, a pesar de que eran unos cuantos, la noche y el temporal no acompañaba, simplemente Hamir y Tarnor caminaban cercanos a la joven, en tierras desconocidas para ellos.
Los Leones Blancos saludaban a sus hermanos del Oso azul conforme atravesaban la ciudad, Lysebeth informo a los bárbaros de lo que se iba a llevar a cabo, y estos se arremolinaron en las puertas de la ciudad, preparados para lo que pudiera ocurrir, sonidos de tambores resonaban en forma de eco, por todo el poblado anunciando que una batalla iba a comenzar, hachas en mano, armas en riste, el grupo se acerco al tótem sagrado y guardando las distancias, la sacerdotisa se aproximo mas aun, mostrando sus respetos al Oso refulgente de energía.
Saco su bastón, y lo apoyo en la tierra diezmada por la lluvia, y mientras las gotas recorriendo el rostro y los brazos de la joven buscando el contacto con la tierra, esta arrastraba su bastón marcando alrededor de la tierra el lugar donde el poder se centrara, donde sus plegarias serán escuchas, finalmente, la joven nuevamente clavo su mirada frente a frente a la estatua y se arrodillo ante ella, clavando sus piernas en el barro sin pudor, y con l apunta de su maza, comenzaba a grabar en el suelo una serie de runas alrededor suya, comenzaban a brillar conforme las palabras de la joven atravesaban sus labios.
Una Criatura Celestial aparece a través de un portal descendiente de otro plano, un Lamasu acude a la llamada de la sacerdotisa antes de que de comienzo todo, enorme criatura alada se coloca cercano a la joven y observa la noche con cierto respeto, sabiendo perfectamente cual era su cometido en ese lugar.
*La noche cae, una fina capa blanquecina envuelve el poblado mientras los tambores siguen sonando cada vez con mas fuerza, avivando los corazones de los aguerridos bárbaros esperando un posible ataque, alrededor de la tierra empieza a iluminarse el lugar, una luz blanca y pura, una luz mágica empieza a avivarse lentamente conforme la joven musitaba sus palabras*
Lysebeth – Bajo esta noche, bajo esta lluvia, la sombras nos acechan, el mal viene en nuestra búsqueda, protege este lugar, dotalo de tu bendición, no dejes que mis palabras caigan el suelo, ni que nuestros esfuerzos sean en vano, escucha mi voz, escúchame…
*entrecruzando sus manos y concentrada en sus palabras, no era consciente de lo que se estaba entablando a sus espaldas, sus palabras atravesaban la comisura de sus labios lentamente en el idioma mágico de su señora, intentando que estas palabras llegaran hasta a ella, que fueran escuchadas y que la luz se hiciera, y las sombras prevalecieran*
*Un combate sangriento se estaba entablando detrás de la joven, golpes, armas, leones blancos y miembros de la Orden, junto a los bárbaros luchaban contra el ataque de lo que parecía ser la putrefacción, voces de un bosque corrompido que intentaban evitar que el ritual se llevara a cabo, y conforme pasaba el tiempo, las fuerzas de los que combatían iban decayendo, a la par que las runas grabadas en tierra, cobraban una luz refulgente anunciando el fin del ritual*
*Varios bárbaros, y varios hombres cayeron en el combate, el corazón de la sacerdotisa ardía en deseos de dejar aquello e ir a ayudarles, pero sabia que estaban allí por algo, y no podía dejar que todo fuera en vano, y cuando pocas eran las fuerzas que mantenían en pie a aquellos hombres, cuando aquellas criaturas se acercaban cada vez mas y mas al lugar, varios haces de luz surgieron de la nada convocados por el Lamasu, y algunos siervos del bosque acudieron al lugar, sintiendo como la naturaleza se estremecía aquella oscura noche*
La presencia de los guardianes del bosque equilibro la balanza, y una voz de oscuridad resurgía con fuerza entre las sombras que dictaba mas o menos así: “No podréis conmigo, vuestros intentos caerán en vano, inconscientes, os arrepentiréis, Sacerdote nos veremos”, Lysebeth continuaba concentrada, obviando las palabras, aunque difíciles de evitar, uno de los guardianes conjuro protecciones sobre ella previniendo lo que podría ocurrir, y poco a poco comenzó a amainar la lluvia, y la noche se consumía para dar paso a los rayos de luz.
El ritual daba a su fin, las runas comenzaban a brillar con todo su fulgor, las armas de los combatientes caían por su propio peso al suelo, y la lluvia desapareció, Mystra había escuchado las palabras de la joven, y la magia se cernía alrededor de ella, una pequeña capa de luz comenzaba a colorear los cielos del poblado, el mal se desvanecía y la luz iluminaba el lugar, la sacerdotisa diezmada por los esfuerzos, yacía encogida en el suelo manchada de barro y lluvia, cubierta por el manto azulado de su capa, apenas podía sostener sus brazos en lo alto, clavando sus dedos en el suelo por el esfuerzo que esta sufriendo, finalmente la ultima runa se ilumino dando paso a un lugar de luz y paz
En el ultimo atisbo de fuerza, la sacerdotisa grito alzando su voz por primera vez “MYSTRA DAME FUERZAS!!”.
Y tras esto, por unos instantes los ojos de los presentes quedaron imbuidos por una poderosa luz blanca que les cegaba completamente, instantes después se observaba como la sacerdotisa cedía lentamente hacia el suelo cayendo por su propio peso, a pesar de que oponía resistencia, en vano, la energía de la joven había sido consumida, y cayo lentamente hacia el húmedo suelo embarrado quedando tendida como una simple muñeca, inconsciente y consumida bajo aquel mando de luz y esperanza que avivaba los corazones del poblado bárbaro.
Y bajo las miradas de los presentes, bajo los ojos de aquellos siervos del bosque, el tótem hablo con voz clara y concisa, tras los hechos acontecidos captando la atención de todos los presentes, resonando su voz por todo el poblado, llegando hasta la mismísima sala del Clan algunos sorprendidos pues simplemente, el Oso ha hablado: Noble… Lo que habéis HECHO… purificar LA TIERRA… no me gustan los ARCANISMOS… pero habéis ofrecido un RETO de Fuerza… contra algo que no os concierne… Sois bienvenidos entre los MIOS”.
*termina de decir esto y la estatua queda hierática… y ese sonido rítmico de tambores… deja de sonar*
Miembros de la Orden, Leones Blancos transportan el cuerpo de la Sacerdotisa hasta las salas de descanso del Clan bárbaro, donde descansa estos días reponiendo fuerzas, palabras resuenan en la mente de la joven ¿Quién era ese ser?, ¿Dijo que le vería?, no puede ser cierto, bajo la presencia de la chamana del clan bárbaro y de la Leona Silmewen, queda tendida entre los cojines con una sonrisa perfilada en sus labios observando el fuego de una calida chimenea entre pieles de osos salvajes..
//Quizas ponga los efectos sobre la ciudad cuando confirme DM
.
Pesarosa por las gotas que caen incesantemente sobre su capucha, acostumbrada a estar empapada por esas tierras, se aparta los recovecos de agua que se arremolinan en su capa y capucha, y entra a la ciudad acompañada de algunos Leones Blancos, y algunos miembros de la Orden del Muy Radiante Corazón que se prestaron a proteger a la sacerdotisa tras la unión que se mantiene entre Minsorran y dicha Orden, a pesar de que eran unos cuantos, la noche y el temporal no acompañaba, simplemente Hamir y Tarnor caminaban cercanos a la joven, en tierras desconocidas para ellos.
Los Leones Blancos saludaban a sus hermanos del Oso azul conforme atravesaban la ciudad, Lysebeth informo a los bárbaros de lo que se iba a llevar a cabo, y estos se arremolinaron en las puertas de la ciudad, preparados para lo que pudiera ocurrir, sonidos de tambores resonaban en forma de eco, por todo el poblado anunciando que una batalla iba a comenzar, hachas en mano, armas en riste, el grupo se acerco al tótem sagrado y guardando las distancias, la sacerdotisa se aproximo mas aun, mostrando sus respetos al Oso refulgente de energía.
Saco su bastón, y lo apoyo en la tierra diezmada por la lluvia, y mientras las gotas recorriendo el rostro y los brazos de la joven buscando el contacto con la tierra, esta arrastraba su bastón marcando alrededor de la tierra el lugar donde el poder se centrara, donde sus plegarias serán escuchas, finalmente, la joven nuevamente clavo su mirada frente a frente a la estatua y se arrodillo ante ella, clavando sus piernas en el barro sin pudor, y con l apunta de su maza, comenzaba a grabar en el suelo una serie de runas alrededor suya, comenzaban a brillar conforme las palabras de la joven atravesaban sus labios.
Una Criatura Celestial aparece a través de un portal descendiente de otro plano, un Lamasu acude a la llamada de la sacerdotisa antes de que de comienzo todo, enorme criatura alada se coloca cercano a la joven y observa la noche con cierto respeto, sabiendo perfectamente cual era su cometido en ese lugar.
*La noche cae, una fina capa blanquecina envuelve el poblado mientras los tambores siguen sonando cada vez con mas fuerza, avivando los corazones de los aguerridos bárbaros esperando un posible ataque, alrededor de la tierra empieza a iluminarse el lugar, una luz blanca y pura, una luz mágica empieza a avivarse lentamente conforme la joven musitaba sus palabras*
Lysebeth – Bajo esta noche, bajo esta lluvia, la sombras nos acechan, el mal viene en nuestra búsqueda, protege este lugar, dotalo de tu bendición, no dejes que mis palabras caigan el suelo, ni que nuestros esfuerzos sean en vano, escucha mi voz, escúchame…
*entrecruzando sus manos y concentrada en sus palabras, no era consciente de lo que se estaba entablando a sus espaldas, sus palabras atravesaban la comisura de sus labios lentamente en el idioma mágico de su señora, intentando que estas palabras llegaran hasta a ella, que fueran escuchadas y que la luz se hiciera, y las sombras prevalecieran*
*Un combate sangriento se estaba entablando detrás de la joven, golpes, armas, leones blancos y miembros de la Orden, junto a los bárbaros luchaban contra el ataque de lo que parecía ser la putrefacción, voces de un bosque corrompido que intentaban evitar que el ritual se llevara a cabo, y conforme pasaba el tiempo, las fuerzas de los que combatían iban decayendo, a la par que las runas grabadas en tierra, cobraban una luz refulgente anunciando el fin del ritual*
*Varios bárbaros, y varios hombres cayeron en el combate, el corazón de la sacerdotisa ardía en deseos de dejar aquello e ir a ayudarles, pero sabia que estaban allí por algo, y no podía dejar que todo fuera en vano, y cuando pocas eran las fuerzas que mantenían en pie a aquellos hombres, cuando aquellas criaturas se acercaban cada vez mas y mas al lugar, varios haces de luz surgieron de la nada convocados por el Lamasu, y algunos siervos del bosque acudieron al lugar, sintiendo como la naturaleza se estremecía aquella oscura noche*
La presencia de los guardianes del bosque equilibro la balanza, y una voz de oscuridad resurgía con fuerza entre las sombras que dictaba mas o menos así: “No podréis conmigo, vuestros intentos caerán en vano, inconscientes, os arrepentiréis, Sacerdote nos veremos”, Lysebeth continuaba concentrada, obviando las palabras, aunque difíciles de evitar, uno de los guardianes conjuro protecciones sobre ella previniendo lo que podría ocurrir, y poco a poco comenzó a amainar la lluvia, y la noche se consumía para dar paso a los rayos de luz.
El ritual daba a su fin, las runas comenzaban a brillar con todo su fulgor, las armas de los combatientes caían por su propio peso al suelo, y la lluvia desapareció, Mystra había escuchado las palabras de la joven, y la magia se cernía alrededor de ella, una pequeña capa de luz comenzaba a colorear los cielos del poblado, el mal se desvanecía y la luz iluminaba el lugar, la sacerdotisa diezmada por los esfuerzos, yacía encogida en el suelo manchada de barro y lluvia, cubierta por el manto azulado de su capa, apenas podía sostener sus brazos en lo alto, clavando sus dedos en el suelo por el esfuerzo que esta sufriendo, finalmente la ultima runa se ilumino dando paso a un lugar de luz y paz
En el ultimo atisbo de fuerza, la sacerdotisa grito alzando su voz por primera vez “MYSTRA DAME FUERZAS!!”.
Y tras esto, por unos instantes los ojos de los presentes quedaron imbuidos por una poderosa luz blanca que les cegaba completamente, instantes después se observaba como la sacerdotisa cedía lentamente hacia el suelo cayendo por su propio peso, a pesar de que oponía resistencia, en vano, la energía de la joven había sido consumida, y cayo lentamente hacia el húmedo suelo embarrado quedando tendida como una simple muñeca, inconsciente y consumida bajo aquel mando de luz y esperanza que avivaba los corazones del poblado bárbaro.
Y bajo las miradas de los presentes, bajo los ojos de aquellos siervos del bosque, el tótem hablo con voz clara y concisa, tras los hechos acontecidos captando la atención de todos los presentes, resonando su voz por todo el poblado, llegando hasta la mismísima sala del Clan algunos sorprendidos pues simplemente, el Oso ha hablado: Noble… Lo que habéis HECHO… purificar LA TIERRA… no me gustan los ARCANISMOS… pero habéis ofrecido un RETO de Fuerza… contra algo que no os concierne… Sois bienvenidos entre los MIOS”.
*termina de decir esto y la estatua queda hierática… y ese sonido rítmico de tambores… deja de sonar*
Miembros de la Orden, Leones Blancos transportan el cuerpo de la Sacerdotisa hasta las salas de descanso del Clan bárbaro, donde descansa estos días reponiendo fuerzas, palabras resuenan en la mente de la joven ¿Quién era ese ser?, ¿Dijo que le vería?, no puede ser cierto, bajo la presencia de la chamana del clan bárbaro y de la Leona Silmewen, queda tendida entre los cojines con una sonrisa perfilada en sus labios observando el fuego de una calida chimenea entre pieles de osos salvajes..
//Quizas ponga los efectos sobre la ciudad cuando confirme DM